Gota a gota; igual que Nena Daconte perdía su sangre yo he ido perdiendo mi vida. O a lo mejor, para no ser tan ruda conmigo misma; he ido gastándola.
E igual que ella fue dejando su
rastro sobre la nieve yo he ido dejando el mío sobre la vida.
Llegó Michelle Como casi todas las tardes en mi casa materna, me encontraba leyendo, sentada en un desvencijado mueble de la sala. Mi vid...
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