miércoles, 11 de enero de 2023

Ahí pensando


Yo escuchando mis canciones favoritas y cantando a grito herido. Miro a mi hijo que ya sabe una otra letra. "¿No dices que no te gustan?".

"No me gustan". Responde inmediatamente... Al principio pensaba que era un horror despertarme así todos los días. Hoy por hoy pienso en lo terrible que será cuando eso no suceda. 😭😞☺️

Patricia Lara P

Tóxica

 Tóxica

Tóxica, resentida, egoísta, mimada... y otros tantos calificativos, nocivos, nefastos.
Loca, inventiva, viendo cosas donde no las hay.
Imaginando.
Cuestión de vida o muerte.
Me hieres y te hiero y lo hago porque tengo que hacerlo en defensa propia.
No odio, pero pongo un pare en el camino y me alejo por lo menos emocionalmente.
Me hieres, me defiendo.
Si eso es ser tóxica... Lo soy.

Patricia Lara P

Ops

 

Y dice mi hijo mientras vemos una serie en la televisión. "Esa mujer me encanta". Y yo le respondo... "pero si tiene cara de batea"

Un mini segundo de silencio. Y luego el dice: "Sí ".
Ahí me quedo así como plop. Y pienso... Que hijuemadre criticadera la mía.
Jajajajajaja
Me gana la lengua. Tengo que aprender a controlarla.
Yo aquí pensando pensamientos pensantes, pensado en que debo ser mejor jajajaja
Claro que para ser sincera, mejor es imposible jajajajaja
Yo.
Patricia Lara Pachón

Esa niña que yo tanto cuido


A veces la niña que fui sale y baila con el viento,salta sobre las hojas secas y deja que el sol dore sus cabellos.

A veces la bruja que soy brilla por su ausencia y yo la necesito aquí... Odiativa.
La mayoría de las veces la que está aquí es éste cascarón tan lleno de nada y tan vacío de todo. Y siente que solo está sobreviviendo.

Patricia Lara P

Una candelita

 Una Candelita


El 8 de diciembre, desde el amanecer, Jade dispuso todo para la festividad: el flan, las masitas secas, el _"calentaíto"_ que espantaba el frío y cada año sumaba fama en la cuadra por su particular sabor cítrico y hasta unas tarjetitas personalizadas con mensajes alusivos a la festividad, al Adviento y a la Navidad, elaboradas todas con el papel artesanal de colores pasteles, que tan afanosamente producía en su taller con lindos detalles de hojas, pétalos, insectos y semillas.

A mediodía ya la sala y el zaguán eran un primor y, al caer la tarde, tal como era su costumbre cada Día de la Inmaculada Concepción, Jade se sentó en el quicio de la puerta y cantó dulces melodías a la Virgen, agradando a los vecinos y viandantes que se fueron sumando a la velada.  A las ocho, luego de la celebración de la Palabra, rezaron una novena, entonaron cánticos religiosos y compartieron sus dulces y viandas y el consabido _calentaíto_, porque el clima, así como la fama de su sabor y aroma demandaban su obligada degustación.

A las diez y media, ya los efluvios de la bebida espirituosa hacían su efecto. Las risas se oían a lo largo de la calle en cuyos brocales ya se habían apagado muchas velitas, colocadas con fervor para la ocasión, y se encendía el ánimo de quienes aún se congregaban en torno a la puerta y el jardín de Jade.  Ella, sonriente, servía entremeses que parecían no acabarse nunca y nadie notaba en qué momento soltaba la guitarra para ir zaguán adentro, regresar aprovisionada de una nueva bandeja de delicatesses locales y retomar la música y el canto, que ya hacía evocar a una noche de boleros en íntimo, con complacencias, cuentos de historias compartidas y más risas que fueron siendo menores alrededor de las 12.

Con la misma agilidad y sutileza, cuando todos se hubieron marchado a sus casas, Jade tuvo todo limpio y en orden.  Sonriendo nostálgicamente, se sirvió una copa del vino tinto que guardaba para ocasiones especiales.  Escanció uno, dos , tres tragos y allí, sentada en la sala de su casa, prendió una última velita y conversó con su suegra, entrañable amiga de tantos años y compañera consuetudinaria de los meses recientes, desde el inicio de la pandemia.  Bromearon -como era su costumbre- sobre la vida, la muerte y los avatares de la existencia en los tiempos modernos.  Volvieron a reír.  Las mejillas de Jade estaban coloradas y la habitación se sentía extrañamente cálida cuando Doña Encarnación se despidió de Jade que, en el sopor del momento internalizó que aquella escena que le era tan grata tenía algo particularmente sobrenatural.  Doña Encarnación dio un abrazo a Jade, quien volvió a bromear con el halo de frío que rodeaba a la anciana, a pesar del calor reinante en la salita y por un instante pensó en la diafanidad de esta vieja amiga que ya venía casi a diario a acompañar sus veladas, preguntándose en silencio cómo se sentiría eso de estar muerta. La suegra, sonriendo socarrona y tiernamente, le dijo: "¡Pronto lo sabrás!, y despareció por el zaguán, rumbo a la puerta de la casa. Jade sonrió, suspiró y vació el oscuro liquido que aún quedaba en la copa.

Aunque en la habitación el calor era intenso,  Jade sentía las manos heladas. A pesar de ello, sus ojos centelleaban y no alcanzaba a ver más allá de uno o dos metros, porque el resplandor la enceguecía.  El frío era como un fluido metálico que la atravesaba en todas las direcciones. Sopló sus manos para darse calor y en un momento se vio volar en millones dé partículas, calle abajo, dispersa, como el resto de las cenizas de la que hasta ayer fuera su última morada.

B. Osiris Bocaney 

Sueños o pesadillas

Desde el miércoles en la noche sentí que tenía la garganta afectada. Igual encendimos las velitas para iluminar el camino de la virgen María.

Ayer me sentía mal pero no tanto. Ya por la noche y entendiendo las velas de nuevo, el malestar fue mayor.
Me acosté a dormir y me tomé un acetaminofén. 
Soñé, soñé con mi suegra. Doña Leo llegaba a un sitio en el que yo cuidaba una enferma. Habían muchas personas. Cuando la ví le pregunté muchas veces si estaba ella bien. Me respondía que sí,  así como malgeniada  un poco debido a mi insistencia. De pronto yo caí en cuenta que ahora en ese cuarto estábamos solo nosotras dos. Y entendí con un poco de sorpresa, que ella llevaba varios años fallecida.
En eso la iluminación llegó pues ella me dijo, estoy bien... Ahora mismo tu lo vas a ver.
Hmmmm
Siempre pensé que cuando fuera yo a trascender vendría por mí mi abuela María. Y pues no. 
Yo aquí recordando mi sueño y pensando pensamientos pensantes.

Patricia Lara P

Pesebres con amor

 Decidida como estaba y llena de ardor navideño se introdujo con dificultad en ese espacio atiborrado de cosas. Ahí descansaban desprolijamente los adornos que habían decorado muchas navidades pasadas.

Con cuidado sacó una a una las cajas ya maltrechas por el uso y el abuso. Encontró tambien ramas del árbol navideño que desde hacía tiempo habían destrozado los gatos. Muy a pesar de eso ella amaba su pino pues con el tiempo se había vuelto único y personal.
Los dos últimos diciembres había hecho lo mínimo posible y al momento de recoger lo había hecho de manera similar. Así que en este momento decidió hacerlo sin prisa y sin pausa.
Encontró cosas que no veía hacia ya tiempo. 
Amó sus objetos de nuevo. Muchos de ellos confeccionados con sus propias manos.
Puso luces, acomodó minúsculos pesebres. Armó dos más, muy pequeños. 
Limpio, sacudió y después al ver su obra su corazón saltó de alegría.
Fin.

Patricia Lara P

Cuando él

Cuando él daba los abrazos de año nuevo no se le cruzó por la mente que eran los últimos que daría.
Jamás se lo habría imaginado ya que pensaba que moriría de viejo, en su propia cama y rodeado de toda la familia.
De haberlo intuirlo, habría dado abrazos más largos y apretados.  Habría mirado directamente a los ojos y de sus labios habrían brotado más palabras de amor.
Incluso, habría pedido perdón por todo. Por lo malo, por lo regular e incluso por lo bueno.
Habría tenido temor por ellos. No por él. 
El tiempo restante lo habría usado para prepararlos para la vida solos.
De haber sabido que sería su último año nuevo habría muy seguramente amado más y mejor.

Patricia Lara P

Ya no salgo bien en las fotos

Fui a un paseo en éstos días. Estaba sentada viendo mi celular mientras le prestaba sin querer queriendo oído a las conversaciones a mi alrededor.

De pronto escucho a una señora que dice: "ya no salgo bien en las fotos" "cada día estoy más fea" "estos años me están cayendo muy mal".
Levanto mi cara y la miro. Una mujer normal y corriente.
Ella sigue: "ésta pantaloneta se me ve muy mal" "habría que recortar de foto de la cintura para abajo a ver si funciona algo"
Dejé de prestar atención pues me quedé pensando en lo malas que somos con nosotras mismas. Total los años no pasan en vano y nos cobran con canas, manchas y arrugas. Y eso sin hablar de unas cositas peores.
Yo
Aquí pensando pensamientos.

Patricia Lara P

El sastrecillo valiente

 El sastrecillo valiente


El pueblo estaba siendo desolado por un grupo de asaltantes. Eran alrededor de 10 maleantes que no dudaban ni un instante en asesinar a cualquiera que se opusiera o interfiriera en su camino.
No muy lejos de allí vivía un chiquillo, nieto de una anciana algo ciega y algo loca.
Un día la abuela dejó sobre el mesón de la cocina la cena del muchachito, el cual al llegar a tomarla la vio llena de hormigas culonas. Enormes ellas, con sus pinzas afiladas dispuestas a herirlo a la mejor provocación. 
El niño las vio y sintió mucho miedo, así que agarró un limpión de la cocina y temeroso y todo apachurró de un manotazo 7 hormigas.
Las otras huyeron despavoridas, llevando en sus espaldas un par de cadáveres.
El muchachito se sintió envalentonado y muy fuerte, así que en el mismo trapo escribió con letra contrahecha.  "Maté siete de un golpe".
Sonreía feliz mientras la gente del pueblo se arremolinaba para ver quién había realizado tamaño hazaña.
Obviamente la gente desconocía la realidad de la situación, así que su historia empezó a recorrer caminos.
Y fue tan renombrada que llegó hasta el pueblo vecino, en dónde la necesidad de protección contra los maleantes era tanta que no dudaron ni un instante siquiera en llamar el chiquillo.
Prontamente fueron por el a su casa y le pidieron por favor que los defendiera de los asaltantes de caminos.
Obviamente y como bobo no era salió huyendo del pueblo.
Corrió y corrió tanto que solo se veía el polvero.
¿Era el en realidad el sastrecillo valiente?

Patricia Lara P

viernes, 25 de noviembre de 2022

El "nuevo" traje del emperdor

El "nuevo" traje del emperador


Este era un rey que disfrutaba mucho de su belleza física. Se aplicaba cremas faciales y corporales, hacía ejercicio, tomaba el sol por horas y se vestía magníficamente bien.
Un día, acertaron a pasar por su castillo un par de modistos finos, de alta costura se decían. Diseñadores de alta gama. Muy elegantes y emperifollados ellos.
El rey no lo dudó un instante. Les pidió, mejor dicho; les exigió que confeccionaran para él, el traje más magnífico de todos.
Ellos no lo dudaron ni un instante siquiera. Pidieron sedas, piedras preciosas, oro, plata, platino plumas multicolores y muchas cosas más.
Se encerraron a trabajar en el taller que el propio rey les ofreció. Empezaron a tejer, pulir y entreverar en esa hermosa tela todas aquellas maravillas.
Al cabo de unos días habían hecho una obra de arte maravillosa. Nada de lo antes visto se le parecía.
El rey estaba tan anonadado y asustado a la vez, que ordenó de golpe y perentoriamente la tela magnífica fuera incinerada.
Tanta maravilla muy seguramente opacaría su propia belleza,  su gran hermosura, su divina figura.
Desde aquel día el rey anda desnudo por el castillo, por el mundo y sus alrededores y finge que lleva el traje de emperador que los modistos le confeccionaron. Le insiste a todo aquel que lo mira con asombro. Que solo las personas con corazón puro y que son dotadas de suma inteligencia lo pueden ver.
Hay que escucharlo reír a carcajadas al referir su historia.
Fin

Patricia Lara P

Y él

 Y él

Sin pensarlo dos veces
Hizo un pacto con el diablo
Y ella
Sin saberlo siquiera
Es la que se convirtió en un alma en pena.

Patricia Lara P

Floreció

 Floreció

Se volvió otra persona
Madura
Absurdamente hermosa
Pausada en un momento en el tiempo en que su brillo enceguecia a los otros
Nadie entendió ese reverdecer
Ese llenarse de flores y fragancias
Ese olor a mujer plena
Su brillo opacaba a cualquiera
Su calidez ofrecida a quien quisiera tomarla los dejaba locos
Ella sencillamente era
Se dejaba ser
Y con solo eso
Era.

Patricia Lara P

Recuerdan ese cuento


Recuerdan ese cuento que escribí sobre como rodé por la escalera? Pues fue premonitorio.

Bueno... Tanto así tampoco. Pero di un mal paso bajando las escalas, el tobillo chirrió y sentí que volaba. Caí unos cinco de peldaños nada más. Pero caí como un costal de papas jajajajaja. De no ser por eso; porque caí. Mi tobillo no estaría contando el cuento.
¡Ah por Dios! No fue ni muy doloroso ni grave. Pero ahora sí me está doliendo un poco.
Manden buenas energías que no me gusta estar enferma ni inmovilizada.
Yo.

Patricia Lara P

Ella comía


Ella comía desmañadamente una hamburguesa. A su lado un hombre observaba con cuidado todo lo que sucedía a su alrededor.  Ella lo mira con pasión mientras sorbe un refresco. El le da una mirada y ella se acerca más. Pone su boca en la del hombre y lo besa apasionadamente. Él responde al beso apasionado sin dejar de observar las gentes.

Jamás un crece de palabras, de miradas incluso.  Las personas tan cerca y tan lejos.
Yo me quedo aquí pensando pensamientos pensantes de esos que por supuesto no salvan al mundo.

Patricia Lara P

Diego Alejandro


Diego Alejandro corría y saltaba y en un momento un mal paso daba.  En un instante él se cayó y el codito se fracturó. 
Siguió corriendo, siguió saltando,
Siguió feliz como una lombriz.

Patricia Lara P

A Valentina


Ésta era una conejita saltarina 

Que Valentina se llamaba
Saltaba y saltaba
Y nunca paraba.
Un día Valentina
Encontró un conejo saltarín
Se tomaron de las manos
Y saltaron hasta el fin.

Patricia Lara P

Ellas

 Ellas


Ellas tenían un pacto con la vida. Cada vez que fuera necesario, un cascarón sin mácula les sería otorgado.
Primavera y verano siempre. Quizá un poco de otoño, jamás invierno.
No deberían pasar jamás el umbral de la muerte pues su pacto había sido con la vida.
Color en las mejillas, tersura en la piel, brillo en los ojos, labios rojos, cuerpos dispuestos al disfrute puro.
Ellas habían hecho un pacto con la vida y se disponían a cumplirlo siempre, por siempre y para siempre.

Patricia Lara P

Veo en la tele

Veo Candice Renoir. Me encanta ese programa. 

En uno de los capítulos recientes le pregunta a su hija si está embarazada. La chica le responde que no, pero que si quiere. Y agrega que siente que es el momento indicado para ser madre. 
Candice le pregunta quién va a cuidar el bebé y la hija le responde que ella, la abuela.  Lo ve como lo más natural del mundo. Ni siquiera ha tenido en cuenta si la mujer quiere o está en condiciones de hacerlo. 
Es algo así como que debe renunciar a hacer lo que quiere, a tener una vida propia porque debe hacerse cargo del nieto.
Me quedé algo así como anonadada. Increíble que den por hecho que los abuelos seremos los responsables de sus decisiones personales.
Uno por supuesto que amará los nietos. Pero la responsabilidad es únicamente de los padres.
Yo aquí pensando pensamientos. 

Patricia Lara P

Rompió a llorar


Rompió a llorar, así; de golpe. Sin pensarlo, sin desearlo, sin intuirlo apenas. Rompió a llorar, sin romper el silencio. Los ojos se anegaron, las lágrimas hicieron surcos por las mejillas. Cayeron a las ropas, al piso.

Era la imagen misma de la tristeza y la desolación.
Al hacerse el día volvió a ser la misma.

Patricia Lara P

Los libros

  Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...