El viento susurra a mi oído
tus palabras,
la noche acaricia mi piel
con tu piel,
El silencio nos deja escuchar
tu corazón y el mío
acompasados.
Llegó Michelle Como casi todas las tardes en mi casa materna, me encontraba leyendo, sentada en un desvencijado mueble de la sala. Mi vid...
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