cálida, como sol de amanecer
tibia, como polluelo en su nido.
Duermo
siento tu presencia recorrerme
despacio, lentamente
y te dejo hacer, mientras
ahogo un suspiro.
Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...
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