Pues no
Cayó con la cara incrustada en el lodo, alcanzó a sacar la nariz apenas antes de perder el sentido. El golpe sordo en mitad del pecho fue quizá lo último que sintió. No supo cuánto tiempo transcurrió pero al volver en sí, el sol le quemaba la espalda y la mitad izquierda del rostro. La cara le escocia horriblemente y el lodo brillaba en tonos escarlata, rosa y dorado. Respiró profundamente y el dolor fue tan intenso que apenas si alcanzó a ahogar un grito. Como pudo empezó a moverse, lento pero paulatinamente. Cada intento le clavaba millones de agujas en el cuerpo dormido que intentaba despertar. Al cabo de un buen rato, no supo cuánto, logró ponerse en pie y se pudo auscultar con suavidad pero completamente. El orificio que se veía en el pecho, al parecer era la salida de una bala pequeña. Los destrozos eran mínimos. La sangre se había secado y el lodo había hecho una especie de tapón que quizá era lo que le había salvado la vida. Se incorporó poniéndose primero en las rodillas para levantarse por completo después y poder observar por sí mismo, el cuerpo cubierto de barro, la nariz completamente enterrada en el agua, y el orificio sanguinolento. No, finalmente no se había salvado. Yacía ahí, como un muñeco de trapo, era sencillamente un man, un Man cualquiera .
Patricia Lara Pachón
>^-^<
No hay comentarios:
Publicar un comentario