El capullo que se abre
al rocío de la mañana
espera tembloroso
que el sol lo tome entre sus brazos;
con el primer beso,
se abrirá fragante.
Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...
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