martes, 21 de mayo de 2013

Lázaro Dos





Cansado de arrancarse gusanos de todas partes; piernas, brazos, abdomen e incluso de los ojos y de curar día a día sus llagas putrefactas le pidió ayuda al buen Dios... Ya no más milagros a mi costa, ya no levantar más muertos de su tumba cuando la muerte se había enseñoreado en el cuerpo y había hecho tantos estragos.  Ya no más caminar entre los vivos estando muerto por fuera.  Ya no más dolor y sentimientos de terror al ser visto.  Ya era hora señor de acabar con tanto sufrimiento... retornar a la tumba y por fin estar muerto también; por dentro.

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