martes, 28 de septiembre de 2021

Una profunda frase


Uno se acostumbra a las cosas, o las cosas se acostumbran a uno. Y hasta a lo malo uno se adapta.


Patricia Lara P

Contar es lo mio


Les cuento, porque contar es lo mío. Que el otro día, por accidente arranqué un colino de mis matas de plátano. Así que como hace más o menos un mes, estuve en una exposición de bonsái. Y los de plátano me encantaron. Decidí.  Como cuando yo decido. Plantar mi propio banano enano en una maceta y hacer mi hermoso bonsái.


En la exposición me dijeron que incluso florecen y dan su bello racimo. Así que esperemos a ver qué sucede.
Igual yo soy feliz con pequeñas cosas.

Patricia Lara P

Pensé en ella

 Pensé en ella

Cómo si ella, me estuviera recordando
Que estuvo 
Que estaba
Y que ahora ya no está.
Que ella fue importante para mí 
Y yo fui importante para ella.
Ahora quedan sus cenizas tristes
Sus soledades
Sus miedos
Ahora ella es un recuerdo lejano y tangible
La recordé
Y por eso aún está
¿Me recordará ella
En ese triste lugar al que se la llevó la muerte?

Patricia Lara P

Ortografía


Soy mala con la ortografía y los signos de puntuación. Amo los puntos suspensivos, pero cómo son de necesarios los puntos finales.

Algunas entonaciones y tildes me descolocan. Y ni hablar se palabras que a mí modo de ver son similares a pesar de en realidad no serlo.
Amo los signos de puntuación que se ponen al principio y al final. Trato de no discriminar a los primeros ya que algunas veces son olvidados.
Aquí ando cuestionándome el motivo por el cual amándola se me dificulta tanto.
Yo.
Ortográficamente mía.

Patricia Lara P

Puntos suspensivos

 Puntos suspensivos


La vida es eso, una eterna sucesión de frases y puntos suspensivos. Hasta que llega el punto final, que no es más que unos puntos sucesivos inconclusos.
Así que ellos son la esperanza, el deseo de seguir, de continuar.

Patricia Lara P

Causas que se cruzan

 Causas que se cruzan


Azar aparente. Un lechero. Un vecino. Un gato sediento. Un cubo de leche. Moscardones azules en puertas y ventanas. Dos cadáveres y el llanto ausente de una familia nunca hallada. Espuma y sangre en las bocas.  Hedor a carne descompuesta.  Coartadas fallidas. Y nadie se ocupa de los cuerpos. Limpieza a fondo. Cinco días ventilado.  Contrato de arrendamiento. No importa el canon. El lugar lo vale.  Vale hasta la muerte.

B. Osiris Bocaney

Mundo

 Mundo


Territorios obsoletos
gastados, agotados
y envejecidos
Exangües trozos de tierra
ardiendo y sucumbiendo
a su propia evolución.
Sin redención,
sin conciencia.
Sin retorno.

B. Osiris Bocaney

Rutina de los desvarios



_Rutina de desvaríos (2)_

Hace calor. ¡Calor denso, pegajoso!, tanto, que añoro una piscina, una playa, ¡un chapuzón en un río de agua clara!  No lo pienso ni por un momento, tomo mi paño, me calzo el traje de baño, los lentes, y así, sin protector solar, me aventuro en un salto desde la puerta.  Me zambullo una y otra vez entre la marejada de salvapantallas.  Me recuesto, luego de un rato, sobre una nube esponjosa con forma de cornucopia.  Arranco dos estrellas de mar de mi cabello y las fijo en mis alas. Soy una libélula.  Una libélula que se sumerge en un sorbete helado de fresas.  Y en un suave vuelo rasante, refresco el vecindario con un fino granizo de fresa, patilla y limón.

B. Osiris Bocaney

Presas


Pongo Netflix y la primera película que sale es "Presas". La palabra me hace deambular hasta por las presas de una gallina.  Tu qué presa quieres... Ah, yo quiero un muslo (jajajajaja). Me pongo a verla y son unos hombres en un bosque según ellos en una despedida de solteros.

Busco entonces la información de la película y por fin se hace la luz. Los tipos son "presas" de caza.
Hay que ver lo que una palabra tan sencilla puede hacer en una cabeza adormilada.
Yo aquí... Viendo aún la película que al parecer ni buena es. Y además como siempre, siendo presa de mis pensamientos pensantes.

Patricia Lara P

El fuego se ha extinguido


 El fuego se había extinguido. Una que otra pavesa danzaba en el aire. Buscaba muy seguramente un sitio donde posarse y reiniciar.

En un rincón de la estancia en medio de un montón de ceniza aún acompasado estaba un corazón.
Un corazón ardiente al que incluso las llamas no lograron acabar la pasión.
Quien encendió aquel fuego no logro comprender porqué aún palpitaba  de amor aquel ser.

Patricia Lara P

Serán los años

 Serán los años


Serán los años los que al hacernos viejos nos hacen ver todo diferente. La bruma que nos acompañaba constante se va disipando y vemos las cosas y las personas ¿Cómo son?
Serán los años que vos van arrugando la cara y el alma. Nos llenan de canas y de telarañas y nos van arrumando en algún rincón.
Serán los años que van transformando lo dulce y aciago en amargo y ácido.
¿Serán los años?

Patricia Lara P

Como si, al cambiar, muriera lentamente

 Como si, al cambiar, muriera lentamente


Asfixiado por el hastío,
mutilado por la inmediatez,
el arte cambió.

Y ya no hay poesía  -ni elegancia- en la palabra,
que sufre a gritos la ablación 
del fugaz
y contundente 
improperio tres punto cero.

Aquella a quien exaltaban 
los antiguos poetas y cantores,
hoy se diluye ante el ácido
de la misoginia express,
blanco y objeto de parodias vulgares, 
excusa forzada del humor fácil, 
donde muere el intelecto,
 porque leer y pensar 
está sobrevalorado.

La puesta en escena
en el teatro del consumo
quema -o "reinventa"-
 la virtud de los actores
que ahora son _vende tutti_
en un guión de treinta segundos
porque el arte cambió y hay que comer.

El arte cambió
y es como si, al cambiar,
muriera lentamente
(¿o como si, de algún modo
-¡ojalá!-,
 renaciera).

Podría contarte más,
pero no tengo tiempo.

B. Osiris Bocaney

En el miedo hay poesía

 En el miedo también hay poesía


Desnuda y triste 
que aprisiona la garganta
merma tus fuerzas.
Y te paraliza.
O te impulsa.
¡Quién sabe!

En el miedo habita 
la poesía oscura de la desazón,
del trago grueso
ante la incertidumbre
de un futuro incierto,
ignoto, caótico y atrayente,
y el leve fulgor
de la osadía.

Flota, sigiloso,
entre la esperanza,
el amor 
y la alegría,
secreto compañero 
en el amanecer de cada día.

B. Osiris Bocaney

Anda, ve

 


Anda, ve

Toma el mundo para ti
en uno, ¡en mil bocados!

Anda, ve
hilvanando caminos
desmadeja tu destino
abrazando la senda que has de andar.

Anda, ve,
ya nada temas,
el horizonte clama tu compañía
el tren del porvenir
viene y aguarda
el viaje que hoy emprende junto a ti.

B. Osiris Bocaney

Hablando de corazones rotos


Sintió que el corazón se le apretaba en el pecho. Que se hacía minúsculo para luego romperse en mil pedazos. 

No supo si fue dolor, pena o ira y todo eso combinado y/o con jugado.
¡Es que romper un corazón es tan sencillo!
Es suficiente una palabra dura, una acción que lo degrade, el desamor que se nota en el silencio constante.
Pues si.
Romper un corazón es muy sencillo.

Patricia Lara P

Amor imaginario


Él era su amor, amor imaginario.  Llegaba todos los días cuando la tarde se metía en la noche a entrar en ella de la misma manera. Despacio, constante y sin parar ni un instante. Se dormía apretado en su pecho para despertarse al cabo de un rato con urgencia. Ella vivía por esas noches despejadas y cargadas de estrellas.  No deseaba nada que no fueran noches y nada o nadie que no fuera él. Temía como todos temen el momento fatal, la tarde que muriera y muriera sin él, sin que él llegara a poseerla. La tarde que se llenara de estrellas y en la que su ausencia fuera la única.

¡Dios! Deseaba olvidarlo todo sin olvidarlo a él. Quería que la noche cerrada y cargada de estrellas fuera eterna.  Un día, o mejor una noche constante.

Patricia Lara P

Gusanos

 Gusanos


De vez en cuando reptan sobre su blanca y delicada piel
se deslizan con la suavidad acostumbrada
ella los siente o presiente,
apresurada lleva su delicada y bien manicurada mano al sitio, 
pone su dedo índice en el preciso sitio y aprieta sobre la piel
a veces siente el insecto fatídico
otras, solo percibe su piel sobre su propia piel
Cree sin dudarlo un instante siquiera
que su loco cerebro le juega una broma o dos
Ella cree que es como el presentimiento del día después de su fallecimiento
El día que a todos llega
El día que no pudiendo ser comida por las hormigas
Sea devorada por los gusanos.

Patricia Lara P

Y la respuesta eres tu

 Y la respuesta eres tú

(Para una hija que la vida me regaló en otro vientre y me quitó luego, para darla al mundo)

*_"¿Se puede mirar el sol y evitar su efecto resplandeciente en las pupilas?"_*
_D. A_

Te  preguntas 
-con una candidez inusitada-
si se puede mirar el sol 
y evitar su efecto resplandeciente en las pupilas,
y pienso en una respuesta 
científica, lógica y racional,
ahogada en mis propias sinrazones.
Divago. Pienso.
Y la respuesta eres tú,
vulnerando toda racionalidad,
toda lógica,
porque sí: el sol te puede iluminar las pupilas en una caricia 
mientras tú, grande y libre,
resplandeces en la lejanía.

B. Osiris B.

Definitivamente yo no lo entiendo

 Hay cosas que yo

Definitivamente no entiendo.
Cómo es que un ser humano
dice que ama a su familia
y aún así
engaña a su pareja
ofende a sus hijos
y culpa a los que quieren hacer abrir los ojos de la víctima
de querer destruir su hogar.
Un hogar que destruye 
el mismo engañador.
Yo no entiendo
cómo es posible
que diciendo amar lo que se tiene
se exponga a perderlo
causando tanto dolor.
y lo que es aun ¿Peor?
causándoselo a si mismo.


Patricia Lara P

De madrugada

 


De madrugada

De madrugada, cuando las aves trinaban
yo cantaba para mis adentros
y reía con los ojos y los oídos
-porque, cuando se presencia tanta belleza, 
uno puede reír con lo que le dé la gana-
y pensaba en mis miedos del día a día,
que cada trino volatilizaba, 
cual mariposa de cenizas 
que se disipa al emprender el vuelo.

De madrugada, cantan mis temores,
revoloteando alrededor cual nubarrón de nocturnas polillas;
las aves, silenciadas por el tiempo, 
callan
o susurran débiles trinos.
Y busco mi voz cantora en mis adentros
Y lloro con el pecho, con mi vientre,
¡con mi cuerpo todo!, 
-porque, cuando te ahoga tanta tristeza, 
puedes llorar con lo que le dé la gana-
y me aferro al lejano trino de las aves madrugadoras,
cuya melodía avizora la esperanza de un nuevo amanecer.

Suspiro agradecida
 y vuelvo a sonreír con los oídos,
¡con el alma!

B. Osiris B.

Los libros

  Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...