A veces uno se queda sin palabras
para decir
para escribir
para tan solo enumerar
E incluso los pensamientos
mustios
mueren
pues las palabras
ya no florecen más
Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...
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