Estabas…
Ahí parado
enfrente mío,
de pronto…
Una ráfaga de
viento helado
y hojas secas
azota mi rostro.
Cierro los ojos
de golpe
y al abrirlos de
nuevo
solo hay noche cerrada.
Cómo será eso de morirse. ¿Uno se puede dejar ir? ¿Nos quedamos aquí pegados hasta que no nos quede un aliento? ¿Qué es lo que nos hace ...
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