sábado, 10 de octubre de 2020

Desde mi tumba II


Luego de estar flotando un buen rato sobre las olas y sintiendo la tibieza del dorado sol empecé a descender hasta quedar cómodamente reclinada sobre arena brillante, suave y cálida.  Ahí dormí por un buen tiempo, hasta que una corriente marina me depositó con premura en una sonrosada ostra.  La cual al sentirme en su seno se fue cerrando sin prisa pero sin pausa.  Empezó a segregar una sustancia que me fue cubriendo casi que amorosamente.  Sentí que era acunada, abrigada y querida.  Por fin.


Patricia Lara P

No hay comentarios:

Publicar un comentario

IA

 IA Le pedí a la IA (inteligencia artificial) que eliminara a todas las personas a mi alrededor en la fotografía y todos mis compañeros del ...