Hogar
Ella, Patricia le dice a su perrito "bobo", se lo dice con cariño y Capitán le menea alegremente la cola. El can fue dejado en frente de la casa de ella, con una coca con agua y otra con comida. Cuando Patricia lo vio, inmediatamente sintió que ya tenía perro que le ladrara. Fue amor a primera vista. Una vez publicó en el grupo del barrio que lo adoptaría, algunos vecinos jóvenes se dieron a la tarea de atraparlo para entregárselo en sus brazos, la reacción del perro fue darle un lengüetazo y sellar así el trato de ser familia por siempre. Únicamente la muerte los podría separar.
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