¿Partí? Partí ese día en que ella se introdujo en mi cuerpo y desplazó mi alma. ¿Ella me ha habitado desde entonces? Al parecer le quedé grande pues yo aun sigo aquí. Las dos. Habitando el mismo cuerpo. Posesión le llaman. Cohabitación a lo mejor es lo que es. Nos adaptamos, nos amistamos, nos volvimos una. Bueno... ¿a cuántos les habrá pasado? Yo no se... no siempre el demonio es quien domina. Quizá hay almas solas, tristes, con ganas de quedarse. Almas que no quieren ir hacia la luz y que prefieren hacerse otro nido aun cuando para tenerlo deban robar un espacio o compartirlo.
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Los libros
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