jueves, 27 de marzo de 2025

Caída

 

Di un traspiés y rodé por las escaleras. Peldaño a peldaño, giré en el descanso y caí al rellano vuelta un ovillo.

Sentí gotear sangre de mi cabeza, escuché el crujido no solo de mis huesos, también de la madera contra la que me golpeaba.

Tas, tas, tas, crac, tas, tas.

Mi cabeza se vacío de todos los pensamientos posibles y se llenó de dolor y miedo. 

Me ví ahí como una muñeca rota, mis lágrimas se mezclaban con mi sangre y el dolor se clavaba en cada espacio de mi cuerpo.

Órganos que desconocía palpitaban al unísono y eran como si alfileres se clavaran aquí y allí y más allá.

Mi respiración se iba apagando debido al horrible dolor que me poseía entera.

Me ví rodar una y otra vez y sentí el agudo dolor de igual manera. 

Misericordia, la eternidad cayendo era insoportable.


Patricia Lara Pachón 

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