Inventario
En la maleta de mi viaje soñado voy a llevar las miradas largas y plácidas de mi abuela, el olor del cuello de mis hijos, el calor de la arena de una playa conocida, el sonido de un hilo de agua en Damasco, la flexibilidad de caminar por las calles empinadas del barrio Fátima, la sensación de calidez y frío de las madrugadas de mi adolescencia en mi natal Manizales, el sabor de unos besos y quizá también la complicidad de mi tia.
La tarjeta que me enviaré dirá: "No olvides tu sueño, no lo abandones, gracias a ti y a él; ahora yo estoy aquí, en tu propia playa y a la sombra fresca de tu linda cabaña.
...
Mientras miro este hermoso amanecer, sorbo despacio y disfrutando un café caliente y aromático, la leche de coco le da una característica fragancia, veo ante mí un platón grande lleno de bananos, mamoncillos, anones, mangos, naranjas y limones; de soslayo veo el patio de mi casa y se con pasmosa seguridad que soy feliz. Amo el silencio y cualquier canción o música por maravillosa que sea, sacará de mis oídos el arrullo del mar, el susurro del viento, el trino de las aves e incluso el chisporroteo que el calor del sol genera en el tejado.
La palabra que evoca todo ese instante es "Edenifica" ya que es el compendio de un todo en otro todo que soy yo en ese mismo momento, lugar e instante.
Patricia Lara Pachón
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