viernes, 16 de octubre de 2026

El santo sacrificio

 

El santo sacrificio

Todos los días a las 6:00 de la tarde, era ella la primera en llegar y sentarse al frente del púlpito. Lo veía con ese andar felino dirigirse al altar. El corazón se le ponía al galope, la piel se le erizaba, el rostro se cubría de rosa y la humedad la dominaba entera. No había cosa que ella no deseara de ese hombre aún a sabiendas de que de él no podría tener nada.
Todos los días a las 6:00 de la tarde, mientras él caminaba al altar, la veía sin verla, presentía su presencia, su aroma lo envolvía causándole locura, dejándolo al garete.
Todos los días a las 6:00 de tarde los buenos feligreses sentían un sofoco inexplicable, un no se qué que los conminaba a no faltar jamás a esa santa misa.

Patricia Lara Pachón 



 >^-^<

Lo presentía

 

Lo presentía

Lo presentía, aún antes de verlo su presencia me invadía entera.  Así que su escencia desbordaba mi espacio vital y me ahogaba en ansiedades. Deseaba acercarme pero temía la explosión que podría destruir su mundo, el mío, el nuestro.
Él, jugueteaba con mis ansiedades, se divertía al verme desvalida. su ausencia me vaciaba, de los dos y todos desaparecían ante su presencia. Eramos él y yo y yo y él y nada y todo al mismo tiempo.
Era él para mi  un agujero negro dispuesto a devorarnos. 

Patricia Lara Pachón 

 >^-^<



Mi niño

 

No podía dejar de mirarlo
Esas manitas minúsculas 
Ese pedacito de nariz como pegado al descuido
Esa lanilla desordenada arriba de su cabeza.
Esos ojitos tan vivarachos.
A veces me percataba
Que dejaba de respirar
Y yo con la suavidad de la madre 
Soplaba suavemente su 'mollera' 
Él lanzando un suspiro
Y estirándose 
Volvía a introducir aire en sus pulmones 
Para dejarlo salir audiblemente
No podía dejar de mirarlo
Era un temor cargado de orgullo
Yo era y soy su mamá.

Patricia Lara Pachón 




 >^-^<

Pequeña muerte

 

Pequeña muerte

Tus  sonrojados y jugosos labios, néctar de frutas frescas que me embriagan.  El deseo me ciega, la pasión me domina, mi mente se desboca y solo puedo y quiero, tenerte aquí muy cerca, oler tu tibio cuello, tu cintura, pasar con suavidad mi lengua por tu piel,  entrar en ti, poseerte. Tu aroma a almizcle y miel me convierte en tu esclavo, te deseo.  Verte ahí virginal reclinada en mi almohada y cubierta apenas con mi camisa blanca.  Recordar entonces todas aquellas  noches locas y  apasionadas. Deseo ardientemente tus uñas recién manicuradas, arañar con pasión y furor mi espalda torturada. Tu lengua me recorre por entero. El calor de tu piel, que me quema, me enciende y me enloquece.
Solo el almíbar que tu cuerpo emana estando acaballada en mí y me regala una y otra y quizá otra vez más esa pequeña muerte que al fin me deja a tus expensas y me produce calma.


Patricia Lara Pachón 




 >^-^<


Ardiente

 

Ardiente


El más mínimo roce de mi piel me lleva irremediablemente a tu recuerdo, ese momento tibio y cálido; ardiente y húmedo en el cual tu piel descansa sobre la mía. Yaciendo unidos y embriagados de besos y caricias cándidas al principio y tan apasionadas luego. Tu aroma inundaba mis sentidos y me hacía llegar al cielo. Aún hoy, en mi memoria táctil atesoro cada uno de tus ondeantes senderos; aquellos que recorrí despacio, sin prisa. No hubo ningún lugar en tu piel que no recorriera y que aún hoy, después de tanto tiempo yo no reconociera.

(Elaborado en cooperación con Luz Patricia, Taller de escritura Balandú)



 >^-^<

Mano sobre mano

 Mano sobre mano



Todos tenían buena suerte menos ella. Salían a trabajar todos los días y tenían posesiones, sus rostros sonreían. Se veían bien alimentados y saludables e incluso felices.  Ella mano sobre mano esperaba que le llovieran las bendiciones del cielo.


Patricia Lara Pachón 


 >^-^<

jueves, 15 de octubre de 2026

Poema

 

Poema

Tecleo ruidosamente, letras que al posarse en la hoja blanca, forman palabras y estas al acomodarse; agruparse, dan vida a un poema.

Patricia Lara Pachón 




 >^-^<

A primera vista

 

Amor a primera vista

Por fin me nota, por fin él se da cuenta que existo. Después de pasar una docena de veces frente a él, el me nota. Me mira con admiración, casi con pasión. Compruebo que efectivamente el amor a primera existe.

Patricia Lara Pachón 




 >^-^<

Tibias y saladas

 

Tibias y saladas

Desperté llorando. Eran lágrimas cálidas y saladas las que rodaban tibiamente por mi rostro y caían chapoteando adentro de la taza de café.  El calor quemó mis labios , fue en ese momento en que me desperté.

Patricia Lara Pachón 




 >^-^<


Corro

 

Corro 
Como alma que lleva el diablo. Miro atrás y lo veo. Ojos rojos, cola al aire, cachos puntiagudos, mirada maligna. Corro aún más.



Patricia Lara Pachón 




 >^-^<


El más bello

 

El más bello

Tiene una belleza extraña pensó. Pero en realidad sí era el más bello del lugar.

Patricia Lara Pachón 




 >^-^<

Cuentecillos muy cortos

 

El final


La abuela llenó de piedras la barriga del lobo y con ayuda del cazador lo arrojaron al río. La niña con su capota roja los miraba con una leve sonrisa.


Puntiaguda


De haber sido una muñeca de madera, mi padre sería Guepeto.


La flauta


Uno a uno los niños danzando se dirigieron al río, sus cabellos también bailaron en las ondas.


Patricia Lara Pachón




 >^-^<

lunes, 12 de octubre de 2026

Cómo será eso de morirse

 

Cómo será eso de morirse. 

¿Uno se puede dejar ir? 

¿Nos quedamos aquí pegados hasta que no nos quede un aliento?

¿Qué es lo que nos hace aferrar a la vida cuando ya no queda ni una esperanza? 

Que alguien me explique por favor y gracias. 

Yo 

Patricia Lara Pachón






 >^-^<

Xx xxxxxxx

 

xx cxxxxxx

Este era el adminículo que guardaba la abuela como un tesoro. A veces, abría esa caja alargada y brillante, dentro de la cual había ese paño blanco, prístino, impoluto entre el cual se encontraba ese objeto. Cuenta ella que la veía observarla sin atreverse a tocarla, era como fervor en la mirada e incluso en el embrujo que le producía el objeto. Siempre deseó ver qué era lo que había allí, pero la prohibición perentoria y el miedo que le provocaba la amenaza se lo impidió siempre.   Se imaginaba una joya, quizá, una pulsera o un reloj. Jamás lo que encontró en ella al momento mismo en que por fin tuvo la caja entre sus manos.  La abrió con temor a pesar de saber que ya era suya y lo que vio en ella le originó unas carcajadas inconmensurables. 
El objeto era de madera muy pulida, alargado y al final ovalado, cóncavo y convexo. Tenía algo así como filigranas talladas magistralmente y algunas incrustaciones en piedras quizá preciosas. Imaginar el uso le causó hilaridad, aún cuando al leer el papel que se encontraba debajo del objeto y la tela lo sobrepasó aún más. Jamás se imaginó el uso real que la abuela le daba al objeto. Ahí, escrito con absurda corrección y además graficado explícitamente estaba.
El objeto en cuestión se usaba para desembarazar a las mujeres que habían tenido algún desliz, para mí era una simple y sencilla cuchara de helado.

Patricia Lara Pachón 



 >^-^<

Maligna oscuridad

 

Maligna oscuridad 

Estaba tan oscuro que si ponía una mano delante de sus ojos, apenas si la vería. Necesitaba caminar desde la puerta, atravesar el jardín eludiendo los objetos que éste tenía y llegar hasta la verja para quedar en absoluta libertad. Tenía una imagen visual en su recuerdo, pero no podía estar completamente seguro. Temía chocar con algo y hacer algún ruido que lo delatara o peor aún lastimarse y quizá hasta morir en el intento. Nunca antes deseó con tanto fervor que la luna se asomara con un pequeño guiño, o que las estrellas coquetas brillaran discretamente. Demasiada luz lo pondría en peligro, pero... Un poco, quizá un poco le sería de gran ayuda en su empeño.
Mientras pensaba todo eso, empezó a caminar dando pequeños pasos de ciego. Las manos al frente y un pie frente al otro, pausadamente.
Sintió un peldaño, sabía que debía bajar tres y así lo hizo, luego el pasto crujió un poco y después algunas redondeadas piedras también lo hicieron. Respiró con algo y tranquilidad pues sentía que caminaba en el sentido correcto. Tocó la piedra húmeda de la fuente y caminó en semicírculo a la derecha hasta que sintió que podía retomar su ruta al frente, de nuevo las rocas y la grama. Tropezó contra el seto que sabía estaba al lado de la puerta de entrada. Decidió seguir tanteando hacia el lado derecho hasta sentir el frío de la verja. Un suspiro algo más audible se escapó de su pecho al observar que la luna asomaba su cara redonda por un resquicio de las negras nubes que la ocultaban. Sus ojos se hicieron enormes y brillaron con temor al ver sus pies al borde del acantilado. Una mano apoyada en su espalda lo haría caer al vacío y fue exactamente lo que sucedió. Vio los ojos de su captor sonreír malignamente y mientras caía él, caía también la noche llenándose de puntos brillantes que danzaban en espiral, el pueblo abajo... Cada vez más cercano. La cúpula de la iglesia, las luces y el azul de la noche cerrada.

Patricia Lara Pachón 




 >^-^<




La mano

 

La mano

Después del terrible accidente que observó a través de su espejo retrovisor,después de frenar en seco prácticamente derrapando, se bajó como pudo del auto. Corrió hacia el camión que había parado su marcha con gran estrépito y se arrojó entre las llantas de este y las partes de la moto. Tanteó hasta encontrar algo tibio que pensó sería la mano del arrollado. La apretó con las suyas y empezó a hablar con suavidad, intentando calmar al herido. A pesar de haber dejado de oir los gemidos siguió hablando, aconsejando conservar las fuerzas, respirar pausado; entre esto y aquello intercalaba oraciones y súplicas sin dejar de apretar aquella mano.  Cuando llegaron los paramédicos primero y los bomberos después al sacarla cubierta de la sangre del conductor de la moto y de su acompañante pudo apreciar con horror que aquello que estrujaba entre las suyas si era una mano, la mano que se había desprendido del cuerpo de chica.

Patricia Lara Pachón 




 >^-^<


El accidente

 

El accidente


Despierto atontado y noto que mi vehículo está prácticamente sembrado en una sustancia oscura, algo pegajosa, estoy adolorido también y la cabeza me escuece. Además fluye por mi naso el liquido vital, que se adhiere a los botones con los que he conducido mi nave. Ahora están pegajosos y deberé buscar con que limpiar primero y reparar los desperfectos después.

Debo saber si ese mundo nuevo a mi alrededor no me va a ocasionar daños.

Sé que me puedo desplazar para salir, así que me cubro con la coraza y reptando oprimo con mi naso adolorido el botón que abrirá la escotilla.

Salgo y la sustancia oscura en la que se enterró mi astronave se adhiere a mi recubrimiento, siento que me deslizo, me gusta esa sensación fría y lustrosa, resbalosa. Siento que estoy en mi casa. Así, son todos los sitios que conozco. Levanto mis antenas visoras y a lo lejos un ser ¿vivo? Está mirando hacia donde estoy. Tiene un par de largos pedúnculos que al parecer lo sostienen y parecidos a esos, otros dos a los lados, que no sé para qué servirán. Eso sí, terminan en otros pequeños tentáculos . Tiene más arriba, algo orbicular con dos puntos negros y más abajo un par de huecos pequeños y bajo ellos una abertura por la que se alcanzan a ver unas gemas ausentes de color en fila horizontal.

Me quedo quieto pues los puntos negros se dirigen a mi con insistencia. Ese ser es monumental y es mejor fingirme muerto.


Patricia Lara Pachón 






 >^-^<



sábado, 10 de octubre de 2026

Los libros

 

Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas lecturas descubrí otros mundos, gentes diferentes a las conocidas, amores y odios.
Los libros fueron oasis que me alejaban de la vida conocida y me depositaban cuidadosamente en otras tantas, cargadas de emociones.
A veces viajar me parece demasiado cansado, porque un libro en la tranquilidad de tu hogar te lleva de tirón en tirón por universos que te pueden dejar sin aliento.
Yo, aquí... Disfrutando de lo que las páginas de un libro cualquiera.

Patricia Lara Pachón 




 >^-^<

Soledades

 

Soledades

Y se reunieron dos soledades
Ella aquí hablando su dialecto
Y yo allí pretendiendo entenderlo.
Yo aquí hablándole a ella
Ella allí, entendiendo lo que quisiera entender.
Amigas.
Siempre la hora del té las reunía;
La charla, las risas
Y el pretender hablar y entender lo que la otra decía.
(¿Raro? que va... Es lo que hacemos siempre aún hablando el mismo idioma)
Yo...
Como siempre aquí, contando cosas que a lo mejor nadie leerá y que si lo hace, posiblemente no entenderá tampoco.

Patricia Lara Pachón 




 >^-^<

Cosas que no me gustan

 

Cosas que le gustan a casi todos pero que a mí no me gustan. 

Las galletas oreo
Las cosas ácidas, el limón por ejemplo 
La miel
La carne de res
Los frutos de mar
Los pescados 
El chocolate "bebible"
Los bananos 
Y seguiré pensando en mi lista... 
¿A ustedes qué es lo que no les gusta?

Patricia Lara Pachón 




 >^-^<

El santo sacrificio

  El santo sacrificio Todos los días a las 6:00 de la tarde, era ella la primera en llegar y sentarse al frente del púlpito. Lo veía con ese...