Ojos llenos de ocaso.
Manos repletas de vacíos.
Cabellos flotantes.
-como sus ideas-
Pies cansados
-de desandar caminos-
Suplicando un milagro.
-nacer de nuevo-
Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...
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