GRACIAS
Si, gracias a ti que me regalas tu tiempo y ahí callado me lees.
Patricia Lara P
Hoy como tantas anteriores veces quieres irte. Algo te lo impidió cada vez. Una de las muchas situaciones cotidianas. Algo que te distrajo por ser bueno o por ser malo. Total, el paso jamás lo diste.
Falleció ella en el momento en el que mas la amaba. Pudo haber sido antes, antes de entregarle su corazón entero. O después, cuando la monotonía de la convivencia hubiera hecho algunos estragos.
"Cuando uno se cansa entra al mundo del desapego". Y el retorno de allí es muy difícil. No es que no se pueda retornar, es que habrá que hacer mucho esfuerzo para querer hacerlo. Es que en realidad pocas gentes disfrutan del dolor y del sufrimiento.
Cómo lo voy a culpar si no pudo amarme. No logré ser suficiente para él. A lo mejor sus expectativas fueron más altas de lo que yo puedo dar. A lo mejor otra le da lo que yo no. A lo mejor tenerme ahí le da la seguridad suficiente para pensar que no va a perderme, o peor aun (para mí) que no le importa que eso sea lo que al final suceda.
Me encanta cuando tengo deseos de escribir algo y logro ponerlo en letras y frases mas o menos comprensivas.
Uno a veces se va muriendo por partes. Algo así como en cómodas cuotas. Nadie podrá decir que fue homicidio. Pero lo fue. Fue un asesinato constante, persistente y con saña. Una necesidad horrible de causarle dolor. Sentía que únicamente así podría pagarle el daño que tantos años atrás le había causado.
Lo vi apaciblemente dormido. Sí, estaba pálido, algo azulado. Pero me pareció normal debido al frío matutino. Me aproximé despacio temiendo despertarlo. Abrió los labios un poco y fue ahí cuándo una mosca verde tornasolada salió de entre ellos. Después fueron muchas, muchasísimas más. Hicieron erupción con ellas infinidad de gusanos, blancos, brillantes y sinuosos.
Lo mas valioso que una persona le puede dar a otra es su tiempo. Ya que el tiempo es lo único que no se recupera jamás.
No se había percatado de lo que un día le sucedió. Había llevado una vida normal. Tan normal que habiendo fallecido no se enteró. Ella siguió con su rutina. Las personas estaban allí como siempre... ignorándola. A veces se dolía por eso, y otras veces sólo lo dejaba pasar y seguía. Bueno... pensaba ella, la vida es eso. Pero no, no era la vida. Era la muerte y ahora que lo sabía tendría que tomar la decisión. Seguir allí "espantando" -Cambiando de lugar las cosas, ocultando las llaves, encendiendo luces, etc. O trascender. En realidad la vida que llevaba no le molestaba tanto. La otra al ser desconocida apenas si le interesaba. A lo mejor sería muy aburrida.
Son pequeños triunfos que pocos sabemos descifrar. Abrir los ojos, sentarse en la cama, poner los pies en el suelo, caminar al baño. Ducharse, comer, hacer todas aquellas cosas que debemos y por supuesto también las que queremos. Dejar que el sol y el viento nos acaricien. Pensar con mediana lucidez. Ver los rostros de los otros y el propio con caridad y afecto. Estar vivos y sanos a pesar de los daños.
Llegaron al pueblo movidos por la curiosidad. Al parecer lo habían construido sus habitantes por nostalgia. Era una muy hermosa imitación estilo Hollywood. Vivian personas muy acaudaladas, entradas en años y con ganas de retirarse al mejor lugar del mundo.
Y esa familia perfecta ya la había hartado. No se reconocía ella. Las múltiples infidelidades de él habían desbordado la copa. Sus hijos... los antes niños dóciles convertidos ahora en desconocidos.
Ellos son maravillosos. Hacen cosas que saben que me encantan.
Ya no hay problema le dijeron. Ahora vaya a su casa, acuéstese, tome algo para el dolor e intente dormir un buen rato. En un par de días va a estar usted como nueva. Eso sí, cuídese mucho. Recuerde que no le será de beneficio embarazarse de nuevo y menos tan pronto.
Hay demasiados fantasmas en esa casa. Mas muertos que vivos y éstos últimos van a perder la vida indudablemente. Entonces... ¿Habrá un limite? O seguirán muriendo por los siglos de los siglos y quedándose ahí.
Cómo si de un mal sueño se tratara el despertó con el corazón a mil, sudoroso, despeinado y lleno de terror. Luego de un gran suspiro o de un gran respiro se observó mejor. No estaba reclinado sobre su cama suave y repleta de almohadones. Tenía la ropa sucia, roída. El espacio en el que se hallaba era muy reducido, apenas si lograba moverse, mucho menos sentarse. Comprendió con sumo terror que había sido enterrado vivo. Sintió los insectos reptar por su cuerpo y comprendió que era inminente que las ratas lo atacaran. Sintió horror. Se agarro las manos frenéticamente y deseó que todo fuera una horrenda pesadilla. Pero no... infortunadamente para él, no lo era.
Mi vida es enredar. Enredar hilos, palabras, letras, colores, sentimientos. Todo visceral, todo desde adentro, desde el corazón. Autodidacta en enredos, esa soy yo. He ido con los años componiéndome un poquito, pero no tanto como para que la perfección sea la norma (jajajaja). Es que ni siquiera es lo que deseo. Me gustan las imperfecciones. Me gustan las cosas y las personas reales y yo misma siento que soy imperfectamente perfecta.
El sol abre con sus dedos las abigarradas nubes negras. Se va introduciendo lentamente entre los leves agujeros que hace. A pesar del mal tiempo, la esperanza como un hilo multicolor teje mi alma y las almas de los demas humanos tristes y malhumorados.
Odio
¿Partí? Partí ese día en que ella se introdujo en mi cuerpo y desplazó mi alma. ¿Ella me ha habitado desde entonces? Al parecer le quedé grande pues yo aun sigo aquí. Las dos. Habitando el mismo cuerpo. Posesión le llaman. Cohabitación a lo mejor es lo que es. Nos adaptamos, nos amistamos, nos volvimos una. Bueno... ¿a cuántos les habrá pasado? Yo no se... no siempre el demonio es quien domina. Quizá hay almas solas, tristes, con ganas de quedarse. Almas que no quieren ir hacia la luz y que prefieren hacerse otro nido aun cuando para tenerlo deban robar un espacio o compartirlo.
Asustada observó que la vida se le había escapado de entre los dedos. La luz se hizo en su interior y vio frente al espejo a esa mujer con canas, con arrugas, con piel flácida. Miró mas y mejor y la tristeza la invadió. Intentó atrapar lo que de juventud le quedaba y mirando a los lados observó; recordó el caballero aquel que la miraba. Era alguien que recientemente había llegado a su vida ofreciendo productos y experiencias.
Atardeceres por encargo Un día mis hermanos y yo, dispuestos a reunirnos a pesar de la distancia nos pusimos la cita del amor fraterno. Cad...