sábado, 21 de marzo de 2026

Gato lo llamaron

 Gato lo llamaron


Gastón caminó hacia la alta montaña, alcanzó la cima y vio un amplio prado amarillo con arbustos dorados; amapolas rojas  brillaban aquí y allí.
Gastón quiso vivir su vida soñada mirando salir a don Sol todos los días y disfrutando tanta armonía.
Construyó arriba, casi como soñando una casa translúcida, así miraba tanta lindura todas las mañanas.
Cada dia Gastón o don gato como con cariño lo llamaron mira tan lindo prado, suspira y añora a una Gastona, la cual lo acompañará para disfrutar juntos sus armoniosas vidas.

(Un poco raro pero justificado. Es un escrito en el que no se podía utilizar la letra E)

Patricia Lara Pachón 




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En el centro comercial

En el centro comercial


Ayer, estaba con mi hija en un centro comercial, ya habíamos decidido regresar a casa y habíamos pedido transporte. Así que nos ubicamos en una de las puertas. De pronto vemos que sube los escalones un invidente ayudándose de su bastón; con el cual toca un triángulo que señala que el piso está mojado. Así que se tarda una fracción de segundo en cambiar de rumbo, ayudado también por un vigilante de dicha entrada. De esta manera, queda girado directamente hacia nosotras. Retoma su rumbo tan rápido como venía. Nosotras viendo el choque inminente, saltamos una a la derecha y la otra a la izquierda. Inmediatamente la risa me domina mientras pienso; me voy a condenar.

Patricia Lara Pachón 




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Sólo somos un número

Sólo somos un número

Escucho al hombre detrás mío en la sala de espera. Presumo que habla por teléfono. ¿Ya llegó Sergio?

Yo, respondo. Si; llegó hace como dos horas, se recostó un rato y cuando se despertó llamó a mi hija a preguntarle dónde estaba. Ella le hizo saber que está sólo en la casa. Él, pidió permiso para ducharse y dijo que al salir cerraría bien la puerta. Llaman a una tal Sara para realizarse el examen. Su mamá se despide como si fuera para la guerra, a lo mejor sí, nunca se sabe. Ese timbre me tiene loca, suena como cuatro veces para avisar que el número este o aquel será atendido.  Somos un número.

Patricia Lara Pachón 




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Esta era una ella

 Ésta era una ella


Ella la boquitrompona 
la de zancas largas
y  muy retorcidas
la más fea de todas,
la más despreciada.
Ella, la que un día cansada de eso 
decidió volverse la más deseada,
Ella fue al quirófano
y se le corrigió 
todo lo que en Ella
se veía mal
La barriga gorda
en nalgas tornó, 
la trompa torcida
popocha quedó, 
las piernas derechas, 
el busto genial,
en general Ella
se veía normal.
Normal como aquellas 
hechas en quirófanos 
que al querer ser bellas
quedaron desechas;
Pobrecita Ella,
que nunca logró 
todos sus anhelos, 
solo decepción. 😞 

Patricia Lara Pachón 


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Mientras pueda

 Mientras pueda

Mientras pueda
dar guerra, la daré 
insistiré en hacer y que se hagan las cosas correctas
Entregaré mi amistad total y sincera 
solo a aquellos que se la merecen y la valoran 
los demás obtendrán de mi alguna parte, un resquicio de la que soy.
Mientras pueda
me daré mi valor
pues quién mejor que yo para saberlo.

Patricia Lara Pachón 

Para dejar de beber

"Ay remedios dejen de tomar mi abuela decía de uno flor de sauco se llena un frasco de vidrio de café chico y le llena de alcohol y lo envuelve en un trapo negro no le de luz y cada que pueda agitelo y lo guarda otra ves sin destapar del trapo y dure así 20 días y al 21 días le da de 8 a 10 gotas si tiene mucho tomando 3 meses diario si tiene poco tiempo 2 meses y dios con fé deje de tomar primero dios la flor de sauco la busca dónde vendan hierbas y el alcohol de 96 grados comestible en una licorería. Y muchas bendiciones"

(Visitando facebook, me encontré con esta receta que copie y pegue textualmente. Se preguntarán porqué?  También me lo cuestiono, pero adoré el comentario)

Perdon, pero apenas ahora caigo en la cuenta que no respeté el nombre del autor u autora. Mis disculpas.





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Demasiado miércoles para ti

 "Era demasiado miércoles para tí"

Las mariposas amarillas, 
las margaritas 
y el color dorado 
la embargaban.
Feliz día.

Patricia Lara Pachón

Caminos

 Caminos


Hay caminos que aún cuando los transiten diferentes personas, conducen a cada uno a su propio y personal destino. 

Patricia Lara Pachón

Olvido

 Olvido


No logro recordar cómo eran, la forma de sus ojos; su color, la línea de sus cejas, tampoco la curvatura de sus labios.
Mis brazos olvidaron como era rodearla.
En mi mente no está el color de su cabello, ni su olor.
Su nombre se ocultó muy adentro en mi alma.
Y a pesar de eso... No consigo olvidarla.

Patricia Lara Pachón 



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Peleando ando

 Peleando ando


Y dice... Yo, habría hecho ésto de ésta forma, distinta a la que el otro lo hizo. La diferencia es que el que lo hizo, lo hizo a su manera y quizá funcionó. El otro, lo pensó pero no actuó, no lo hizo. Así que los, yo lo habría hecho diferente no son válidos. 
Es como criticar por criticar y eso si es absurdo. Cómo diría alguien que conozco... Es una pendejada. 
Ahí les queda a ver si entienden o si lo habrían escrito mejor. 
Yo. 

La belicosa, 

Patricia Lara Pachón



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Adora su recuerdo

 Adora su recuerdo


Y te convertiste en eso,en  un recuerdo.
Uno hermoso por cierto,
ese que habita intermitentemente entre 
su corazón que aún ama su esencia
y su cerebro 
que piensa algunas veces en ella 
y se pregunta
¿Qué fue lo que pasó?
¿Porqué se acabó aquello?
Eso que significó tanto
-en su momento-
Y que se apagó de pronto
que fue arrancado de cuajo.
Aún así 
a pesar de todo
El acuna entrañable su recuerdo
lo abraza, 
Le quita aquello que a veces lo ensucia,
lo empaña.
Y lo guarda de nuevo 
bien limpio y cubierto
protegido de todo 
Pues...
Ya no sabe si la ama a ella
Pero si reconoce que adora su recuerdo.

Patricia Lara Pachón 



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Atrapada en las palabras

 Atrapada en las palabras


Y me quedé atrapada en las palabras que nunca pronuncié. Aquellas que callé por diversos motivos. Por miedo, por creerlas tan mías... Personales, que de haberlas pronunciado se habrían vuelto vanas irreales, extrañas. Sentí que serían manoseadas, mancilladas. Al quedar atrapada en ellas, las hice aún más mías. Así que yo prefiero esa cárcel a ser libre sin ellas.

Patricia Lara Pachón 



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IA

 IA


Le pedí a la IA (inteligencia artificial) que eliminara a todas las personas a mi alrededor en la fotografía y mis compañeros del taller de escritura cayeron fulminados. Ops. 

Jajajaja Yo. 

Patricia Lara Pachón

Carta a Patricia

 Carta a Patricia


Hola querida, desde aquí y mirando en retrospectiva quiero decirte que lo hiciste muy bien, de haber tenido tan pocas oportunidades, mira hasta donde has logrado llegar, y  date cuenta que aún falta. Sé que jamás te visualizaste en quién eres ahora. Nunca soñaste con esposo e hijos, pero ahí están y los disfrutas. Te preguntarás cómo lo hiciste y no hay explicación alguna. Así como si de un tejido se tratase fuiste dando puntadas, uniendo retazos, poniendo botones, cremalleras, y adornos mil; ahí están ahora esas bellas creaciones. Fácil no ha sido, pero ahí vas. Sin prisa y sin pausa.

Tu y yo unidas con ella o aquella, las que seremos en un pestañear, y que ha contado siempre con nosotras, no puedes esperar consejo alguno. ¿Qué podríamos decirle a aquella que no sabe seguir instrucciones?
Jamás quiso copiar algo por bello que eso fuera. A ella, a nosotras nos gustan las imperfecciones, el trabajo arduo, desde aquí y en la seguridad de que a la vuelta de la esquina estará ella llevándonos bien adentro de su corazón, acunándonos como lo que somos, sus grandes tesoros. La niña, la adolescente, la mujer que la han llevado suavemente a convertirse en ella... Una mujer en construcción constante, que es y fue embellecida a cada paso por cada una de las Patricias, las que aportaron en su momento para hacerla, hacernos, ser.
Me despido momentáneamente dándote un beso y un apretado abrazo.
Yo, la Patricia Lara Pachón de hoy.




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Techo y hogar

 

Techo y hogar

Lástima que la vida lo aleje a uno de las personas que fueron significativas en momentos importantes de nuestra infancia. 
Anoche soñé con mis tías. A lo mejor y sin darme realmente mucha cuenta, las extraño. 
Tenían ellas en la casa que fue de mi abuela una muchachamenta a la que cuidaban y protegían ¿Quizá un reflejo? Bueno. Lo cierto del caso es que me encantó soñarlas y descubrirlas ofreciendo techo y hogar. 
Fue en realidad un lindo sueño. 
Diciembre y lo que "significa" me pone nostálgica. 
Yo. 
Patricia Lara Pachón


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viernes, 27 de febrero de 2026

La muerte

 

La muerte

La muerte esquiva, pero presente y cercana. La única certeza que tenemos. La que sabemos que llegará si o si. Aquella a la que le veremos el rostro pálido y sombrío, la que nos acariciará con esas manos huesudas y frías, pero cargadas de reminiscencias; de sueños realizados e inconclusos. Ella, la cierta. 

Patricia Lara Pachón 




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Implacable

 

Implacable 

El tiempo que transcurre a su paso y medida. Y va como si nada. Deja su huella implacable en cada uno de nosotros. No hay discriminación. Él ahí va. Al parecer sin prisa pero sin pausa. Y deposita aquí y allí; una arruga, una cana; una mancha y algunas vejeces más.
El tiempo implacable. El que no perdona una vida plagada de segundos, minutos y de horas... Años.
El transcurre implacable, eras un niño, un adolescente que adolece de todo y un joven se convierte en adulto y en viejo... y de pronto el polvo lo es todo.
Implacable.

Patricia Lara Pachón 




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Reflejos II

 

Reflejos II 


Se ve a través de mí y su imagen difusa se refleja en otra como yo. Ella instintivamente cada que se ve, piensa en el momento en que no esté y se imagina como un espíritu que espanta en esa casa, en esas casas.

Ella no sabe cómo es morirse y quedarse atado a un lugar, a un tiempo, a unos objetos. Yo si lo sé. He vivido sempiternamente las vidas de estos y de aquellos. Yo sé, que los espíritus van hacia la luz cuando eso quieren. No antes. No es que no se hayan dado cuenta de que murieron. Es que sienten que aún les quedan cosas por hacer, o sencillamente no quieren dejar lo conocido para ir a experimentar lo desconocido.

Ella no alcanza plenamente a verse en la otra yo, y me da rabia esa invisibilidad que me acompaña, pero sí se imagina; se ve el cabello enmarañado, las gafas, que se reflejan aquí y allí y luego en ellas mismas y brillan como ojos de gato en un callejón oscuro. Ella se imagina, más que verse realmente. Pero en serio quiere quedarse por siempre allí, a pesar de haberle pedido a todo aquel que quisiera oírla que no la dejen penando en en vano. Ella desea dejar de limpiar y de lavar, también quiere dejar de cocinar. Prefiere pensarse parada en un rincón, haciendo ruidos que llenen de miedo a los que se atrevan a entrar en su casa, hablándoles al oído, o sencillamente pasándoles por el cabello o el rostro, sus manos heladas. Yo desde aquí la observo, estoy llena de polvo empegotado por las gotas de lluvia acontecidas durante años, me da rabia pensar que a pesar de que me usa con alguna frecuencia, yo en realidad no le importo. No le inspiro ni un instante de su valioso tiempo para pasar sobre mi, un pedazo de tela o un trozo de periódico. Bueno... Ella es así y lo ha sido siempre. No sé le puede pedir más, pues hace lo que puede. Es que el deseo de ser reconocida en las letras es un sueño que está a la vuelta de la esquina, aún cuando ella aun lo ignora, igual que desconoce tantas otras cosas importantes para ella pero quizá insignificante para los demás. Los sueños son como los dolores y otras tantas cosas personales e intransferibles. Y lo que uno mismo, como decía su tia abuela, no haga, a nadie más le interesará hacerlo, bien. Igual que ella se ve, la ven los suyos y también la veo yo, que no solo la observo como es hoy, sino como fue ayer y como será mañana.


Patricia Lara Pachón 



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Reflejos

 

Reflejos 

Ella mira a través mío, su imagen algo transparente se puede ver también al fondo sobre otra como yo; un viejo marco blanco, un vidrio roto en la esquina superior izquierda producida por una piedra que un joven arrojó quizá para llamar la atención de su amada. Ella mira, instintivamente, y cada que se ve, piensa en el momento en que ya no estará e imagina que será un espíritu y que espantará en esa casa y en ésta, en ambas casas!
Ella no sabe cómo es morirse y quedarse atada a un lugar, a un tiempo, a unos objetos. Yo si lo sé. Pues he vivido sempiternamente las vidas de unos y otros. 
Yo que lo veo todo, sé que los espíritus van hacía la luz cuando eso quieren. Ni antes, ni después; y no es que no se hayan dado cuenta de que murieron. Es que sienten que aún les quedan cosas por hacer, o sencillamente no quieren dejar lo conocido para ir a experimentar lo desconocido.
Ella, a pesar de observarse, allá, a la distancia, no alcanza a verse plenamente en la otra yo distante, y le da rabia esa casi invisibilidad que le acompaña, aún así se imagina; se ve el cabello enmarañado, las gafas, que se reflejan aquí y allá y luego en ellas mismas y brillan como ojos de gato en un callejón oscuro. Ella se imagina, más que verse realmente. Pero en serio quiere quedarse por siempre allí, a pesar de haberle pedido a todo aquel que quisiera oírla que no la dejen penando en vano. Ella desea dejar de limpiar y de lavar,  también quiere dejar de cocinar. Prefiere imaginarse parada en un rincón, haciendo ruidos raros, guturales, que llenen de terror a los que se atrevan a entrar y quedarse en esa casa, en su casa. Se desea e imagina, hablándoles al oído, o sencillamente pasándoles por el cabello o el rostro, esas sus manos heladas. Yo desde aquí la observo, estoy siempre en éste marco,  lleno de polvo empegotado por las gotas de lluvia acontecidas durante años, me da rabia pensar que a pesar de que viene con alguna frecuencia, para ver su cara en el vidrio que nos separa o nos acerca, en realidad yo no le importo. No le inspiro ni un instante de su valioso tiempo para pasar a ocuparse de mí, pasarme un pedazo de tela o un trozo de periódico, menos un paño húmedo por la madera que me acoge.  Bueno... Ella es así y lo ha sido siempre. No sé le puede pedir más, pues hace lo que puede. Es que el deseo de ser reconocida en las letras es un sueño que está a la vuelta de la esquina, aún cuando ella aún lo ignora, igual que desconoce tantas otras cosas importantes para ella pero quizá insignificante para los demás. Los sueños son como los dolores y otras tantas cosas personales e intransferibles. Y lo que uno mismo, como decía su tía abuela, no haga, a nadie más le interesará hacer bien.  Igual que ella se ve, la ven los suyos y también la veo yo, que no sólo la observo como es hoy, sino como fue ayer y como será mañana.

Patricia Lara Pachón 




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Destino

 Destino


Adriana camina despacio arrastrando los pies, sucios y sangrantes. Las vejigas se han creado por tanto caminar y por lo mismo se rompieron dejando la sangrante huella que ahora la sigue como si fuera una babosa.  Camina despacio por el miedo que le genera el destino que le espera. Ella no sabe que la vida empezará a sonreírle cuando entre al hospital general y le sean amputados los pies. No tiene forma de entender ahora mismo que son ellos los que la anclan a un pasado inmisericorde.  Ha estado imaginando un futuro terrible, pero al encontrarse al borde entenderá que lo primero y principal es la lucha que dé para vivir a pesar de todo.

Patricia Lara Pachón 


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Gato lo llamaron

  Gato lo llamaron Gastón caminó hacia la alta montaña, alcanzó la cima y vio un amplio prado amarillo con arbustos dorados; amapolas rojas ...