Ojos llenos de ocaso.
Manos repletas de vacíos.
Cabellos flotantes.
-como sus ideas-
Pies cansados
-de desandar caminos-
Suplicando un milagro.
-nacer de nuevo-
Llegó Michelle Como casi todas las tardes en mi casa materna, me encontraba leyendo, sentada en un desvencijado mueble de la sala. Mi vid...
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