
Me había acostumbrado a mis redondeces.
Casi, me había resignado a estar así
y a ocupar un cierto espacio en el mundo.
Aun cuando me dolían los pies y se inflamaban
Pensaba; que no había más que hacer
…ni modo, los años no pasan en vano.
En una señora yo me había convertido
y necesitaba pensar que debía y debían
“ Quererme como soy”
así que... ni modo.
Luego la vida me da una oportunidad
y logro bajar de peso
mucho peso por cierto.
Y ahora veo mi cara de nuevo
y disfruto la nariz que siempre amé.
Y me miro al espejo y me siento feliz
y mis brazos son brazos nuevamente
y tengo bellas y torneadas piernas
y los anillos que me encantan
bailan en mis dedos largos y delgados
y al acostarme en la cama
de lado
las rodillas se juntan y maltratan un poco.
¿Pueden creer que yo disfruto eso?
Me siento feliz.
Mi cuerpo regresó.
Sé que tengo más años,
sé que se notan, en mi rostro, mi cuerpo.
Pero me siento renovada,
Nueva.
Le doy gracias a Dios.
la belleza no es todo
es efímera
pero...
sentirse bien y sana
y volverse a saber, a reconocer
como mujer hermosa.
Me ha rejuvenecido desde adentro.
Todo ese calor insoportable
y el mal humor,
no era tanto un estado del cuerpo
de los años;
como de la mente.
Ojalá todo el mundo tuviera esta oportunidad
ojalá lograran ser felices
no con resignaciones,
realmente plenos y felices.
A veces no es tan fácil
a veces cuesta mucho
a veces sencillamente desistimos
renunciamos, nos damos por perdidos
abandonamos la lucha
y nos abandonamos.
Pero una buena vida vale la pena
y hay que tratar de estar
y ser lo mejor posible.
Le doy gracias a Dios
por permitirme sentir de nuevo
vital, joven y bella.