Me recriminan
No sé en qué momento empezó a observarme pero de que lo hace lo hace. Sus ojos me siguen por la habitación. Me he dado a la tarea de caminar mirándola de frente y es claro, clarísimo. Se mueven y atraviesan mi alma. Es como si quisieran que confesara algo que ellos vieron que hice. Y no... No pienso hacerlo. Las autoridades me exoneraron, así que no veo porqué debo implicarme. Esa pequeña niña del almanaque, que un dia tuve la horrible idea de enmarcar no pudo ver absolutamente nada. Ella se escarbaba su dedo con una aguja y estaba muy entretenida como para notar el golpe certero, la sangre caliente, la caída al piso, el charco creciendo y la sábana sobre él, sobre su cuerpo que se iba poniendo rígido y frío. Se que saqué el cuadro del cuarto y lo llevé al estudio para limpiar la escena y que lo regresé después de pintar las paredes y de lavar los pisos. No, yo sé que no vio nada. Pero... Sus ojos me siguen, me persiguen y me recriminan. Nooo, no pienso decir nada... Pero sus ojos, esos malditos ojos...
Patricia Lara Pachón
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