martes, 22 de octubre de 2013

Penurias





Penurias era lo que esa mujer había vivido toda la vida y Penurias la llamaron al nacer.  Era triste, obscura, lánguida y pálida.  No habría podido ser de otra manera ya que al signarla con esa cruz ella había tenido que cargarla siempre.
Pensó con el correr de los años en ir a la notaría y cambiarse el nombre.  Y un día llenándose de mucho valor lo logró.
Ahora se llama “Soledad”.    No se ve tan triste últimamente, pero sigue casi igual que antes.  Y es que el nombre si lo designa a uno y uno es lo que el nombre le permite ser.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los libros

  Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...