El frío olor matinal invade cada espacio de mi pesada atmósfera circundante.
Me cala los huesos y las soledades.
Canto temprano de aves jubilosas –otrora fuente de sonrisas-
espantan los vestigios oníricos de un reposo que nunca llegó.
Amanece.
B. Osiris B.
jueves, 2 de mayo de 2013
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