Lunares
Acabó de ver en nariz y mentón pequeñísimas manchas. Raro, había tenido siempre una piel magnífica. Blanca, tersa, ni arrugas, ni pecas, ni manchas habían osado aparecer en ella, pero... los años y su cruel realidad me están convirtiendo en una mujer vieja. La piel se reblandece, y las huellas de la edad hacen estragos. Bien lo decía mi abuela Maria la O. Envejecer es una mierda.
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