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domingo, 13 de mayo de 2018

El último día /2

El último día/2

Se acabó
Era el último día de una historia.
La vida que es autoritaria
nos conduce,
y de golpe;
termina historias
O las crea
Las recrea en nuestras mentes.
refuerza alguna imagen
y borra otra.
Era el último día
Y yo aún no lo sabía.

Patricia Lara P

El último día

El último día.

El último día llovió a cántaros.  Cayó granizo, tan enorme que abolló vehículos y destruyó tejados.  Parecía un diluvio universal.  Y claro.  Era un nuevo principio para ella.  Parecía que la naturaleza le decía "borrón y cuenta nueva"
La vida que la esperaba era indescriptiblemente diferente.
Cada comienzo es precedido de un final.  Y como casi todos los finales, doloroso.

Patricia Lara P

Porqué no se lo dije

Porqué no se lo dije

No sé lo dije porque sentí
que el momento de hablar 
no había llegado.
Y luego, porque ya había pasado.
Después, con el correr del tiempo
Y de pensar tantos pensamientos,
me sentí humillada,
Menospreciada.
Sentí que no había creído en mí
Y que si no lo hacía 
o no lo había hecho,
era porque no me había querido nunca...
no me había querido tanto
cómo yo deseaba.

Por eso fue no se lo dije.

Patricia Lara P

Mi sueño

Mi sueño

No lo he olvidado a pesar de que pasó hace muchísimos años.
Soñé que caminaba por una carretera empedrada.  Iba sola y notaba que los pies se me maltrataban por las rocas del camino.  De pronto escucho unos disparos y veo hombres correr hacía mí.  Siento un golpe muy fuerte en el pecho y al tocarme con las manos las veo llenas de sangre.
Pienso que me han dado un disparo en el corazón y se con seguridad que moriré en unos minutos.
Me arrojo a la vera del camino y espero... Espero.
Al cabo de un tiempo y en vista de que estoy viva.  Sin dolor y sintiéndome bien.  Me paro y sigo ya no mi camino sino más bien mi vida.

Patricia Lara P.

Grita

Grita

Porque la vida lo está ahogando.
Siente opresión en el pecho y en el alma
y la única manera de aliviarla,
es gritando.
Empezó como un suspiro suave
Y fue fluyendo
Hasta convertirse en un río
Que se tornó cascada.
Ahora fluye sereno.
Hasta el momento justo,
El instante propicio;
en el cual se desborde de nuevo, reboce y se transforme, 
en un grito desesperado.
Aquel que por fin escuchará todo el mundo.
Se preguntarán porqué lo hace
Pero es la sumatoria del hoy y del ayer.
En rauda sucesión los recuerdos desfilan
Y en magnifica cascada salen -caen-
Grita
Su potestad es esa.

Patricia Lara P

Encuentro y matrimonio

Encuentro y matrimonio

Sus padres habían esperado el momento en el cual él les presentara a su novia.  Habían respetado sus deseos pero en vista de que parecía reacio a tomar la decisión, y además movidos por la necesidad de tener un heredero.  Habían solicitado la ayuda de una anciana casamentera.
Hoy, el momento de conocer la novia, había llegado.  Todos esperaban con ansias su caminar hacia el altar.
El novio con cara de espanto en medio del salón, acompañado por su padre y padrino de boda.  De pronto, suena la marcha nupcial y sale por la puerta señalada, un ser minúsculo, vestido con traje de novia. El velo le cubre la cara.  Todo es silencio, respiraciones entrecortadas y la marcha nupcial que casi ni se escucha.  Llega ella hasta el par de hombres.  Recibe en sus enguantadas y temblorosas manos el ramo de rosas blancas.  Ahora, se dispone a caminar al lado de ese hombre alto, delgado y atlético que será su esposo hasta que la muerte los separe.
El juez que sellará la unión, balbucea.  Luego movido por la obligación.  Lee, pregunta y finaliza diciendo "ahora los declaro marido y mujer".  "Puede besar a la novia".
El nuevo esposo, levanta el velo y observa a su esposa.  Con ojos desorbitados y a punto del desmayo entiende que se ha casado con la anciana casamentera.

Patricia Lara P

Sentada y viendo al frente

Sentada y viendo al frente

Ella como yo, piensa en el momento de la invisibilidad.  Ese en el cual ya la gente no quiere escuchar tus consejos por viejos y caducos y ni hablarte.  A lo mejor debido al temor que todos tenemos a la vejez y a la muerte que con el tiempo; pausada pero segura, se acerca. Nos acecha.
Ella piensa en los hijos que parió y en lo que se espera de ellos. Un mundo que desea mejor cada día.  Aún cuando las perspectivas no lo muestren tanto.  
Piensa en aquellas que la precedieron y se imagina que alguien más pensará en ella.  Y así su paso por este tiempo y lugar no fue en vano. 
Se alegra de saber amó y fue amada.  Que trató de dejar mejor todo aquello que tocó.
¿Se arrepiente de algo?  Me imagino que sí.  Siempre pensaremos en lo que pudo ser y no fue.

Patricia Lara P

¿Es usted feliz?

¿Es usted feliz?

Le pregunté a boca de jarro al señor calvo y barrigón que me encontré al subir al ascensor.
Me miró profundamente y tan sólo exhaló un gemido que me caló hasta el alma.
Logré ver al momento de abrirse la puerta y salir.  Una lágrima que se deslizaba calladamente por su mejilla.
Patricia Lara P

Buena

Buena

Ella es muy buena.  Va a cada casa donde la necesiten.  Cuida de un enfermo aquí, de un anciano allá.  Prepara alimentos en una casa y en la otra.  Las limpia todas.  Aplica inyecciones y cambia pañales. Lleva siempre en sus bolsillos una pastilla para calmar el dolor.  Una crema para sanar una herida. Ella es buena.  Sumamente buena.
Mientras ella hace cada obra de caridad, va destilando su veneno.  Unas palabras que calan profundo y envenenan el alma.  Y abren las heridas que nunca deja sanar.  No de una persona.  De toda la comunidad.  Ella en realidad repta.
Nadie se atreve a decir nada en su contra.  Porque ella es muy buena.

Patricia Lara P

El hilo rojo

El hilo rojo.
(Veo esa película en este momento y siento...)

Se reconocieron.
Destinados a encontrarse,
a enamorarse,
a ser;
el uno para el otro.
La vida
los unió de prisa
y los separó de golpe.
Años después...
Los une de nuevo.
Cada uno con su amor terrenal
y hermosos hijos.
El hilo rojo los amarra.
Así.
Que dispuestos a ser,
sin ser.
Cada año.
-Por agosto-
Se reencuentran.
Sabedores de su destino
de la imposibilidad del cosmos de romper el hilo.
Ellos sencillamente;
se reencuentran y
Son.

Patricia Lara P

Nunca lo dije

Nunca lo dije... 
 
Con palabras, pero mis acciones.  Mis miradas.  Nunca supieron callar mis sentimientos.  Aún según algunos estoy a tiempo de hacerlo.  Pero, ya para qué.  Sería ahondar en heridas que no sanan en mí.  Y en las que ella muy seguramente no tiene.
Dicen que el tiempo todo lo cura.  Pero en realidad sólo exacerba la locura.
Nunca lo dije ni lo diré.  He tratado de vivir de la mejor manera posible.  Y no he querido nunca ser como ella.

Patricia Lara P.

Sólo un gato

Sólo un gato

No era sólo un gato
Era un ser mágico que llegó a entibiar mi hogar.
Mi corazón.
Nos miraba con sus ojos amarillos y nos llenaba de alegría.
Yo le decía.
¿Quién tiene ojitos amarillos, platicas amarillas, manitas amarillas?
Desde antes me gustaba ese color.  Hoy es uno de mis favoritos.
Siempre vivirá en mi corazón
Pues fue un rayo de sol
Estaba enfermo cuando llegó a casa.
Lo cuidamos con paciencia y amor hasta que sanó
Y ahí él nos alivió de penas
Sólo era verlo
Para tener motivos sino de ser feliz; si para sonreír.
No era sólo un gato.
Patricia Lara P

Sin él

Sin él

Hoy me levanté al revés.
Dormí en una cama que no era la mía.
Bástian me ha recriminado toda la mañana.
Creo que la confianza que me tenía decayó 
Siente, muy seguramente que no lo puedo cuidar bien.
Hoy preparé arepa con aguacate.  Y a pesar de que me gusta.  Hoy fue la excepción.  Insípido.
Cómo el día mismo.
El café también lo está.  
Insulso.
Sé que mañana será otro día.  
Pienso y pienso en cómo va a ser mi vida sin él.  
Y sé que será la misma. 
Tristemente.
Afortunadamente.
No sé.

Patricia Lara P

El momento de las lágrimas

El momento de las lágrimas

El momento de las lágrimas
llegó.
Está aquí.
Ellas...
Inundan los ojos,
se deslizan por las mejillas
pero fluyen del alma.
Se van acumulando allí...
Se toman de las manos,
se llenan de sentimientos;
y en el instante propicio...
Emergen.
El momento de las lágrimas
Llegó.
Ya están aquí.

Patricia Lara P

Cómo al descuido

Cómo al descuido

Nunca lo había visto.  Pero su mirada persistente de alguna manera llamó su atención.
Cuando notó que por fin ella se había fijado en él, se paró de la silla en la que estaba; se acercó a ella y se presentó, ofreciéndole su mano fría, pero reconfortante de alguna extraña manera.
La vió a los ojos y le pidió unos minutos para hablarle a solas.
Las amigas con las que estaba, con la mirada le preguntaron si se iban.  Ella aprobó como solo sabemos hacerlo las mujeres.  Así que se despidieron y se fueron.
Él se sentó a su lado y empezó a contarle cuánto tiempo hacia que la venía observando.  Las veces que había querido hablarle.  Lo hermosa que le parecía y lo mucho que deseaba conocerla.
Ella se sintió de alguna forma extraña, feliz.
Le dijo que sí.  Que podían ser amigos.
Resultó ser un hombre muy caballeroso y dulce.  Uno de esos hombres que ella sólo conocía en las novelas de amor que leía y releía.  El que le abría la puerta, el que le endulzaba el café y se lo llevaba a la mesa.  El que la tomaba de la mano para ayudarla incluso a subir un andén, el que le acercaba una silla.
Hablaron un par de meses pero sus vidas no estaban destinadas a juntarse.  Fue un tiempo lindo para ambos.
Un día como al descuido se dijeron adiós sin dolor y sin pena.
El telegrama que ella recibió al día siguiente decía: "Creo que llegué a quererte.  Punto.  Sigo pensándote".

Patricia Lara P

Ese 4 de septiembre

Ese 4 de septiembre

Lo recuerdo como si hubiera sido hoy.  Me desperté como siempre; el reloj sonó, abrí mis ojos, mire al frente, un poco asustada (no he podido acostumbrarme a despertar abruptamente), sentí el cuerpo cálido a mi lado y percibí que lo cotidiano ahí estaba.  Me sentí entre tranquila y un poco amargada.  En serio necesitaba ponerle más de sal a mi vida.  Quería sentirme viva de nuevo, quería que el día fuera realmente diferente.  Pero no.  Era el mismo de siempre.  El que se repetía una y otra vez.  Hice las oraciones, si es que a eso que yo hacía se le podía llamar de esa forma.  Es decir, hablé con Dios y le expresé mis deseos terrenales; mundanos.  Pensé en todas las cosas que tenía pendientes por hacer y las fui ordenando cronológicamente.  Como no solo pienso en quehaceres de la casa, pienso también en alguna historia para escribir.  Recuerdo la cita en la peluquería.  Me gustan mucho esos momentos.  Son como caricias para el alma que te dan extraños, ya que en la casa escasean.  Planeo también actividades para realizar en la reunión familiar próxima, pienso en la cena.  No las disfruto en realidad.  Para ser sincera debo admitir que amo la soledad, que a veces la gente me estresa debido a esa necesidad de opinar de todo.  De considerar que sólo lo que ellos hacen o piensan es lo correcto.  Pero…  Recuerdo que debo comprar abono para mis plantas, que deseo adquirir una orquídea para iniciar como tantas otras veces inicié; una colección.  Mi mente divaga, es lo normal en mí.  Vuela, va y viene y no se detiene.  De pronto me doy cuenta de mi cuerpo estático.  Ya no respiro.  Ya no hay afanes.  Mi vida terminó.

Patricia Lara P.

Las niñas sueñan


Importante saber que, además de mi libro del significado de los sueños tengo siempre a mi lado.  El libro que estoy leyendo y con el que voy a continuar.  Así que el que usé para realizar la actividad fue “el diccionario de los sueños”.  Y además escribí con la frase textual.

Las niñas también sueñan

Y creería yo, que no es también.  Ellas sueñan más que los otros.  Y lo hacen porque el mundo fue y ha sido diseñado por  y para ellas, ya que les encanta la comodidad no solo personal sino la de los otros.
Y sueñan en grande y por ello, no se quedan en soñar, ellas actúan; llevan a cabo, crean. Las niñas que sueñan y actúan  no sólo se quedan en la tierra.  Van al sol, a la luna, y a los otros planetas.  Visitan unas galaxias y construyen otras.  Son minuciosas.  Una estrella aquí, un planeta allí.  Brillos y destellos por doquier.
Magníficas son las niñas.  Por eso son nido y aire y fuego y agua y todo.
Las niñas en furor no destruyen, construyen y se reconstruyen así mismas incluso.
De lo que puede parecer malo hacen cosas magníficas, pues ese es su sino.
A veces algún niño intenta hacerles daño.  A veces lo consigue.  Lo que no logra hacer él nunca, es impedir que sueñen y que se reconstruyan, e incluso que lo salven a él, de el mismo.
Dios en su infinita misericordia, después de crear los niños, creo las niñas para hacer que su obra perdurara en el tiempo.
¿Puedes imaginar acaso un mundo en el que no hallan niñas?
Aquellas niñas que son madres de niñas las educan fuertes, luchadoras y conocedoras de su destino de la misión que tienen de empoderamiento. 
A veces parece que las niñas son dominadas.  Pero ellas saben que desde su posición siempre dominan.


Patricia Lara P


 >^-^<

Patricia

Patricia

Soy la sumatoria de las muchas otras
que me precedieron
desdibujadas en el tiempo,
E incluso en la distancia.
Soy esa que renace
Una y otra vez
Cual ave fénix.
Soy una mujer atemporal
Cotidiana y cálida.
Madre, hija, esposa, amiga.
Cumplidora del destino consuetudinario.
Nací, así inicia la cosa,
crecí, no mucho por cierto.
Me reproduje, por accidente casi.
Y camino como lo hacemos todos
hacia un final cierto,
pero incierto a la vez.
Tejo, leo, escribo, cocino,
Canto y por supuesto
También encanto.
Me duelen las injusticias de la vida.
Me duele el dolor de los niños
y de los animales.
Amo el sol, el viento fresco
La soledad de una playa tibia.
El sonido del silencio y a pesar de ser contradictorio;
amo escuchar las teclas de pc bailando entre mis dedos.
Me gusta pensar en la bondad de las personas
Pero me sorprendo cuando compruebo lo contrario.
No siempre hago lo mismo.
Hoy por hoy, tejo abrazos para mis hijos.
Sé que un día no voy a estar
pero ellos disfrutaran aun de mi calidez de madre
al abrigarse con uno de mis tejidos.
Uno que me describe a la perfección;
por la imperfección propia del mismo.



Patricia Lara P

Fue horrible

Fue horrible
Me pidió que escribiera sobre mi mamá embarazada, esperándome.  No ví alegría en ella, en mi madre.  Ví incertidumbre por el futuro.  Ví obligación, cadenas.  La ví mirar sin ver y prefiriendo no pensar para evitar dolores.
Las demás personas hablaban de felicidad, de sueños, de cuartos decorados con flores y avecillas, de ventanas que miraban al patio a los rosales, al naranjo en flor.
Yo sólo ví tristeza, desolación y lágrimas.

Patricia Lara P.

sábado, 7 de abril de 2018

La carta

La carta

No iba dirigida a mí.  No llevaba mi nombre al remitente.  Estaba ahí; doblada primorosamente en un charco de agua en la calle. Seguí caminando, uno; dos, tres pasos.  Los cuales desandé de prisa.  La tomé entre mis dedos y las gotas rodaron de ellos como lágrimas.
Con premura pero con sumo cuidado la desdoblé.  Ví el beso en una esquina.  Percibí las arrugas y el ali
​​
samieno posterior.  Noté cada pliegue.  Y luego, me fijé en las letras.  Cuidadas todas.  No muy parejas pero sí prolijamente depositadas en el papel.  Después; como al descuido ví las palabras.  Desgranadas al parecer con prisa.  
No capté la idea.  No percibí alegría o dolor.
Pero esa carta, esa carta era mía. Describía muy seguramente un amor. Quizá una despedida, quizá un encuentro, un reencuentro también.  Muy seguramente había traído preciosos sentimientos al lector y al remitente.
No sabía si leerla o sencillamente observarla sin ver.  Me sentí poseedora de un tesoro y sentí que leerla era mancillarlo.
Hoy.  La carta está ya seca, tibia.  En el sitio en que guardo mis tesoros. Los dientes de mis hijos, sus tarjetas.  Los dibujos que hicieron para mí.  Un par de pañuelos, dos libros.
¿Le leeré algún día?  Aún no lo sé. 

Patricia Lara P

El último día /2

El último día/2 Se acabó Era el último día de una historia. La vida que es autoritaria nos conduce, y de golpe; termina histo...