Algún día despertaré
y quizá
ya no seré más
una muñeca de trapo.
Podré mirar el mundo
recorrer los caminos
Ya no seré un títere
con deseos humanos.
Seré por fin mujer
y podré finalmente vivir
a plenitud mi vida.
(Fotografía de Daniel Ulloa)
Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...
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