domingo, 30 de mayo de 2010
viernes, 28 de mayo de 2010
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jueves, 27 de mayo de 2010
Amor amor
Corazón
miércoles, 26 de mayo de 2010
Acepto
Nada más verla en aquella iglesia, triste, gris, desamparada y tan asustada, casi acurrucada en un rincón y tiritando de frío o quizás de miedo, sintió que debía amarla por siempre y para siempre. Que debía protegerla evitándole desde ese mismo momento tanto terror y miedo.
Pensó inmediatamente en que era amor a primera vista lo que había sentido por ella y el mismo se convenció de tal cosa, y por lo tanto y con el mismo fervor y credulidad llegó a hacerla a ella confiar en él y en su amor. Ella se creyó perdidamente enamorada y sintió que llegaba a un buen puerto.
Pronto, muy pronto se casaron y formaron una pareja respetuosa y amorosa que al cabo de un tiempo se constituyó en familia con la llegada de un nuevo miembro. Una preciosa niñita fue el orgullo tanto del padre como de la madre y del resto de la familia.
Ella había olvidado los temores que antaño la acompañaban y ahora con su esposo y su niña recorría un camino de plena felicidad.
Cada día él le repetía al oído y con susurros que la amaba por siempre y para siempre y que cuidaría de ellas por los siglos de los siglos.
Pero; curiosamente el amor se acaba y lo que él consideró amor eterno se transformó en tristezas y dolores. Ya no sentía amor por ella, y se le estaba convirtiendo en un estorbo entonces se dio cuenta tardíamente quizá que no era la mujer de su vida. Sus ojos se abrieron a otros amores, su cuerpo deseaba otros calores, su olfato buscaba fragancias diferentes, más pasionales tal vez y ella era tan insignificante, tan poca cosa, tan sosa que hasta lástima daba.
En ese momento comprendió que eso fue lo que sintió por ella desde el primer instante. Ella le había producido lástima, la imaginaba como un cachorro perdido y sintió deseos de cuidarla; pero ahora era un estorbo en su vida.
Su hija, el amor de su vida como padre claro está no lograría atarlo a una mujer que ahora detestaba. Una mujer que siempre había sido gris; una sombra. Y que comparada con las demás siempre salía perdiendo.
Optó por salvarse a sí mismo y dejarlas, lógicamente seguiría velando por las dos; en ese momento el complejo de culpa lo abrumada y no deseaba hacerlas sufrir, pero con el tiempo y la lejanía hasta eso se acaba y ya no deseaba seguir haciendo parte de la vida de ambas, de la niña sí, eso era seguro de su mujer jamás.
Ella intentó continuar con su vida y pensó que seguro en el mundo había alguien para ella, que la vida con su separación no se acababa y que ella podría rehacerse, rehacer una vida normal de pareja, familia.
Cuando él se enteró ya no le pareció tan agradable, pensó que ella era la madre de su hija y que debería dar ejemplo, y cortó con la colaboración económica que era lo único que aun los ataba, tratando con eso de lograr mantenerla subyugada, le pidió, exigió mejor que ella asumiera los gastos propios pues ya el no alcanzaba y que si tenía novio o marido pues a él le correspondía entonces asumirla a ella e incluso a la hija de los dos.
Pero tampoco pudo soportar saberla ajena, no deseaba que nadie más se le acercara, que nadie más la deseara, que nadie más la tocara y le exigió terminar la nueva relación. Lógicamente ella no estuvo de acuerdo pues el exigía todo sin dar nada a cambio. Deseaba verla sola, sufriendo como cuando la conoció, cuando prometió cuidarla y protegerla.
Cansada lo enfrentó sin saber que estaba armado y que la mano que empuñaba el revólver era la misma que la había cuidado antes, la misma que la había acariciado antes, la misma que puso el anillo en su dedo y que con caricias y mimos le había prometido protección.
Lo último que vio ella fue al hombre que había jurado ante Dios y ante los hombres cuidarla y protegerla quitándole la vida ahí, en su casa y frente a su hija.
Despeinada
La lluvia
lunes, 24 de mayo de 2010
Pequeñito
viernes, 21 de mayo de 2010
Uno se da cuenta
miércoles, 19 de mayo de 2010
Despertó siendo de piedra
Un día se despertó siendo toda de piedra.
Ella era una mujer completamente normal, había tenido una vida normal siendo niña y había crecido igualmente en la normalidad.
Un día de pronto empezó a sentirse atacada. Su esposo la llamaba loca y la trataba mal, igualmente sus hijos no la respetaban; quizá por el ejemplo recibido día a día del padre. Y Claro la gente a su alrededor opinaba que era una mujer débil de carácter y por tanto sujeta a críticas y a bromas. Sus propios hermanos decidieron que era inferior y que como tal debían tratarla.
Así que ella empezó a crear capas de una sustancia que fuera realmente dura, tan dura como la piedra y que no fuera fácil de romper o atravesar y así, con esta aleación imaginaria pero real en su mente ella, recubrió primero su corazón y luego siguió con cada uno de sus órganos.
Empezó a sentir en su piel picazón, escozor y a sentirla caliente e inflamada. Acudió a médicos dermatólogos, le formularon miles de pomadas, ungüentos, jarabes, píldoras e inyecciones y nada surtió efecto.
Notó entonces que la piel se hacía más dura, áspera e incluso rugosa. La gente no se le acercaba ya por temor al contagio y ella se sentía cada vez más infeliz.
Y de pronto un día no pudo moverse de la silla en la que se encontraba pues se había convertido en piedra. Una roca sólida por dentro y por fuera era en lo que ella se había convertido. Sintió de alguna manera gusto. Se sintió aliviada pues supuso que ya nadie lograría lastimarla más pero...
Un fuerte temblor de tierra sacudió hasta el último rincón de su residencia, del pueblo en que vivía y la casa cayó sobre ella aplastándola completamente y reduciendo su coraza a polvo, a cenizas.
martes, 18 de mayo de 2010
Viva
domingo, 16 de mayo de 2010
Los parásitos
Son parásitos,
se alimentan de ti
de lo que tu produces.
Si le das cosas buenas,
consumen tu savia, se alimentan,
si por el contrario produces carroña
eso es lo que comen
y hasta la disfrutan.
pero aun así
viviendo a tus expensas
y disfrutando de tus experiencias
no dan nada
ni las gracias siquiera;
y se quejan
de lo malo e incluso de lo bueno.
De si, no entregan nada.
Son parásitos
no saben ser más que eso
están incapacitados
para cambiar.
Por eso mismo siempre
Serán parásitos.
Sanguijuelas, rémoras…
siempre parásitos.
sábado, 15 de mayo de 2010
Una frase
"Los instintos primarios lo son tanto, que algunas veces lastiman. No me parece que no se puedan controlar y se actúe así... Tan primariamente"
Sueños o ilusiones
viernes, 14 de mayo de 2010
Cuando un viejo se va
miércoles, 12 de mayo de 2010
Fotos varias
martes, 11 de mayo de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
De la vida real
Uno mismo se engaña
martes, 4 de mayo de 2010
El beso
lunes, 3 de mayo de 2010
Gracias Dios
Gracias Dios por tantas cosas maravillosas
e incluso por las no tan maravillosas
y también por las regulares
y seguramente de las malas se aprende.
Gracias.
sábado, 1 de mayo de 2010
Llorando
Un día ella despertó llorando. No sabía por qué. No entendía los motivos. Lo único que ella podía saber y entender era que no lograba parar de llorar.
Lloró toda la mañana y al medio día aun se encontró llorando, en la tarde continuó llorando y en la noche se durmió llorando más y mejor.
No tenía un motivo por el cual hacerlo, pensaba en ello y lloraba. Y lloraba y pensaba; pero nada. Ojala hubiera podido saber por qué lo hacía.
Al otro día en la mañana al abrir los ojos notó que la almohada estaba mojada y que sus ojos se inflamaban más y mejor, pues... seguía llorando.
Ya estaba harta, no quería continuar así, pensaba que si hubiera un motivo estaría bien, pero... No lo había.
Llamó a su madre y le contó lo que le sucedía y ella le recomendó que suspirara profundo y tomara agüita, su amiga tampoco pudo darle un consejo adecuado y menos su hermana. Y ella ya enloquecía y se ahogaba en lágrimas. Había desistido de pañuelos y ahora usaba una sábana de su cama para enjuagar tanta agua.
Fue al doctor y él no supo encontrar médicamente hablando problema alguno y mucho menos solución. Le recomendaron un psicólogo muy bueno, acudió a él pero adivinen qué... Nada. El escarbó en su infancia, en su juventud, en sus amores y desamores, en la situación económica, incluso en la situación del país. Buscó también en sus vidas pasadas y no había motivo aparente para tanta lágrima. Fue a donde la bruja Domitila y por más que ella le echó humo de tabaco, le leyó las cartas y el "cuncho" del café no logró dar con su mal. Tampoco pudo hacerlo viajando por el mundo. Nada; sus lágrimas no cesaban de correr por sus mejillas, y estas se encontraban mustias y enjutas. Se llenaban de arrugas y envejecía.
Acudió a Dios, le pidió a cada santo que le recomendaron como milagroso pero cada momento era más el arrollo de lágrimas que se volvía río y terminaría con su vida convertida en mar. Temía por sus ojos ya cansados y pensaba que terminaría deshidratada y como una pasa de tanto llorar. Acudió a payasos, magos, titiriteros y nada.
Un día agotada ya de buscar afuera, decidió buscar adentro y descubrió que las lágrimas brotaban de un corazón triste y arrugado, un corazón mustio de soledad. No necesitaba adivinos ni brujas, ni médicos o psiquiatras. Necesitaba entender que solo el amor curaría ese manantial que la dejaba seca y marchita.
Solo el amor secaría sus lágrimas y acompañaría su soledad. Se preguntó entonces: ¿Salgo a buscarlo o lo espero? A lo mejor se había cruzado con él en el camino buscando la cura para sus lágrimas pero no lo había notado pues no era lo que pensaba que necesitaba.
¿Cuántas veces buscamos lo que no es importante y descartamos lo que sí lo es?
¿Cuántas veces habremos dejado en el camino la felicidad por andar en pos de espejismos?
Atardeceres por encargo
Atardeceres por encargo Un día mis hermanos y yo, dispuestos a reunirnos a pesar de la distancia nos pusimos la cita del amor fraterno. Cad...

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Tengo todos los agüeros... todos -Eso es lo que yo en mi infinita ignorancia- creía. Pues no. Hoy estuvo el jardinero en cas...
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A mi tía la llevaron al convento de la madre Anatolia. De ese claustro y de la madre se dijeron muchas cosas. Que la madre no era mad...