Tengo una caricia para ti,
enredada en mis dedos
enredada en mis dedos
Y una mirada que se pierde
entre mis pestañas
entre mis pestañas
un beso pugnando por salir de mis labios
y un suspiro que rompería mi corazón
y el tuyo.
Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...
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