Enloquecía por mantenerse joven, era del criterio de que la sangre de niños, derramada directamente sobre su rostro y cuerpo era el remedio más eficaz. Pero, porque todo tiene un pero... No sé atrevía a robarse un niño y luego asesinarlo. Así que, recurrió a medidas no tan extremas. Hizo negocio con el sepulturero, el cual le suministraba grasa de sus clientes más sanos y rubicundos. Obviamente muertos. Cada tanto el hombre llegaba con un paquete a su puerta, el cual era recibido con regocijo. Unos días después, la piel tersa de la mujer, demostraba sus beneficios.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Llegó Michelle
Llegó Michelle Como casi todas las tardes en mi casa materna, me encontraba leyendo, sentada en un desvencijado mueble de la sala. Mi vid...
-
Reloj Y él usa dos relojes Uno marca la hora normal y silvestre. El otro; Cuenta los minutos para volverla a ver. Patricia L...
-
Inframundo Sentada. En la mitad exacta de su casa, con los ojos fuertemente cerrados y las manos apretadas fuertemente; hasta h...
-
Tengo todos los agüeros... todos -Eso es lo que yo en mi infinita ignorancia- creía. Pues no. Hoy estuvo el jardinero en cas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario