Deliciosos los abrazos
y si vienen de un pecho amplio
un corazón que late acompasado con el mío,
de unos brazos fuertes
que me sostienen en la medida justa;
mucho, pero mucho mejor.
Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...
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