martes, 31 de marzo de 2020

Pobre perro

Pobre perro

Va cuento...

Les cuento que cuando salí a sacar la basura, por mi lado pasó un perrito.  Llamó mi atención poderosamente porque me gustan los perros y además por la forma como culpable con la que me observaba. 
Deje la bolsa y regresé a mi casa.  Ahí lo vi de nuevo.  Él me observaba en serio avergonzado.  Levantó una pata y orinó profusamente sobre una planta que cuida amorosamente mi vecino.
Yo entendí que el perro no tenía mala intención, es tan sólo su instinto y necesidad eran las que lo obligan a hacerlo.  Luego y a pesar de que seguía mirándome con pena.  El perrito dejó, al lado de la bella planta sus heces; mientras en serio me miraba apenado.  Yo pensé... Él seguramente tiene vergüenza de los amos que le correspondieron.  Siendo unas personas que en realidad lo amaran.  Estarían con él y recogerían sus heces siempre.  Aún en cuarentena.
A veces ser bueno no es tan difícil.
Pobre perro.

Patricia Lara Pachón

Veintisiete

Veintisiete

Y le metió veintisiete perdigones en el cuerpo.
El disparo a quemarropa lo perforó veintisiete veces
Todas al mismo tiempo
Sólo sintió el ardor de la quemadura
Jamás la penetración de todos ellos
Sintió eso sí
Que la vida se le escapaba
Primero por la boca
En un suspiro audible
Y luego de los ojos
Dejándolos vacíos.
Él nunca sospechó
Que ese día sería su último día.

Patricia Lara Pachón

lunes, 30 de marzo de 2020

Miércoles



Miércoles

El día menos pensado me paso a vivir a un día miércoles.
Los miércoles son mariposas amarillas
Margaritas doradas y blancas
Naranjas meciéndose en las ramas
Tinto hirviente.
Los miércoles son días tibios, de nubes esponjosas y cielo azul
De mares tibios que acarician playas doradas
Los miércoles son gatitos ronroneantes y calientitos acurrucados al lado de tu corazón.
Un día de estos.
Yo me voy a ir a vivir a un día eterno cuyo nombre será
Miércoles.

Patricia Lara Pachón

Recordando ando

Recordando ando

"Me cuidan tres hadas.  Tres hadas buenas. Con ellas mi vida, no tiene penas. Son fauna, flora y primavera.  Que están cuando duermo, a mí cabecera"
Cantaba eso en una de las obras de teatro de la escuela.  A veces llegan esas notas a mis recuerdos y sonrío.  
Tiempos idos.  Ni mejores ni peores, sólo vividos.
Yo.

Patricia Lara Pachón

Es domingo

Es Domingo

La brisa canta su canción silente
y me envuelvo en su no-ruido,
me envuelvo en su danza vegetal
entre las frondas de los árboles.

Baila sola, 
al son del canto
de un coro anónimo de aves alegres.
Baila suavemente
y me acaricia las mejillas  en su paso frente a mi ventana.

Y canta el sol resplandeciente.
Es domingo.
También, en silencio y recogida, canta mi alma.

B. Osiris B

Último recurso


*Último Recurso*

El domingo en la mañana, después de la santa misa televisada que presenció desde el lecho que no abandona desde hace más de dos meses, Ricardo dice a Nelson, el leal compañero que ha cuidado de él los últimos quince meses, cuando todos le han dado la espalda, que quiere ver a toda su familia. 

Nelson le recuerda las restricciones de movilización impuestas por los cuerpos de seguridad, debido a la pandemia que azota al país y ha cobrado miles de víctimas, destacando que, si acaso lograran salir de sus casas, difícilmente podrían llegar a la cabaña, en plena montaña; eso, sin contar con el aumento de la viralidad en los momentos actuales.  Además, insiste, no tiene sentido buscarlos ahora. 

Ricardo hace caso omiso de la perorata de su joven amigo y, alegando que sus canas y experiencia merecen respeto, insiste en la urgencia de verlos y repartir darles lo que se merecen; su partida de este mundo es inminente y no quiere dejar cuentas sin saldar, así que le pide a Nelson que organice todo, que haga los contactos necesarios con su amigo el comandante de la gendarmería -transporte y salvoconductos incluidos-, para que todos puedan llegar hasta él.  ¡De algo han de servir tanta fama y fortuna!

Nelson, que conoce la historia de amor y odio (más lo segundo que lo primero) de Ricardo con su familia desde hace más de doce años, se queda atónito y sin habla ante tal solicitud. Entra en pánico ante lo que parece ser un último atisbo de remordimiento en su mentor y, súbitamente pasan por su mente, como en una película muda, todos los enfrentamientos constantes de Ricardo con su familia, y hasta sale al primer plano el momento de la última pelea, en la Ricardo juró que mataría a todos y cada uno de sus primos que, como él, parecen sobrevivir a sus padres, asidos a la esperanza de una venganza fulminante.

Temeroso, triste y resignado, el otrora entrenador llama  uno a uno a los miembros de la la familia del fuera el mayor baluarte de la hípica nacional. Todos acceden a acudir a la cita, alegatos más, alegatos menos. 

Nelson confirma a Ricardo que la tarea encomendada ha sido llevada a cabo y, aunque satisfecho por cumplir la última voluntad de su entrañable amigo, no deja de sentir un temor extraño y esa pesadumbre que le invade, junto a la imagen recurrente de esa última pelea...

¡Esa última pelea!... Ricardo también la recuerda vívidamente y, mientras escucha las malas nuevas del riesgo de contagio comentadas por un nervioso reportero en el canal del Estado sintonizado en la  mesita al fondo del salón, piensa en el encuentro, le brillan los ojos y el moribundo jinete sonríe.

B. Osiris B.

domingo, 29 de marzo de 2020

Confinamiento

Confinamiento

Escribo desde el confinamiento de la cuarentena.  Van 15 días en los cuales he salido dos veces por provisiones.  Comprando lo estrictamente necesario para tratar de que todo el mundo tenga la misma oportunidad que yo de abastecerse. Qué saco siendo la única sana y bien alimentada del mundo si me quedo sóla.
Hoy me siento triste.  Tristísima.  A pesar de estar en mi casa, con Ricardo y los hijos.  Me siento sola.  Solísima.


Y es que la compañía es mejor, cuando no es obligada.  Cuando las otras personas también se sienten contentas de tenerte en su vida.  

Patricia Lara Pachón

Sexo o amor / amor y sexo

Sexo o amor / Amor y sexo

Porqué será que las personas feas, y no me refiero a la fealdad física, sino a la emocional.  Piensa -equivocadamente- creo yo.  Que el sexo puede llenar lo que los sentimientos no han podido.  Por ausencia de estos; quizás.
Por qué a esos seres ¿humanos? se les dificulta entender.  Que hay otras cosas más allá de la corporalidad.  
Porqué nada los llena.  
Porque menosprecian, minimizan, restan en lugar de sumar.
Yo me cuestiono casi todos los días.
Qué es lo que motiva a la gente a andar buscando lo que ya tiene o porque siente que eso no es suficiente.
El vacío emocional lo ¿llenan? mostrándole al mundo lo necesitados que están.


Patricia Lara Pachón




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Desde mi ventana

Desde mi ventana

Veo el mundo de siempre
El de todos los días
Y no
Se ha convertido en otro,
Diferente
Parece ser el mismo
Pero no lo es.
La gente no es la misma
O es la misma y es otra,
Las calles ya no gritan
Ya no pululan en ellas las personas.
Las aves 
Sin entender muy bien lo que sucede,
No cantan como siempre, ya no trinan
Chillán llenas de angustia.
El mundo, se transformó ya es otro.
Yo soy otra por cierto.
Los demás ya no son lo que eran.
 y tengo miedo.



Patricia Lara Pachón

El Papa

El Papá

Hay muchos que pecan y rezan para empatar.  Diría yo, que la gran mayoría.
Por eso hace un par de días a las 12 hora colombiana había que ver al papa para que nos fueran perdonados todos nuestros pecados.  O bien para que la pandemia cediera y terminara o bien para morir en paz y no penar eternamente.

Patricia Lara Pachón

Recordarla

Recordarla

Y cuando quieres recordarla,
la buscas en sus cosas,
Aquellas que le pertenecieron
y aun guardan su perfume;
aquellas que conservan
un lugar en tu historia.
Las cosas cotidianas:
su perfume, su cepillo de dientes, 
el del pelo, uno que otro cabello enredado en sus cerdas.
Y entonces, se hace real ella.
Casi casi la puedes tocar
La hueles
Su mirada relumbra en la oscuridad del cuarto
y su olor lo va cubriendo todo.
Cuándo quieres recordarla,
un objeto quizás sin gran valor
lo es todo.

Patricia Lara Pachón

miércoles, 25 de marzo de 2020

Soñando ando

Soñando ando

He estado soñando mucho, durmiendo lo necesario.  Sueño con grupos grandes de personas, me veo más joven, más despreocupada, se podría decir que feliz.
La gente que me rodea es similar a mí.  No hay nadie conocido de mi vida actual.  Es raro hacer vida social satisfactoria con gente que "conoces de siempre" sin que la conozcas realmente.
Seguramente extraño salir, ver el sol, saludar a conocidos y desconocidos.
Seguramente y a pesar de creer que soy antisocial no lo soy tanto.
La vida es así.  Uno como que realmente sabe lo que tiene cuando lo pierde.
Yo aquí pensando...

Patricia Lara Pachón

martes, 24 de marzo de 2020

Se miraba las manos

Se miraba las manos

Y de repente el mundo que ella conocía, como lo conocía ya no existía y parecía que no había existido jamás.  A lo mejor, quizás solo había sido un sueño.  De un momento a otro o como si de un parpadeo se tratara.  Aquello que ella creía que conocía había dejado de existir.
Indecisa se miraba las manos, alisaba sus cabellos, el vestido supremamente arrugado por permanecer en la cama tanto tiempo.  
Se miraba las manos de nuevo y observaba sin ver la cortina de la ventana que estaba mal cerrada.  Debido a eso, o gracias a eso; el sol tímidamente se colaba y dibujaba una linea recta, tenue, suave, la cual partía la semi obscuridad en dos. Veía la mancha de humedad en la pared de cuarto y la telaraña que irremediablemente crecía en un rincón.  No se atrevía a desalojar el insecto que la había construido con amor y paciencia pues ahora había que quedarse en casa.
Se observaba las manos, sobre todo las uñas, que una a una iban haciéndose más cortas por los dientes primero y después con la tenacidad de una lima con la cual pretendía arreglar el destrozo que los primeros habían ocasionado.
Se miraba las manos y de golpe y como si algo recordara bajaba el cuerpo pesado de la cama y se desplazaba, arrastrando las sandalias cansadas, de un lugar  otro de la casa que ahora era más bien una jaula que contenía a unas fieras a veces en reposo y otras a seres indefensos, que intentaban sobrevivir a esa rutina obligada.
Se miraba las manos y añoraba los tiempos aquellos en lo que cualquier excusa era buena para salir un rato a ver gente. A sonreír por algo a lo mejor absurdo, a tomar una foto o solo para   mirar al cielo.
Y de golpe y de nuevo se miraba las manos.

Patricia Lara Pachón

Mañana

Mañana

Con una fresca brisa
y la mirada serena
volveremos a abrazarnos
en una o dos lunas llenas.
Y escucharé tu risa
alegre que tanto me llena
y me abrasaré en tus manos
sin temor a la pandemia.

Mañana, cuando volvamos
a encontrarnos frente a frente
te contaré de este amor
que he sentido por ti siempre
y hablaremos del futuro
bien juntos, o separados,
para andar por tantos rumbos
que dejamos olvidados.

Mañana, si hay un mañana,
permíteme que te cante
con mi voz desentonada
un canto para la vida
que viviremos... mañana.

B. Osiris B.

Salió

Salió

Salió el sol.
Querían salir.
Salió Julián.
Salió Eloísa.
Salió la muerte,
y la doctora,
y el enfermero,
y la aseguradora...
... ¡y el cremador!
Salió la vida, ya no volvió.
Y salió fuego.
Y salió el llanto.
Y salió caro.

B. Osiris B.

Perdió el rumbo


Perdió el rumbo

La humanidad entera perdió el rumbo
se extravió en los vericuetos del desear.
Del querer más y más.
De la falta de cariño, de empatía,
de solidaridad a y para los otros
-humanos, animales, y plantas-
Perdió el rumbo
Y la vida desea enderezarlo,


enderezarnos.

Patricia  Lara P

lunes, 23 de marzo de 2020

Cuarentena

Cuarentena

Hoy salí.  Ya cumplí con los protocolos de desinfección y limpieza.  No estaba preparada para lo que vi.
Calles solas (me alegré, sufrí) por eso. 
Y el mini-mercado sí y no surtido.  La carnicería ni se diga.  No compré mucho, lo suficiente para unos 4 días que haré rendir una semana completa. 
La panadería sola, sin gente y casi sin pan.  Como que preparan lo más caro para que la gente se vea obligada a comprar lo que hay.
El amor por el prójimo no es que sea mucho ni el de mejor calidad.
Tuve miedo de la gente.  Sentí rabia cuando una mujer me rozó.
Dios nos guarde y nos bendiga.

Patricia Lara Pachón

Amanecer

Amanecer

Y ese amanecer la vida ya no fue la misma.  Todo había cambiado.  Un parpadeo sirvió para apreciar el cambio.  Yo tuve miedo.  
Lo cotidiano, tan despreciado antaño, ahora era lo que quería.  Lo que antes me molestaba lo deseaba. La tranquilidad llamada aburrimiento era lo que yo ansiaba.
Ahora que todo ha cambiado, y no para mejor precisamente. Yo tengo miedo.

Patricia Lara Pachón

Palabras

Palabras

Las palabras no son solo palabras.
son armas contundentes
cortantes.
Son caricias al alma
a los egos.
Ellas te pueden subir al cielo en un instante
y/o destruir tu vida al siguiente.
Así
Que te digo yo, que las palabras no son más que palabras.
y no, no se las lleva el viento.

Patricia Lara Pachón

Y esa casa...



Y esa casa que antaño lució paredes encaladas, puertas y ventanas rojo rubí, y tejas de rojo barro.  Ahora luce desgastada, arruinada por el paso inclemente del clima, del tiempo, de los años.
La vida no perdona y aquellos que en su momento la habitaron felices hoy solo son fantasmas.  Tristes reflejos de lo que sus acciones ocasionaron en ella.  En la casa y por supuesto en ellos y en aquellos que fueron también sus respectivas víctimas.
La casa luce ajada, maltratada. Sus defectos le impiden a los que a ella se acercan aceptarla. Afortunados son.  La destrucción, la ruina, ahora habitan esa casa.

Patricia Lara Pachón

Cómo será eso de morirse

  Cómo será eso de morirse.  ¿Uno se puede dejar ir?  ¿Nos quedamos aquí pegados hasta que no nos quede un aliento? ¿Qué es lo que nos hace ...