viernes, 16 de octubre de 2026

Pequeña muerte

 

Pequeña muerte

Tus  sonrojados y jugosos labios, néctar de frutas frescas que me embriagan.  El deseo me ciega, la pasión me domina, mi mente se desboca y solo puedo y quiero, tenerte aquí muy cerca, oler tu tibio cuello, tu cintura, pasar con suavidad mi lengua por tu piel,  entrar en ti, poseerte. Tu aroma a almizcle y miel me convierte en tu esclavo, te deseo.  Verte ahí virginal reclinada en mi almohada y cubierta apenas con mi camisa blanca.  Recordar entonces todas aquellas  noches locas y  apasionadas. Deseo ardientemente tus uñas recién manicuradas, arañar con pasión y furor mi espalda torturada. Tu lengua me recorre por entero. El calor de tu piel, que me quema, me enciende y me enloquece.
Solo el almíbar que tu cuerpo emana estando acaballada en mí y me regala una y otra y quizá otra vez más esa pequeña muerte que al fin me deja a tus expensas y me produce calma.


Patricia Lara Pachón 




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