viernes, 16 de enero de 2015

Así




Así como cuando, uno se levanta una mañana cualquiera
y se da cuenta que quiere cosas por las que no luchó.
Desea lo que hasta el momento le era banal
pero que ahora le resulta importante -vital-
Así.
Patricia Lara P.

miércoles, 14 de enero de 2015

1 frase


"Y el viaje empieza cuando la hoja abandona la rama"
P.L.P.

Irremediable




Era la palabra que surgía en su mente una y otra vez.  Irremediable.  Cambiar su forma de ser y de pensar, lógico si se cambia.  Pero a fuerza de ires y venires, de vivencias, de dolores grandes o alegrías extremas.  Pero cambiar porque sí.  Porque alguien se lo pedía era casi imposible.
La vida lo lleva a uno a veces raudamente y otras lento.  Tan lento que el aleteo de un ave ni se logra apreciar siquiera.
Se percibía cambiante no voluble, solo adaptable a las circunstancias y a pesar de eso igual; siempre la misma.  Aun así, le pedía un cambio, a veces era ella la que lo hacía, a veces los otros e incluso el entorno la llevaba a sobreentenderlo.
Irremediable, esa era la palabra que surgía en su mente cada vez que pensaba que debía hacer un cambio en su forma de ser y ver la vida y no lograba o no deseaba o sencillamente le era imposible hacerlo.
Irremediable.
Patricia Lara P.

lunes, 12 de enero de 2015

Terror





Se despertó en medio de la noche.  A lo mejor el ruido de la música había cesado de pronto, o el arrullo del río no fue suficientemente adormilador.  A lo mejor siempre despertaba en medio de la noche y se volvía a dormir al levantar la cabeza y ver cerca a sus hermanos.
Las navidades eran lindas no por los regalos ya que no recibía muchos sino por la cercanía de la abuela y los tíos.
Abrió los ojos y a pesar de la oscuridad que reinaba no logró ver a nadie.  Notó con miedo, eso sí,  las camas vacías.  Empezó a llamar con suavidad primero y luego con gritos entrecortados por los sollozos.
Nadie respondió a su llamado así que llena de terror salió de la cama.  Se empinó un poco para abrir la puerta que daba a fuera  y miró.  Árboles que se mecían, el ulular de un búho, el río corriendo pausado; como todos los días con sus noches.
Voló por entre aquel corredor de árboles y ramas, cayó al tropezar con una piedra.  Se lastimó las rodillas pero como resorte se paró de nuevo y siguió corriendo.  No eran más que nos cincuenta metros que le parecieron kilómetros.  Afuera, en aquella especie de enramada de juncos había un hombre que fumada tranquilo.  La cancha de futbol enfrente, los rieles del ferrocarril también, las escaleras largas y empinadas; con pasos muy grandes para su altura y por fin, la calle bulliciosa, iluminada, alegre.
Tomó aire y entró a un sitio y otro de los negocios del marco de la plaza.
Por fin las vio felices bailando.  Con sus mejores trajes; la cara sonrosada por el baile y muy seguramente un trago o dos.
Al verla se asombraron.  No por verla ahí; llorosa.  No por verla con las rodillas laceradas, no por el peligro que pudo correr al estar sola en la noche.   La pregunta fue: “¿Cerro la puerta de la casa?"  Al escuchar la respuesta negativa y al conocer la presencia de un hombre ahí cerca dijeron hay que irse.
La tomaron de la mano y desandaron con ella el camino a la casa mientras alegremente comentaban lo bien que la habían pasado.
Patricia Lara P.

Cómo será eso de morirse

  Cómo será eso de morirse.  ¿Uno se puede dejar ir?  ¿Nos quedamos aquí pegados hasta que no nos quede un aliento? ¿Qué es lo que nos hace ...