Voy a pensar en ti
soy feliz al hacerlo.
Pensar en ti;
pone color en mis mejillas,
brillo en mi rostro,
humedad en mis labios.
Pensar en ti
hace que por mi cara
cruce una sonrisa.
Voy a pensar en ti;
pues
soy feliz al hacerlo.
Voy a pensar en ti
soy feliz al hacerlo.
Pensar en ti;
pone color en mis mejillas,
brillo en mi rostro,
humedad en mis labios.
Pensar en ti
hace que por mi cara
cruce una sonrisa.
Voy a pensar en ti;
pues
soy feliz al hacerlo.
Sabía que flotaba sobre el agua, sentía el calor del sol acariciándome, veía las nubes pasar en sucesión y las aves observarme desde los árboles de la ribera del río. Me dejaba mecer por la corriente y sentía una tranquilidad tal que pensé que debería hacer esto con mayor frecuencia.
Alcancé a dormir un rato y fui despertado abruptamente por un grito acompañado de una frase que aun retumba en mis oídos. "Un ahogadooooo". Intento levantar la cabeza para mirar lo que la persona describe pero siento como soy halado desde la orilla.
"Lleva tiempo muerto" dijeron. "ya se está reventando" "Que olor tan espantoso" “¿Quién será?” “¿Lo estarán buscando?”
Aun hoy, aquí en esta tumba sin nombre recuerdo mi último viaje con placer, pero… no logro recordar nada más.
A veces huelo a leche;
leche tibia y blanca.
No sé si es el olor mismo
o si solo es el olor de un recuerdo.
A veces huelo a miel;
Y soy dulce y un tanto pegajosa.
Otras veces, por el contrario;
huelo a hiel
y surjo amarga y triste.
A veces huelo a nido
y soy hogar cálido y seguro.
Algunas otras veces huelo a mí
y soy mujer
Y vibro y siento
y pido y exijo.
Algunas otras veces
solo soy y estoy.
Va por la casa en silencio, trata de escuchar conversaciones, descubrir secretos bien guardados. No enciende la luz, espanta a todo aquel que se le cruza y solo sonríe con picardía. Un día ella escuchará algo que no desea oír y se arrepentirá de haber estado buscando lo que no se le había perdido.
Algunas veces la ignorancia si nos da felicidad.
aguja y tintas obraron el prodigio.
Tu esencia quedó en mí ser
porque tú eres mi milagro.
Tan joven
tan bella
tan sonriente
tan elegante
tan disponible
tan arreglada
tan maquillada
tan entregada
tan sexual
tan sensual
tan prostituta
la fufurufa.
El hombre tuvo esa necesidad urgente de salir de su casa, de caminar por la vereda oscura y fría. Era la necesidad de cada mes durante muchos años. Caminó primero agachado, con las manos entre los bolsillos, protegiéndose quizás de la inclemencia del tiempo, luego se fue enderezando y paulatinamente su andar se hizo más seguro.
Al cabo de un rato ya estaba en medio del ruido de la ciudad, de las gentes que aprisa se dirigían a sus casas, sus trabajos, sus actividades. Eran muchos y su estado de ánimo se ensombreció un poco. Deambuló por calles más oscuras y silenciosas, buscando. Buscándola a ella. Al cabo de unas horas, seguramente dos o tres; en una calle oscura; vio una silueta que se le aproximaba. Se dio cuenta al ver el brillo de sus ojos que era su próxima víctima. Si textual y claramente él hoy, esta noche lo sería.
Atrévete a vivir
pierde o gana
arriesga todo al uno
al dos o al tres.
Atrévete,
lánzate al vuelo
o camina
nada hacia el horizonte.
Atrévete
no te detengas
la vida es una sola
es un rato,
un momento,
un instante.
Vuela,
Vibra,
Suspira,
Respira,
Aletea.
Atrévete a vivir;
arriesga todo al uno
al dos, al tres
al infinito.
Tengo ansiedad de ti
te necesito.
Eres mis alas dispuestas
a volar
Mis pensamientos
raudos.
Mis manos
acariciadoras.
Mis pies sedientos
de caminos.
Eres el aire
que respiro
El agua
que bebo
Y el cielo
por el que suspiro.
Intento escribir algo.
Lo deseo.
Las palabras no afloran;
las letras no se agolpan.
¿No hay nada que decir?
¡Hay!
Hay sentimientos,
deseos,
angustias,
ansiedades.
No hay como expresarlas.
No logro escribir
nada.
Es muy temprano y reposo plácidamente en mi cama. Me gusta acariciarme la cabeza, rascarla. Así que meto mis dedos entre el cabello y encuentro un granito. Pienso en los primates que se sacan granos de sal e insectos al espulgarse unos a otros. Deposito con cuidado el granito a mi lado y mi mano regresa a mi cuello, mi espalda, mi cabeza. Una y otra vez lo hace. Se vuelve automático el movimiento. Al cabo de un rato de ensoñación regreso y veo un montículo a mi lado y solo mi mano va y vuelve.

No quiero abrir los ojos,
no deseo pensar.
Sobrevivir;
es la tarea.
Ojala tenga fuerzas
para respirar,
para que el corazón
apachurrado;
palpite.
Hoy no quiero hacer nada.
No quiero escribir.
No quiero ser.
No quiero pensar.
Hoy no quiero hacer nada.
(Fotografía de Lupita Amaro)
Amaneció y la tierra está mojada
las nubes derraman lágrimas.
No paran;
son constantes,
continuas,
y no paran.
Amaneció el día gris;
el sol no logra que sus rayos calienten
esta tierra
tan fría,
húmeda,
y pálida.
Pero aun así;
Amaneció
y debemos ponerle sonrisas
a las caras
y amar
y ser felices
pues de todas formas
amaneció.
Anoche se acostó
Repleta de sueños
-ilusiones-
Hoy despierta distinta
el rictus de los labios
amargado.
Los ojos sumidos en las cuencas,
apagados.
La piel marchita,
amarilla, lánguida
y tan avejentada.
El cabello muy poco
hirsuto, opaco.
Se mira en el espejo
se desconoce como tal.
Lanza un gemido.
-Despierta-
Asustada, enojada
y agotada.
Pronta se mira nuevamente en el espejo.
Sus sueños ahí están.
incluso más;
mejores que los del día previo;
la semana pasada,
el mes anterior.
Sus labios sonríen como siempre.
Felices.
Los ojo brillan
lanzan destellos, chispas de alegría.
La piel sonrosada y cálida.
El cabello enmarañado
de todas las mañanas
y de todos sus días.
Ella sonríe de nuevo,
se ríe a carcajadas
y
- despierta-
Cómo será eso de morirse. ¿Uno se puede dejar ir? ¿Nos quedamos aquí pegados hasta que no nos quede un aliento? ¿Qué es lo que nos hace ...