
Su volatil mirada me desarmó por siempre,
no me observó siquiera, sobrevoló por mi,
por encima de mi, de mi presencia.
Como mota de polvo. Difusa, delicada; se alejó
en otra dirección, con otro rumbo,
un azul horizonte, otro amor.
Buscando siempre a alguién mejor que yo.
Buscando algo que no existe,
o que existe solo, en su imaginación.
Porque aún cuando no lo sabe y no lo entiende
lo mejor para el soy yo.
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