Uno está donde quiere
nadie obliga
y se está al cien
a al cero.
Algunas veces como fantasmas vamos
otras como sólidas montañas
nos comportamos.
Pero uno está
al cien o al cero.
No hay forma de volver
no somos los que fuimos
los caminos andados
andados fueron
y los que no recorrimos
ya nuestros pies
no los caminaran jamás
-no es el mismo camino-
Los besos que no dimos
no se darán
-no es el mismo momento-
-la misma circunstancia-
-el mismo sentimiento-
Los abrazos no dados
se fueron marchitando
en nuestros brazos
mustios están.
Habrán nuevos abrazos
Pero los viejos se murieron ya
olvidados están.
No podemos volver
ya no somos los mismos.
Imposible es volver.
Me dediqué a pensar en ti
a idealizarte
hice de ti un héroe
un superhéroe
un semidiós
un dios.
Y eres...
humano.
-Lo que puedes hacer pasado mañana-
Entonces un día sintiéndose ella muy agotada decidió no poner los pies fuera de su amada cama. -No me levanto hoy se dijo- Y sonrió al imaginar lo descansada que estaría al día siguiente. Muy seguramente tendría fuerzas para hacer todo lo que tenía en mente hacer hoy y claro, también lo de mañana (ja)
Se arrebujo en sus cobijas, mulló su cama como gata feliz y cerró los ojos suavemente. El televisor encendido la dejaba escuchar diálogos de personas que hablaban en inglés, poco o nada entendía pero eso ayudaba a que el sueño llegara más plácidamente ya que era casi un arrullo.
Sintió que nubes la envolvían y todo era tranquilidad, casi felicidad. De pronto los pensamientos empezaron a bullir en su mente;
-Había que limpiar los pisos
-Ponerle agua a las plantas
-comida y agua a los animalitos
-Poner en funcionamiento la lavadora
-Doblar la ropa seca
-Colgar la recién lavada
-Lavar los baños
-Tender las camas
-Salir de compras
-Preparar el almuerzo
-Tejer un poco pues le había prometido una bufanda a su hijo
-Responder mensajes y escribir algo -Era la tarea que ella misma se había impuesto y no debía declinar-
De pronto el sueñito que llegaba plácido se convirtió en una espantosa pesadilla y tuvo que abrir los ojos de nuevo. Y poner los pies en el piso y tender la cama y ducharse e iniciar un día como casi todos.
Bueno, pensó ella; a lo mejor mañana sí puedo hacerlo.
Estoy ahí; recostada en mi padre. Él sentado en su trono y yo a sus pies, el juguetea ensortijando mi cabello. Lo noto pensativo pero no digo nada. Para mí es un gusto estar sentada así con él en silencio.
De pronto él me dice:
-Debes irte.
-¿Irme... a donde?
-A la tierra, allí tendrás familia. Madre, padre, hermanos. Y al crecer tendrás hijos, esposo.
-Yo no quieroooo; replico, arrugo la nariz y hago un puchero.
(Él me ama y sé que le duele verme triste, así he logrado permanecer a su lado más que cualquiera)
-Esta vez no lo lograrás querida. Ya está dispuesto.
-Pero no quierooooo.
-¡Olvidas que soy Dios y a Dios no se le contradice!
-Ahora no eres Dios, ahora eres mi padre y como padre que eres debes dejarme hablar, debes dejarme explicarte mis motivos.
-¿Y cuáles son esos motivos?
-Mis motivos son muchos, tantos que creo que me tardaré expresándotelos.
-No tienes mucho tiempo querida; así que dime lo que tienes que decir y parte.
-Esa no es la idea mi querido Dios. La idea es que al decirte lo que tengo que expresarte permitas que me quede para siempre a tu lado.
-¡Argumenta entonces y rapidito! Tengo prisa.
-Bueno mis motivos son: Hmmmmmmmm. Uno o primero; me harás falta y dos o segundo yo te haré más falta aún.
-¿Sólo esos?
-¡Nooooo, por supuesto que no!; te diré que me gusta sentarme como ahora; así a tus pies, que me gusta que me acaricies el cabello y me hagas hermosos bucles, que me gusta mirarte, que me gusta saltar entre las nubes, que disfruto ocultándole las llaves a San Pedro, el bastón florido a tí, padre, el manto a tu santa madre, el niño a San Antonio y la escoba a San Martín; y que río y lloro viendo a las almas salir felices del purgatorio. Te diré que me encanta escucharte orar y pensar que la obra que hiciste es buena aún cuando a veces algunos seres humanos pecan y caen en tentación y juran en tu nombre en vano y...
-Aún no me convences.
-Te diré que tengo miedo, que no quiero ir al mundo a sufrir, que se dé muy buena fuente que hay madres que maltratan a sus hijos e incluso los asesinan, que hay algunos padres que abusan de sus hijos, que la gente roba, mata, comercia cuerpos y almas y hasta drogas.
-Lo verás todo, te enterarás de muchas cosas, hija mía, pero será tu aprendizaje y no sufrirás tú en carne propia ese tipo de situaciones. Yo mismo me encargaré de cuidarte, de velar por ti y de hacer que seas feliz mientras dure tu estancia en la tierra.
-Pero no quiero dejarte aquí solito y para mí no eres Dios, eres mi padre y no puedes obligarme.
-Sabes que puedo pero no quiero, así que se buena y parte. Ya tengo destinada para tí, una hermosa familia. Serás amada en la infancia y tendrás todo lo que necesites. Y al crecer te daré un hombre bueno que te cuide y que cuide de sus hijos –tus hijos- los cuales te llenarán de orgullo y alegrías y serán felices para siempre.
-Pero no quiero dejarte, no quiero olvidar lo que he vivido aquí a tu lado, no quiero dejar de recibir tus caricias amorosas.
-No dejarás de hacerlo.
-¿Y cómo será eso? Ya no estarás ahí.
-Estaré ahí siempre, no lo dudes.
Guardamos silencio un rato, y me fui adormilando pues adoro me acaricie el cabello, lo ensortije.
De pronto me despierto y una voz infantil dice a mi lado: “Ese teterito era mío pero; "gas…" que se lo coma ese niño”
Abro los ojos, me asusto mucho pues me gusta ser niña y pronto me doy cuenta que ya lo soy.
Ya ella olvidó sus artes
ya perdió todo el poder
sin su verruga ella anda
y su risa ya no espanta.
Su escoba salta y brinca
pero al volar hace pintas.
Sus harapos remendados
ya no cuelgan enredados.
La bruja olvidó sus artes
ya no puede hacer maldades
Pobre bruja Dorotea
Ella ya solo babea.
Solo soy una gota
de agua en el mar.
Casi una lágrima
Soy un copo de nieve
en la montaña inaccesible.
Un minúsculo hielo.
Soy un átomo,
una molécula
en el universo magnífico.
Una estrella fugaz
en un cielo estrellado
Soy mínima,
Minúscula.
Insignificante en la magnificencia de Dios
pero...
¡Tan grande!
¡Tan enorme!
¡Tan contrastante!
Algunas veces me siento sola
y vienes y me abrazas
desde adentro me abrazas
no sé cómo lo logras
pero lo haces.
Yo siento tu calor
acariciándome
siento tus labios tibios
besando mis miradas
mis párpados cerrados
Yo siento tu tibieza
tu aliento
y ya no hay soledades
ni tristezas
ya que tú
Estás en mí.
Y el corazón se hace chiquitico
se arruga
se oculta tras las lágrimas
temeroso.
Y los ojos se anegan
se inundan
y no fluyen.
Y ahogan.
Y...
Yo me enamoré de ti
como debe enamorarse uno
a los 13 a los 14 o a los 15
cuando el corazón aun aguanta
tantas alegrías
y también tristezas
y sobresaltos
y todas las palpitaciones
por la proximidad, la cercanía.
Yo me enamoré de ti
Y te hice mi dios
construí un pedestal para ti
y te concedí poderes sobrehumanos.
Yo me enamoré de ti
y me sentí pequeña
al hacerte yo grande.
Yo me enamoré de ti
y mi vida dediqué a la tuya.
¿Y te importó eso?
Cómo será eso de morirse. ¿Uno se puede dejar ir? ¿Nos quedamos aquí pegados hasta que no nos quede un aliento? ¿Qué es lo que nos hace ...