sábado, 13 de febrero de 2021

El árbol

Tenía ese hermoso árbol en el antejardín. Cada tanto se llenaba de frutos verdes primero, rojos después y al final se veían casi negros. Gordos, jugosos y dulces. Ella notaba que las aves no se les acercaban a pesar de que si construían sus nidos entre sus ramas largas y con mucho follaje.

La gente se acercaba a mirar esa maravilla de la naturaleza. 
Ella disfrutaba hablándoles de él y les hacía degustar una par de frutos al menos.
Luego, en las noches. Mientras desde el balcón observaba la calle. Ella pensaba en las personas que habían disfrutado los frutos. Se moría de risa imaginando el cólico, la diarrea que les habría ocasionado y reía aún más pensando, que quizás algún día. Alguno de ellos no podría sobrevivir a su veneno. Es que aquel árbol producía unos frutos sumamente venenosos. 


Patricia Lara P

jueves, 4 de febrero de 2021

Observo el coqueteo

 Observo el coqueteo

Una sonrisa va
Una caricia en el cabello
que simula quitar alguna brizna
Un saber todo del otro
el conocer la relación que cada uno tiene
-Y no importar gran cosa-
Es sólo un gusto
-piensan-
Y se van enredando
y cuando menos lo esperan.
La pasión surge
arrasándolo todo
Vidas, familias, hijos, amigos, conocidos.
-todo-
Es sólo un coqueteo.
-pensaban-

Patricia Lara P

La luz se hizo

Y me sorprendió el instante en que la luz se hizo. Pues a pesar de hacerlo paulatinamente. A mis ojos fue instantáneo.

El dolor ocular que precede al momento, ocultó el corporal; el sanguíneo. El golpe directo al pecho que como rayo me partió en dos.
El antes y el ahora. De la misma mujer convirtiéndome en otra. O en la misma más fuerte.

Patricia Lara P

Una anecdota

 Escucho a Rodolfo Aicardi y bailo y canto mientras tanto.

Un amigo de mi hijo comenta que su mamá tiene una colección enorme de canciones del hombre.
Mi hijo le pregunta a su amigo que si sabe porqué oigo las canciones. El muchacho responde que no. ¿Que porqué? A lo que mi hijo réplica. Porque las quiere escuchar.
Plop
No pude aguantar la carcajada.

Patricia Lara P

Intento

Los juncos se mecen

El sol tibio

Los acaricia.

(intento de Haiku)



Patricia Lara P

Terror

 Terror


Duermo. Tengo algo así como miedos nocturnos. De un tiempo para acá me despierto casi todas las noches a la misma hora. Las tres de la madrugada. Me da susto levantarme de la cama a esa hora. Pienso en todos los horrores nocturnos con los que crecí y además en los que fuí acumulando con el correr de los años. Nada ni nadie haría que sacara los pies de entre las sábanas, mucho menos que los pusiera en el piso y de caminar hacia el baño o cualquier sitio de la casa ni hablar.
Miro la hora y desespero. Quiero que sean al menos las cuatro. Veo mi celular y reviso todas las redes sociales mientras cada minuto observo la hora. El tiempo que es inexorable y avanza se regodea en mi desesperación. Ahí sí parece que no tiene prisa.
Poner los pies en las sandalias es imposible. Creo que todos los monstruos de mi mente loca, todos los espíritus de mi cerebro casi febril, esperan amontonados, abajo de la cama; para atraparlos.
El tiempo repta... Mi mente vuela... Aún no son las cuatro.

Patricia Lara P

Quenopodio

Quenopodio


Ocho meses de cuarentena, una que otra salida al supermercado y a la oficina, varias miradas furtivas, uno que otro diálogo a distancia prudencial, un café rechazado, dos ramilletes de florecillas silvestres y muchos guiños y suspiros después, pensó en el polvo como en un milagro.
Lo bebió a tragos, disuelto en jugo de naranja, para disfrazar el mal sabor. Las mariposas en su estómago ya le habían dejado suficientes cicatrices tiempo atrás, así que la mejor solución era sacarlas del camino.
Se atipló de quenopodio, el remedio que la abuela aún guardaba en la vieja lata de galletas escocesas de mantequilla que reposaba en el compartimiento del chino con el vidrio roto.  
Vomitó a mares, ni una mariposa, por cierto. Mató las lombrices y la flora intestinal, el amor la siguió atormentando cada noche; mucho más mientras, sentada en la taza del baño, las mariposas en su abdomen parecían levantarla en peso.
Tres días y tres noches estuvo vaciando sus adentros y reponiendo el jugo bien aderezado con una nueva carga del vermífugo.
Esa tercera noche, deshidratada, voló -en sus sueños- elevada por miles de mariposas, hacia su amado que la esperaba entre cúmulos de nubes verde-azules... Sintió el calor de su abrazo y la dulzura de un tierno beso -ya sin mascarillas- mientras cerró los ojos en un interminable suspiro.
Al amanecer del cuarto día, la abuela Marcolina, ayudada por Concepción, el capataz, trató infructuosamente de reanimar a Marisela, cuyo cuerpo inerte yacía con la cara en el borde de la taza del servicio, sus ropas manchadas de un brillante líquido verdeazul, sus brazos asiendo en un abrazo el retrete, y una tierna sonrisa en su rostro.
Al moverla suavemente para retirar a la señorita de tan inconveniente lugar, Concepción vió salir de su boca dos diminutas mariposas amarillas que revolotearon un poco y, juntas, salieron volando por la pequeña ventila del cuarto de baño, dejando una delicada estela dorada a su paso.

B. Osiris B

Me caí

Me caí. Mi hija se asustó mucho.  Yo analizo el golpe y paso revista. Ningún daño físico, todos en la autoestima. La chica de una tienda preguntó si necesitábamos ayuda. Afortunadamente no. Laura y yo empezamos a reírnos. La muchacha dijo: "Tenía pena de reírme, pero ya que ustedes lo hacen... Jajajajaja".Seguro es por "la edad" que me estoy volviendo más torpe. Jajajajaja. Me duelen las rodillas y la mano derecha. Lo demás, bien gracias. Jajajaja.

Patricia Lara P

Caduca

Camina como si una vieja caduca y destartalada fuera. Se apoya en el andador que antaño fuera de su difunto esposo. La gente la observa con ganas de ayudarla. Se demora una eternidad cruzando la calle y ni hablar de la vida. Todos aquellos que la conocen y la sufren no hacen mas que esperar... Esperar a que parta.  Pero incluso el camino hacia el infierno lo hace en andador. 


Patricia Lara P

Días

Hace días no me acercaba a este lugar tan mio. A este lugar en el que dejo deambular mi alma desnuda, a este lugar que se ha convertido en mi casa, mi casa dentro de mí.  Diferentes sucesos me han alejado de él, entre otros algunas molestias físicas que me ocasionan desasosiego.

Dejaré un par de cosas por aquí, y espero volver pronto.  Extraño este rincón que me da tanta paz.

Gracias.

viernes, 1 de enero de 2021

No lloro

No lloro. Sin embargo hoy, una lágrima solitaria, sin bostezo de sueño o de hambre se ha realizado por el borde de mi ojo izquierdo. ¿Sospechará algo mi espíritu? ¿Sabrá quizá, cosas que yo no sé?

El día es terriblemente silencioso y solo. Aquí me quedo yo observando. Tratando de dilucidar lo que viene en adelante. Pensando.
Yo.
Patricia Lara Pachón

Patricia Lara P

A primera vista

A primera vista.


Lo vio y fue deseo a primera vista. Lo único que quiso en ese instante fue hincarle los colmillos en esa vena que saltaba presurosa en su cuello. Los ojos brillantes del caballero le hicieron intuir que caería rendido a sus pies. Ignoraba ella que el lobo era el que veía a través de estos.
Fin.

Patricia Lara Pachón

Ja ja ja

Hoy mirando las publicaciones de mis amigos ví, así de golpe. Una fotografía de uno de los amigos de mi hijo, un chico seguramente de su edad o por lo menos cercana. Mi mirada pasó sin fijarse mucho. Pero mi cerebro que es un loquillo me hizo regresar a mirar con más detenimiento.

"Merde" me dije; a qué hora este muchachito se volvió mayor. Es un hombre hecho y derecho.  Lo cual por supuesto está bien. Mi preocupación fue... ¿Yo entonces que soy? Jajajaja. 
Horripilante darnos cuenta, así de golpe. Que los años pasaron.
Mejor ni sigo que obscurece.
Yo como siempre pensando pensamientos pensantes.  De esos que no salvan al mundo y mucho  menos a mí.
Yo aquí me quedo anonadada.
Punto.

Patricia Lara P

Cambié

Cambié

Con los años y/o la vida yo cambié.  Cosas que me hacían reír hoy me repugnan. La estupidez de algunos me parece inaceptable. La falta de caridad humana, de empatía de una gran cantidad de personas no la comprendo.
No sé si me he ido amargando con los años.  Si pierdo la paciencia con más facilidad.  Pero los comportamientos de algunos no los soporto.
¿Me estaré convirtiendo en aquello que me molesta tanto?


Patricia Lara P

Con bastón y caramelos

 

Con Bastón y Caramelos

Camina por el casco colonial, arrugada como una pasa, rumiando y peleando con la gente. Cada tanto finge un tropiezo, arma una algarabía y le propina un bastonazo a quien se cruce en su camino.  Luego, con una mirada inocente, se excusa, busca en el bolsillo de su jersey un caramelo y lo ofrece con insistencia a su víctima, en señal de disculpa.  
Cuando su dádiva es aceptada, se tercia el bastón debajo del brazo, aprieta el paso cual atleta en su plenitud y se retira presurosa, sin prestar atención a las miradas perplejas que le siguen en su huida, mientras se aleja sonriendo para sus adentros, victoriosa, por otra travesura cumplida. Camina unas cuadras y repite la hazaña unas dos o tres veces.  De camino a casa, se detiene en la confitería y, luego de pensar detenidamente, se decanta por un nuevo sabor del pequeño paquete de caramelos.  Regresa contenta y, ya en casa, toma un baño y se sienta en la mecedora en el portal de la casa.  Por un momento se disipa la seriedad habitual de su cara, sonríe ampliamente al evocar los eventos vividos... Se adormita y suspira, sosteniendo un puñado de caramelos en el bolsillo de su jersey: ¡mañana será otro día!

B. Osiris B

Naufragio


Naufragio

Cubierta de percebes, como un naufragio, encontraron a marina al final de la cuarentena.  Siempre adoró el mar y una tarde de diciembre, se sentó en el rompeolas a degustar los mariscos que serían su último gusto y pasaje al otro mundo. De su boca sonriente salió con timidez un cangrejo ladrón, huyendo de los ojos curiosos y se perdió entre las rocas. Un ocho de diciembre, huyendo del distanciamiento, Marina, sin saber, le hizo honor a su nombre.

B. Osiris B

Pensamientos pensantes

Pensamientos pensantes

Y me la paso pensando, maquinado, imaginando mil y una cosas, mil y una maldades. Intento comportarme, hacer las cosas bien. Pero la maldad que me habita sale a flote. Me va poseyendo lenta y sin pausa. Hasta que en el malhadado momento explota.  Y lo va cubriendo todo. Como el polvo, el hollín. Tan fácil de depositar, tan difícil de quitar, de eliminar.
Y es que. Ésta maldad que me habita es mala, en realidad. Es perversa.
Lo he dicho siempre.  La vida no es en blancos ni en negros. Es muchas veces la oscuridad total que precede al claro amanecer.

Patricia Lara P

Hace rato

Hace rato que no se agolpan las palabras

Que no salen como si de un caudal se tratara.
Hace rato que la mente deambula por parajes
que no proveen historia alguna.
Desespero.
Necesito escribir y describir situaciones o cosas.
La inercia me domina.

Patricia Lara P

Los libros

  Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...