lunes, 18 de septiembre de 2017

Tuya


Tuya.
Y mis labios dibujaban una sonrisa cómplice.
Y un beso era tatuado;
en una servilleta de papel o en un pañuelo.
Tuya.
Y mis manos como pájaros se posaban en las tuyas que verdaderamente; eran nidos.
Tuya.
Y el secreto implícito quedaba mientras los ojos veían el cielo o el suelo.

Patricia Lara P.

Delante de mí, mi nariz

 
Es posible que tenga mucha imaginación.  Lo cual me sirve para inventar; recrear, las historias que escribo. Pero además mi sexto sentido funciona muy bien. Pocas, contadas veces me engaño. Delante de mí.  Mi nariz.  Y eso que no es muy grande.
 
Patricia Lara P.

Suspiro


Y la vida que se escapa tan fácil.
Y la muerte que se esconde tras cualquier cosa.
Y el suspiro que ahoga el amor.
Que aleja la vida.
Que la pierde o abandona en una esquina.
 
Patricia Lara P

Máscaras

Ese cielo rosado,
reflejado en el pantano obscuro y fétido en el que me sumergiste.
Y esa agua pútrida,
conteniendo mi cuerpo más corrupto aún.
Y ese sentimiento de culpa,
que tú jamás tuviste.
Esa sonrisa perenne, cual máscara indeleble que tenía tu rostro...
y que mantenía mi calavera.

Patricia Lara P

Muerte

¿Se puede?
Ojala y sí...

Muerte

Se le coló en el alma.
Llegó para quedarse
y en cada soplo de aire
le fue cegando la alegría,
las ganas de sentir,
¡el gozo!

Y fue gris su mirada,
como sus pensamientos,
dejando extinguirse la llama
de la esperanza.

Vivió la muerte prematuramente,
con la natural cadencia
de sus latidos cansados
y la sordidez de su sonrisa triste

Murió por muchos años
y le sonrió,feliz, a la vida
pocas horas antes de su despedida.

Nació para morir tempranamente
y cumplió su cometido
en cada cansino amanecer.
 
B. Osiris B.

Colores


Pintó su casa de azul, y el cielo le tuvo celos.
El amarillo brillante no fue una opción.
El sol es aún más egoísta con su color.
El verde de la naturaleza que es tan brillante se resistió.
El morado de las uvas, el dorado del trigal,
el café de la fría tierra no quisieron cooperar.
Cada color tiene dueño
Cada dueño declinó
Ser partícipe en mi casa
La casa la pinté yo.

Patricia Lara P.

En defensa propia


Soy mordaz pero agredo en defensa propia.  Igual he callado tanto que me he hecho mucho daño a mí misma.  Cuido y cuidaré mis palabras.  Aún así sé que he dicho y hecho cosas sin querer dañar que han hecho mucho daño. La vida es eso seguro.  Caer, pararse, pedir perdón, darlo... Así.

Patricia Lara P.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Banano en flor

He visto muchas veces un racimo de banano (plátano).  Pero es la primera vez que le presto real atención.
Cada banano ha sido primero una flor.  Así que uno se come un hermoso ramillete de flores cada vez. 
Una real belleza que pocos tenemos la oportunidad de disfrutar; así que la comparto con ustedes... mis amigos.

Vida

Vida

(Pensando en la tía Elizabeth que se fue al cielo la semana pasada.  Descanse en Paz)

Un día como otro cualquiera
La vida ahogó un suspiro,
y escapó.
Abandono lo malo, lo doloroso.
Dejó también lo bueno;
las sonrisas que florecían en la mirada vivaz.
Un último soplo de aliento tibio...
Y nada
​ más.​


Patricia Lara P

sábado, 2 de septiembre de 2017

Aquí en mi jardín


 Mi preciosa palmera miniatura
 

 El bello platanal
 

Blanca

Este cuento se me metió entre ceja y ceja,  no sé si por tanto sol o por la necesidad de hallar una fuente de recreación intrínseca...  no aclaro,  que luego "escurezco", jajajajaja
¡Va cuentoooo!

 Blanca (¡o un cuento para no ser contado a los niños antes de dormir!)

Al cumplir la princesa Blanca los trece años, el reino se plagó de un temor sombrío. Los ancianos y adultos no olvidaban ni por un momento la profecía que con curiosidad, miedo -y un poco de morbo- se habían asegurado se contar de generación en generación.

¿Que cuál era la profecía? Pues, ¡nada más y nada menos que una estrofa pronunciada por la hechicera del reino, al pie de la cuna de esta princesa de hermosos labios rojos y tez tan blanca como la nieve, en la misma noche de su nacimiento y cantada con vehemencia por los juglares, en su afán de mantener viva la memoria de aquel fatídico momento: 
 
Fría como la nieve 
serás hasta la pubertad 
luego un fuego invadirá 
tus entrañas con locura. 
 No te saciará ni el cura, 
tu cuerpo será fogata; 
en celo, serás la gata 
más ardiente de este reino 
tu vida será un infierno, 
¡querrás hasta con tu padre! 
Ni mil brujas en aquelarre 
podrán disolver mi hechizo 
a menos que septillizos 
nacidos en luna creciente
en ti vacíen su simiente... 
sólo llegado ese día 
podrán vivir la alegría 
tú, el rey y toda tu gente. 

Dicho esto, la hechicera -que estaba dolida con el rey por no haber asistido a su aquelarre número 50- hizo ¡puf!, y desapareció sin saber que se había convertido en pionera de la poesía erótica.

Juglares, poetas, locos y cuerdos, durante diecisiete años hicieron de esa estrofa la musa para el imaginario erótico colectivo.

¡Pero, ay, ay, ay, que ahora la cosa no estaba para cuentecitos y poemas! ¡Había llegado el día y menester era, al mal paso, darle prisa!

Las mujeres del reino solicitaron una audiencia con el ya muy atribulado rey, para plantearle sus inquietudes. Creyeron que hallarían consuelo y una sabia solución, mas llegaron justo a tiempo para oír sus lamentos y dudas respecto a la profecía.

Así, para su sorpresa, presenciaron el momento en el que aquel padre angustiado, temiendo que se cumplieran las fatídicas predicciones, ordenó el destierro inmediato de su hija. Blanca no tuvo tiempo de enojarse, concentrada como estaba en apreciar los maravillosos atributos de los guardias que deberían dejarla a la buena de Dios en los confines del reino, en el profundo bosque, plagado de bestias salvajes y toda clase de criaturas. Lo dicho, la noticia de su exilio podría haber sido una triste experiencia, pero para nuestra chica era otra cosa... la tristeza la invadió fue cuando, habiendo partido rumbo a su destino final, bien lejos del reino y de su amado padre (quien había cuidado de ella desde la muerte de la reina madre) para evitar el cumplimiento de la profecía, la joven adolescente -tal como lo señalaba el tan cacareado oráculo- comenzó a sentir un ímpetu sexual desgarrador, descubriendo súbitamente una necesidad inenarrable de saciar sus ansias lúbricas con toda la escolta que se le había asignado. ¡Y he aquí que la tristeza y el desasosiego frustraron sus libidinosas intenciones, pues resultó ser que todos aquellos hombres buenmozos y bien dotados, resultaron ser eunucos! De camino a lo que seguro sería su muerte virginal y solitaria, la joven princesa lloró hasta dormirse levemente. No lograba comprender lo que le pasaba: el descontrol de su cuerpo que clamaba ardientemente por el contacto y el calor de otros cuerpos, la agitación de su mente con imágenes y fantasías sexuales a cada instante más y más explícitas, aquella ansiedad de sentir, tocar y disfrutar sus zonas erógenas con vehemencia, la trastornaban y confundían.

Mientras el carruaje donde viajaba recorría la senda que la llevaría a lo que todos creían una muerte segura, satisfizo por sí misma sus ganas de todas las formas que aquel pequeño espacio le permitía: ora con una lanza que le había ordenado a uno de los guardias eunucos blandir para ella, ora con la rodilla de otro; y así, hasta quedar exhausta. ¡Sí, estaba cansada hasta el desmayo, pero ansiaba más, mucho más! y, por eso, ni dormía ni descansaba.

Al cuarto día de viaje, ojerosa y con los ojos vidriosos por el deseo, Blanca fue abandonada, con unas pocas pertenencias en mitad del bosque. Al sentir la libertad de estar fuera del carruaje, y habiéndose percatado del sonido de una caída de agua, se le dibujó en el rostro una sonrisa perversa y en la mente una nueva fantasía sexual que consideró un deber impostergable, por lo que emprendió una carrera sin siquiera voltear a mirar cuando el carruaje casi se descarrila por la huida de los despavoridos eunucos.

Rauda y veloz, cual gacela en celo, corrió a la cascada, con la sola guía de sus oídos... mientras corría, se iba quitando pieza a pieza sus vestimentas al ritmo de un sonido melódico cada vez más creciente, hasta ahora desconocido para ella, pero que se le antojaba harto erótico y excitante. ¡Sí, el ritmo de aquel "Aijooó" tan masculino, tan cargado de virilidad, la complacía y excitaba sobremanera! Al llegar a la base de la cascada, concentrada en tratar de quitarse el corsé y el corpiño (y unos ligueros que ella se había diseñado a escondidas de la vieja nana que nunca la entendió), no se percató de que la fuente de aquella extraña melodía eran siete robustos enanos, hermanos nacidos de un mismo parto, que habían venido al mundo dos años antes que ella y que -a consecuencia de la muerte de su madre y de las supersticiones de las gentes del reino al creerles un engendro maligno por nacer en luna creciente, justo antes de la luna llena-también habían sido desterrados, aunque en mejores condiciones: fueron recluidos en una cabaña donde habitaba un viejo ermitaño -fallecido cinco años después de su llegada- que le enseñó el aprendizaje autodidacta de muchas artes y oficios, a compartir todo cuanto tenían (lo que les serviría de mucho de cara a su hallazgo actual) y a trabajar arduamente en una gran mina de oro que les legó al morir y que ahora rendía muy buenos dividendos por lo que podían vivir bastante cómodos y sin penurias gracias a su intercambio comercial con otros reinos donde la gente tenía una mentalidad menos cerrada. Y, hablando de mentes abiertas, volvamos a la cascada, donde la princesa Blanca, al ritmo de este cantar de los siete hermanos, seguía tratando de desnudarse, para así satisfacer estas renovadas ansias que la invadían.

Los siete enanos, al ver tal portento de mujer detenían -alelados y deleitados- su canto por momentos, en los cuales la princesa (cuya identidad ellos desconocían hasta ahora) detenía su menesterosa labor y miraba en todas las direcciones, como queriendo hallar algo. Ante cada interrupción del canto, venía una búsqueda visual y el respectivo acto reflejo de los siete enanos para esconderse y evitar ser descubiertos. Así, tuvo lugar una nueva dinámica y un nuevo ritmo para que la princesa terminara de retirarse sus atavíos. Las pequeñas interrupciones exacerbaron los deseos de Bella, que ahora se desvestía con una sensualidad y voluptuosidad dignas de una stripper profesional. A estas alturas, ya nuestros siete hermanos enanos, estaban convencidos de que eran la banda sonora y los próximos protagonistas de su propio cuento erótico, por lo que de muy buena gana continuaron cantando hasta bien entrada la noche, cuando Blanca cayó, extasiada y nuevamente exhausta de tantas veces que se había dedicado a dar placer a su cuerpo con todo cuanto pudo hallar en tan hermoso paraje.

Al verla caer rendida, los enanos (¡todos unos atentos caballeros!) aprovecharon la oportunidad para hacerle una camilla de ramas y, en hombros, llevarla a su cabaña, pues tan hermosa criatura no debería dormir a la intemperie, expuesta a los elementos y a los animales del bosque.

Dado que ya su repertorio de "aijó" ya había sido agotado, y acostumbrados como estaban a cumplir cada pequeña labor al ritmo de un canto, decidieron echar mano de una canción de juglares que su difunto maestro les enseñara y que hablaba de una princesa, un hechizo fatal y siete hermanos. Cuando iban a repetir el estribillo que leímos al principio de esta historia, se detuvieron en seco y se vieron las caras; ¡en una especie de epifanía colectiva, descubrieron que la historia narrada por tantos bardos hablaba justo de ellos!

Al llegar a la cabaña, decidieron que ninguno se separaría de ella para dormir, ¡tal era su embeleso! Decido por consenso, resolvieron unir las camas para dormir, todos juntos, alrededor de esa hermosa damisela que ahora veían como su reina (años más tarde, en medio de una crisis minera que casi los lleva a la quiebra, habrían de tomar esta idea para invadir el mercado local con camas tipo "queen size", convirtiéndose en pioneros de la industria y salvando su patrimonio, ¡pero esa es otra historia!). En la madrugada, Blanca despertó exaltada, de nuevo poseída por aquellas ansias que le recorrían el cuerpo. Al percatarse de dónde estaba, sintió satisfacción, curiosidad y sorpresa, en ese mismo orden. Los enanos, que ya habían comprendido totalmente el mensaje implícito en la canción de los juglares, se mostraron prestos a cumplir cabalmente con su parte de la profecía, no sin antes alimentar y poner en autos a su ardorosa princesa de mirada seductora.

El alba les llegó entre copones de vino, cánticos, canapés y viajes colectivos por las fantasías sexuales de la lúbrica princesa y los complacientes enanitos, que -entre suspiros, arañazos, gemidos y silbidos- poco a poco le dieron a conocer sus planes para darle un final más conveniente a aquel oráculo malintencionado.

Fue así como, entre canto y cuento, aquellos ocho experimentaron su sexualidad y vivieron felices para siempre... ¡Bueno, no para siempre!, porque luego se toparon con un príncipe que se había extraviado y que resultó ser bisexual, ¡pero ese es otro cuento!
 
B. Osiris B.

Por fin lo entiendo

Por fin lo entiendo. 

Uno está en la casa, entretenido con algo. Tiene ganas de ir al baño pero las posterga una  y otra y otra vez. Cuando le piden que haga algo, ahí sí la ida al baño no da espera. ¿A todos nos sucede?
Yo muero de ira con los míos por eso.  Pero hoy recibí la iluminación y los entiendo.
Creo que era que antes no lo había pensado bien.

Patricia Lara P.

Relájate

Relájate.

Esta mujer no entiende. No sabe, no comprende; que la casa es para relajarse.  Para estar tranquilo.  Para dormir y soñar con ella.  La otra, la que no molesta ni trae problemas.  La que solo es risa y sonrisa.
 
Patricia Lara P.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Un regalo de cumpleaños

Tardío y muy rezagado

Rezagado y con dilaciones
dejo este post de regalo
que, como todo lo mío,
llega entre prisas y exhalaciones.

Primaveras en tu haber,
ya cuentas cincuenta y dele
y debo reconocer
aunque la trola no cuele
¡que luces igual que ayer!
Ayer, cuando eras mocita,
de mirada encantadora
la misma con la que ahora
lees, cantas, y recitas
(solo que... ¿más jodedora?)

Abriles, mayos, agostos
por tu vereda han paseado
y -más con valor que con costos-
una impronta te han dejado.
Muchos hemos recibido,
en tu diario caminar,
de esa forma peculiar
de vivir lo que has vivido,
para bien o para mal.

Y en esta ocasión festiva
-tardía, como ya dije-
quiero agradecerte, amiga,
arrebujos y alegrijes
¡y que nuestra amistad siga!
La distancia nos hermana
¡nos une la diferencia!
y agradezco tu presencia
desde esa tierra lejana,
brindando por que mañana
en algún momento grato
podamos -personalmente-
compartir cuentos un rato,
sonreír alegremente
¡y hasta conocer tus gatos!

Felicidades, Patuca,
y que cumplas muchos más
bailando un buen "cha-cha-chá-
hasta que seas "vejuca"
¡jajaja, no seas maluca!,
no se me torció la rima
(aunque por allí iba la cosa
¡qué mente tan cochambrosa,
pero eso es lo que nos anima!)
¡Que seas feliz y dichosa!

Reiterado mi cariño
para ti, para "el compadre"
y por tu "casal de niños"
abandono este desmadre
y retomo mi camino:
que era felicitarte
por un nuevo cumpleaños
deseando que cada año
sirva para renovarte
con libertad y sin restaños.

Me despido a la llanera
(aunque no sé como es eso)
dejando este "puema" hortera
para su merced, y un beso,
que no es un beso cualquiera:
sino el de una amiga-hermana
que quiso de buena gana
saludarte en este día
y jorobarte la mañana
con un toque de alegría.

¡FELIZ POSTCUMPLEAÑOS, DOÑA!
B. Osiris B.

domingo, 20 de agosto de 2017

Un regalo de cumpleaños

 
A una señorita que es toda una señora
que sabe pararse elegante y firme
pero no pierde su niña traviesa 
que le cincha de las trenzas desde dentro 
para ver cuándo toca salir a jugar.
A una mujer que no por serlo en todo su sentido
deja de cuestionarse día a día
para seguir siendo mejor.
A un ser que salvaguarda su espacio interior pero no por ello
deja de capturar con sutil presencia los resquicios del tuyo propio.
A un alma que vino a la tierra a jugar, a aprender, a crecer
pero también a acompañar a las demás en su camino.
Muy pero muy feliz día de cumpleaños!!!
Con todo el cariño que el tiempo supo cultivar en el corazón, 
Yo
M.del C.G.

Dibujo

Dibujo

Dibujo con precisión tus ojos.
Se de memoria la curva de tus labios.
Tengo memoria del sabor de tu boca.
Te recuerdo con la calidez de los recuerdos embellecidos por el tiempo.
No hay dolores de ausencias que el tiempo no mitigue.
Difícil fue pensarte y extrañarte.
Sencillo recordarte hoy,
y sonreír incluso.
El tiempo no perdona.
El tiempo es el que sana las heridas.

Patricia Lara P.

domingo, 13 de agosto de 2017

Lloviendo

Lloviendo

Se fue
lloviendo.
Llovía afuera,
llovía adentro.
A raudales
El tiempo se detenía,
a ratos.
Pero la lluvia llovía.
Fluía
No paró de llover
hasta que se secó todo,
hasta su alma.

Patricia Lara P.

Acaso

Acaso...

Alguna vez
¿tú me recuerdas?
Yo
Imposible negarlo
pocas veces
por no decirlo menos
poco o nada lo hago.
Olvidé
tu sonrisa
tu mirada
tus manos tibias
tu sonrisa velada.
Olvidé
que un día
me ofreciste tu amor
tu brazo apretado
toda tu compañía
...
Olvidé también
que me olvidaste.

Patricia Lara P.

Atracción


Y los actores fingen atracción.  Y lo hacen tan bien, que ellos mismos se lo creen e inician relaciones basadas en personajes ficticios idílicos.  Para cuando lo entienden han tenido relaciones "serías", "largas" y "estables", de dos o máximo tres años. A veces creo que la vida se les va en eso.

Patricia Lara P.

¿Imaginación mía?

Hoy salí a caminar.  Necesitaba hacer unos pagos de bancos, así que aproveché para hacer un poco de ejercicio.
Mientras camino observo y pienso, o al contrario.
Noto una huella de sangre en el piso.  Es como si alguien corriera y dejara el rastro sangrante de su pie izquierdo.  Al parecer el individuo corría pues las zancadas son largas.  Unas dos cuadras más adelante siento o percibo o creo.  El personaje fue alcanzado de nuevo por su agresor y la huella de la sangre cambia.  Ahora es un chorro de sangre. 
Me da algo así como miedo, terror quizás.  Parece que el herido, va aferrándose a las rejas.  Pierde y pierde sangre unas tres cuadras más.
Siento, pienso, creo que no es posible que no consiguiera ayuda.  Que nadie lo notara.
Creo que si realmente una persona fue herida no pudo sobrevivir.
Me da tanta angustia que prefiero pensar otras cosas. Creer por ejemplo que alguien hacia un experimento y sólo fue un actor con sangre ficticia.
El recuerdo de esta mañana regresó y por eso lo cuento.  Claro que puede haber sido sólo imaginación mía.
Ojalá así sea.
 
Patricia Lara P.

Iré por ti

Iré por tí

A dónde se termina la tierra y comienza el infinito.
Donde acaba la playa y nace el mar.
Allá donde las miradas se van haciendo largas, inalcanzables intentaré abrazarte.
Iré por ti.
Mi querencia se adhiere a tu presencia,
te alcanza sin lograr atraparte.
Eres un sueño que se torna vívido, palpable.
Pero un sueño no más.
En la inmensidad de lo inalcanzable, iré por ti.
Lucharé con denuedo hasta la muerte si es preciso;
Fin

Patricia Lara P.

Me descubrí...


Me descubrí sonriendo al recordarte.
Fueron tiempos muy bellos.
Vívidamente te ví con ojos de añoranzas.
Tus manos tibias dispuestas a acariciarme
(siempre)
Tus ojos tan brillantes.
Tú sonrisa alegre y contagiante.
Fueron tiempos muy bellos
Aquellos de la partiente infancia
o de la adolescencia no muy temprana.
La vida posándose en un principio de corazones nuevos.
Dispuestos a tomarnos el riesgo
de ser felices o no.
De amarnos para siempre y por siempre; o no.
Fueron tiempos muy nuevos
que aún hoy
me llenan de sonrisas y añoranzas.
 
Patricia Lara P 



Los universitarios

 (De hoy)

Es gracioso verlos pasar,
todos iguales.
Queriendo pasar desapercibidos.
Iguales.
Idénticos.
Intenta encontrar tu hijo en el tumulto.
Tiempo perdido es.
Ellos se creen únicos, irrepetibles.
Pero terriblemente iguales son.
Pasan en bandadas;
Palomas negras todos,
Revolotean.
Siguen, vienen y van.
Iguales todos.
 
Patricia Lara P.

Desnuda

Desnuda

Me desnudo en palabras.
Pienso y digo;
hago y pienso.
Soy lo que siento,
siento lo que soy
y me muestro tal cual;
con el corazón abierto.
La mente expuesta
desnuda
impúdica
Temible, audaz, lasciva,
tierna, humana, sentida,
sensitiva.
Desnuda toda total y absolutamente.

Patricia Lara P

Nosotras... las fuertes




Las mujeres somos tan fuertes. Que por rotas que estemos, siempre encontramos el amor suficiente para consolar a otros.

jueves, 27 de julio de 2017

Atrapada

 
Y me quedé allí,
 atrapada en aquella casa.
A pesar de intentar ir hacia la luz
me fue imposible.
Poner un pie afuera de la puerta 
causó un dolor tan grande,
tan insoportable.
Que fue imposible hacerlo.
Condena eterna.
Por apegos malsanos,
por insatisfacciones,
por rencores no resueltos.
A pesar de desear hacerlo,
fue imposible.
¿Hoy yo disfruto?
Del horror reflejado en los ojos al sentir mi presencia.
De las manos que aferran al pecho.
De las respiraciones contenidas.
De los gritos ahogados.
Castigada yo;
y tú,
y ellos.
Castigados todos.
Unos por la impasibilidad ante mi dolor,
y otros por causarlo.
Yo;
por soportarlo,
por creerme invencible,
por dármelas de fuerte.
Por estúpida.
Condenada a una eternidad...
Totalmente insufrible.

Patricia Lara P.

El sueño

 
Cuando se va el bus del sueño. Es cuando me pierdo en los vericuetos de mi mente y no logro conciliarlo.
Tantos recuerdos. Tantas metidas de pata. Tantos deseos incumplidos. Tantas promesas.
 
P.L.P

La vejez

 
La vejez es inmisericorde.  Aquel que logre llegar a viejo debe soportarlo todo.  Pero principalmente la invisibilidad.
Dejamos a nuestros padres por ley divina(?) y nuestros hijos hacen lo propio.  Normal.  Algunos son más afortunados y consiguen que alguien pague por su cuidador o que alguno de los miembros de la familia se convierta en eso y deba asumir no sólo la responsabilidad sino el malagradecimiento de los que nada hacen, pero critican.  Por donde uno lo mira triste y doloroso.
 
Patricia Lara P.

jueves, 20 de julio de 2017

Give you what you like (Avril Lavigne) - Laura Gabelo - Cover

¿Existencia?

Existir
Ser
Estar
Sobrevivir
Morir
Exacerbación de los sentidos.
Dolor
Dolor
Dolor
Tristeza infinita.
Más dolor

Patricia Lara P.

Imaginate

Imaginate 

Dormir a obscuras,
en un mundo nuevo;
sólo tinieblas.
Imaginate.
Palpar la vida,
tentar la tibieza,
percibir las respiraciones pesadas.
El corazón latiendo rítmicamente.
O solamente el frío;
el hielo que congela el cuerpo
que lo convierte en piedra, en rocas.
Y las rocas en polvo.
Imagina
La alegría o el miedo.

Patricia Lara P.

Pesadilla

Pesadilla

La pesadilla despierta,
duerme plácidamente,
y de pronto;
la noche cerrada.
Desespera
y angustia
y oprime
y hace daño.
Soñar es horroroso.
Despierta.

Patricia Lara P.

Ojos

Ojos

Que pugnan por mirar por encima de sus nubes negras
cansados de contener el diluvio que les embarga
¡hartos de ver el dolor!
¡Tristes!

Ojos acuciosos, saltarines,
ocultos tras el oscuro cristal.
Asombrados
del avieso transitar por la vida.
Tímidos,
ante la crueldad y la temeridad.

Perlas negras que deambulan
en el mar infinito de una angustia contenida,
apenas revelada por una lágrima furtiva
que quiso ser tormenta ¡y apenas fue llovizna!.
B. Osiris B.

Sensualidad

Sensualidad
 
La toma de la mano,
entrelazando sus dedos.
La observa;
como si fuera maravillosa
-en verdad lo es-
Le da vuelta
la mira
la acerca a sus labios,
Y la besa.
Cómo si algo sagrado fuera
-en verdad lo es-
La ama.

Patricia Lara P

Haiku


Un ave libre
 es mi boca
vuela hacia el beso.
 
Patricia Lara P

Paranoia

Paranoia.

No podía dormir.  Primero dejé pasar el bus del sueño viendo el primer capítulo de la última temporada "The Strain".  En realidad tuve que ver el último de la temporada pasada para ponerme a tono con la historia.  Cuando menos pensé era media noche y yo prendida como bombillo.
Luego pensé en lo que hay que hacer hoy e intenté dormir y nada.  Fue peor, mi sueño es como yo.  Caprichoso.
Miré el reloj y pasaban las dos de la mañana.  Y ahí fue cuando sentí algo así como temor.  Me levanté, fui a cerrar puertas, a ver cómo estaban los hijos. Regresé a la cama y nada. Me volví a levantar asustada.  Revisé puertas de nuevo y volví a la cama. Por más que lo intenté, ahí estuve mirando para el techo oscuro.
Logré dormir unos minutos para despertar asustada sintiendo que me había cogido la noche.  Faltaban cinco minutos para que el despertador sonara.  Cerré los ojos y luego me dije a mí misma.  Que no valía la pena dormir esos segunditos.  Me levanté e inicié mi día.
Pensar que de todas formas no hay tiempo para dormir.
Ni modo... Está noche será.
Buenos días amigos.  Que nos rinda.
Patricia Lara P.

Laura Gabelo Lara

lunes, 19 de junio de 2017

Ocaso

Pienso en tus ojos,
y los veo observarme como si un atardecer yo fuera.
Mis labios se humedecen imaginando un beso.
Nos veo caminar tomados de las manos.
El sol en el ocaso.
La vista al frente.
El caminar pausado;
Que no conduce a nada.
A la nada conduce.

Patricia Lara Pachón.

Y tan sola


Asombrada me vi doblar la esquina.
Corrí,
desee con todas las fuerzas de mi alma;
 alcanzarme.
Verme a los ojos.
Y hablar.
Hablar conmigo misma,
con la amiga más fiel
la que si me critica; 
lo hace con la mayor piedad del mundo.
Me gusta abrazarme,
mirarme a los ojos;
Y sentir que me entiendo.
Que me duelo.
Corrí
Corrí tan rápido como pude...
Pero no me alcancé
Me sentí triste, desvalida;
y tan sola.

Patricia Lara Pachón.

miércoles, 14 de junio de 2017

Cenizas




Tú recuerdo y el mío
cenizas son.
Ni el papel, ni las letras,
ni los pétalos secos,
ni las hojas crujientes;
pudieron soportar el peso del olvido.
Volátiles surcaron
el viento, el soplo, el aire.
Y en mínimas partículas
cubrieron de olvido los recuerdos.

Patricia Lara Pachón.

Tuya

Tuya. Y mis labios dibujaban una sonrisa cómplice. Y un beso era tatuado; en una servilleta de papel o en un pañuelo. Tuya. Y m...