Y es que la vida no le pasa a uno por un lado.
La vida nos
acaricia a veces,
otras nos sacude.
Pero siempre está
en fuerte contacto.
Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...
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