domingo, 24 de noviembre de 2019

Aquí me quedo yo

Aquí me quedo yo

Aquí me quedo yo
doliéndome
de la gente que he querido
y hoy me hace suspirar
juntar las manos, 
mirar al cielo
 y pedirle a Dios.
De las cosas.
Del verde de la tierra
corrompida.
Aquí me quedo,
respirando quedito,
temblorosa...
Sin entenderme apenas.
Con el temor de todos
Con el temor a Dios
Aquí me quedo yo
Mirando, observando.
Doliéndome.

Patricia Lara P

lunes, 18 de noviembre de 2019

Tu que me lees

Hola



Es para mí un gusto saludarte.
He notado que mis publicaciones son leidas por lo que es para mí un gran número de personas.
Gentes que detrás de un computador o de un celular comparten mi vida y me acompañan.
Como habrán leido, son mis pensamientos personales e intransferibles los que aquí publico.
Me gustaría, que digo.  Me encantaría si no es mucho pedir.  Dejaras para mí un comentario, un saludo, un guiño.
Ah, y muchas gracias.  
Por hacer parte de mi mundo.  Esta vida sencilla y cotidiana.
Dios nos bendiga.

Patricia Lara Pachón

domingo, 17 de noviembre de 2019

¿Quién?



Lo ví caminando sobre los árboles.  Llamó poderosamente mi atención su figura desgarbada de piernas sumamente delgadas y largas.  De pronto al sentirse observado me miró directamente a los ojos.  Vacíos los suyos, cuencas negras y piel pálida.  Tan blanca era que se podría decir alumbraba en la oscuridad.
Mi curiosidad primigenia se convirtió en pavor.  No supe si correr y gritar o sencillamente dar por finalizada mi vida.
¿Sueño?  No creo que lo fuera.  Sólo sé que al día siguiente me desperté en mi cama y al mirarme al espejo lo que ví, fueron sus ojos.

Patricia Lara P

Ayer y hoy


Ella estaba bien ayer.
A ésta misma hora
ella, estaba bien.
Y hoy
Puede estar internada en una clínica u hospital.
O peor aún;
su familia la llora en una horrible 
lúgubre y triste,
sala de velación.
Ella 
Antes viva y sana
¿Y feliz?
Hoy
Herida o muerta, ¿triste?
Tristeza la que siente hoy la familia
Y es que la vida es eso
Indescriptible.

Patricia Lara P

Suenan

Suenan


Esos aparatos conectados al cuerpo.
Lo miden todo
Se escucha también la respiración esforzada
Son tantas las ganas de vivir
Que se esfuerza.
Manifiesta que ya han venido por él
Tres veces
Las mismas que ha dicho que no
Que aún no se va.
Se esfuerza
Las máquinas suenan
La respiración difícil se siente
El jadeo
El dolor quizá
Pero el sigue.

Patricia Lara P

Necesario



Y su primer pensamiento fue salvarla,
correr pidiendo ayuda.
Luego;
Al pensarlo mejor se dio cuenta.
Lo mejor era aquello
dejarla morir tranquila.
Esperar que exhalara
aquel; su último suspiro.
Finalmente,
su muerte era necesaria.
Y así como ella lo entendía ahora
sabía
a ciencia cierta;
que la otra 
Al ingerir todas aquellas pastillas
no sólo lo sabía.

Patricia Lara P

Y me volví un fantasma



Aquí ahora; en la clínica en la que está ingresado mi suegro.
sintiéndome un fantasma,
al ver cómo se deslizan apenas tocando el suelo,
enfermeros, doctores e incluso los pacientes.
Habré muerto hoy y sin saberlo
¿Soy acaso un fantasma entre tantos?

Patricia Lara P

Fantasmal visita



Fue a visitar a un paciente.  Y ahora su alma condenada pena en los largos corredores de aquel hospital.
La mayoría de las veces las personas pasan sin verla.  A veces brillos de reconocimiento en los ojos la hacen intuir que es vista.  Otros, incluso la saludan y hasta le sonríen.
Algún día quizá se entere que murió aquel día.
Por lo pronto; camina pausada.  O se sienta en una de las tantas sillas a sorber un café interminable.

Patricia Lara P

¿Riachuelo?

¿Riachuelo?

Embravecido ruge 
Entre esas dos montañas
Que lo abrazan
Lo aprietan 
Lo torturan un poco
Se libera con fuerza
Se sacude
Y arrasa

Patricia Lara P

Insignificante

Insignificante

Desde arriba nos mira amenazante
Un pequeño arbolillo
La montaña comienza a deslizarse.

Patricia Lara P

Ellos

Ellos


Arrastran los pies ellos
Desvían la mirada
Rehuyen la conversación
Respiran tan quedo que casi no lo hacen
La vida les resbala por la piel engrasada
De lágrimas y sudor 
De pacientes y dolientes
Ay con los enfermeros
Ni hablar de los galenos
tampoco hay que opinar sobre los especialistas en salud
¡Ay cómo duelen!

Patricia Lara P

No lo volví a ver

No lo volví a ver

No lo volví a ver,
no lo extrañé tampoco.
Y lo recuerdo ahora
porque la vida me trajo su recuerdo.
Algunos seguro lo extrañarán a diario,
otros como yo;
lo recordaré hoy
Y mañana quizá
y en el olvido caerá de nuevo.
Sólo aquellos,
que en realidad fueron o son importantes para nosotros
Tendrán un espacio constante
Perenne 
en nuestro corazón y en el cerebro.


Patricia Lara P

Manos

Manos

Y me ofreces tu mano
como nido muy cálido.
Y la mía se posa
con suavidad de ave;
Confiada.
Y ese gesto sencillo...
Se convierte en poesía.

Patricia Lara P

Cambiar

Cambiar

Es muy difícil por no decir imposible pensar, desear, intentar un cambio cuando no se conoce otra cosa.
Soñar es muy posible y yo diría que hasta necesario.  ¿Pero cambiar desconociéndolo todo cómo se podría hacer?
La vida.  Necesaria e innecesaria al mismo tiempo.  Desconocida siempre.  Imposible de soportar desde el mismo momento en que nos preguntamos para qué estamos aquí.  Cuando en realidad desde siempre nos lo dijeron.
Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos.  Igual que cualquier planta, que cualquier animal.
Estoy harta de pensar y esperar cuando no hay otro camino ni otro destino.
¿Pesimismo?  No sé.


Patricia Lara P

Guasón


Ví "Guasón", lenta, aburrida.  Sólo una escena me hizo reír a carcajadas y justo en ese momento quién estaba a mi lado me dijo: ¿De qué te ríes? Es que en serio era una locura hacerlo.  Pero bueno.  Yo tengo mi propio sentido del humor, en realidad terminé contagiando a los demás y todos reímos.  
Que la actuación, que la risa, que la iluminación.  Ba' a mí no me encantó.  
Claro que al reír la sensación de desencanto no fue total.
Al salir, si escuché opiniones de que había sido maravillosa y hasta aplaudieron al final.
Como todo, cuestión de gustos.

Patricia Lara P

martes, 24 de septiembre de 2019

El me quiere

El me quiere

Ella se repetía, quizá por el deseo.  El me quiere, yo sé que me quiere.  A su modo, particular pero me quiere.
Luego se dio a la tarea de pensarlo y repensarlo y miró hacia atrás y vio en sus ojos de siempre el desamor, y en sus acciones la falta de cariño, de respeto.  Y notó con absoluta tristeza su falta de solidaridad. Y se hizo la luz. Y se entristeció mucho.
Su necesidad de amor, de afecto, de consideración era tal. Que enceguecida no vio las señales.
Y se preguntó porqué y no obtuvo respuesta.

Patricia Lara P

Mariposas


Oh por Dios
Enloquecidas todas revoloteaban 
Volaban, se estrellaban entre sí
Querían salir a como diera lugar
Todo querían
Morir en el intento
Sobrevivir no era la opción
Recordaban la última vez
El dolor, las lágrimas, la desesperación
El sabor del veneno tomado
Sobrevivir a pesar de todo
No, huir era la única opción
Huir era la consigna

Patricia Lara P

Me moriré feliz


Me moriré feliz
En una playa dorada,
Mirando el sol
Ocultarse en el mar.
Veré las olas jugar
Y la luna trenzar su larga cabellera.
Los peces susurran
Hermosas melodías.
Y las estrellas todas
Sonrientes
Me abrazaran
Me moriré feliz
En una playa tibia y dorada.

Patricia Lara P

Llueve


Salí a caminar como casi todos los días.  Una pequeñísima llovizna avisaba lluvia.  Previsiva como soy, tomé mi paraguas y con optimismo pensé; "si lo llevo, con seguridad no llueve".
Hice mi recorrido cantando, observando, escuchando, pensando, como todos los días.
Ya como a un par de kilómetros de regreso.  Unas gotas gordas y bonitas me hacen abrirlo.  Sigo caminando y las gotas emocionadas todas, se toman de las manos y se deslizan felices por todas partes.  Yo, optimista como soy, agarro más fuertemente mi paraguas y continúo.  Ahí, justo ahí.  Me doy cuenta que esos elementos no sirven para nada.  Bueno, tampoco así.  La carita no se moja tanto jajajajaja. 
El agua se deslizaba por mi espalda desde el cuello, lavándome completamente.  Hijuemadre.  Al principio trataba de saltar los arroyos de agua que corrían por las aceras, y ya luego a disfrutar carajo.  
¡Qué delicia!  Esa niña chiquita que hay en mí, caminó por los charcos, bailó bajo la lluvia y fue feliz de nuevo.
Yo.

Patricia Lara Pachón

El hombre del auto

El hombre del auto

Todas las mañanas excepto la del domingo lo veo.  Sentado frente al volante de un auto a veces, otra limpiándolo, en otras oportunidades con el capó levantando tal vez haciéndole alguna reparación.
Es curiosa esa actitud.  Al parecer espera a alguien.  
Yo, con mi mente que vuela.  De alguna forma le tengo miedo.
La verdad el físico no le ayuda mucho.  Cabello largo, grasoso, peinado prolijamente y muy ensortijado. Cara vieja, amarillenta, mirada huidisa y siniestra.
El miedo es por lo que de él, creo.
Imagino que lleva al trabajo a una mujer no muy mayor, bonita, atractiva a sus ojos y a los de los demás.  Celoso como es, teme dejarla sola.  No quiere que se escape, así que no le pierde pie ni pisada.
Desde donde el espera ve ambas salidas y él parece un perro viejo que al tener la presa entre los dientes no la suelta.  Si alguien quiere quitársela aprieta más y más.  ¿Y qué creen?  La víctima indefectiblemente siempre es y será ella.
Cuántas mujeres están atrapadas en relaciones similares.  Cuántas no ven la forma de escapar.  Cuántas son esclavas de sus decisiones de antaño.
Ojalá alguien la ayude.  Y este perro viejo se duerma un día para que ella pueda escapar para no volver jamás.

Patricia Lara P

Cómo será eso de morirse

  Cómo será eso de morirse.  ¿Uno se puede dejar ir?  ¿Nos quedamos aquí pegados hasta que no nos quede un aliento? ¿Qué es lo que nos hace ...