
Mi apellido

Un libro viejo y manchado marcado con mi nombre

La vista desde el cuarto de doña Leo en la clínica

Mi hermoso Gustavo que me esperaba todo el día alegando y refunfuñando.
Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...
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