martes, 22 de marzo de 2016

Bobadas mías



Bobadas mías

Aquí pensando en  los complejos  culturales de los que descendemos y que inciden directa o indirectamente en la forma en que nos educaron en cada una de nuestras casas u hogares.
Por ejemplo; me enseñaron que el que pregunta no quiere dar; es decir, si llega alguien de visita a tu casa,  no debes preguntarle si desea un tinto.  La opción posible si desea uno preguntar es dar opciones.  Por ejemplo; ¿Quieres un café, un tinto, una aromática?
Eso se mete tanto en la psiquis de uno, que indefectiblemente si me preguntan dijo no; gracias. 
¿Tienen ustedes alguna de esas "bobadas" metidas en sus mentes?  Un rayón de esos que a veces uno entiende sin entender.

Patricia Lara P.

lunes, 21 de marzo de 2016

Y la poesía



Y la poesía

Y la poesía vino
Y se posó en mi pluma
Y desgajó palabras
Que adquirieron alas.

Volátiles ellas
Fugaces
Tan raudas
Que casi no pude
Asirlas
Y usarlas.

Ellas que son frívolas
Describen
Y cantan
Bellas armonías
Que a muchos encantan.

La vida es poesía
Vivámosla a tope
Disfrutemos todos
Hasta que se agote.

Patricia Lara P.

Rosas y más rosas




domingo, 20 de marzo de 2016

Mi tío Eliseo



Mi tío Eliseo


   (Fotografía de Leonardo Báez)

Cuando pienso en olores recuerdo la finca de don Oscar.  En ella trabajaba mi tío Eliseo a donde íbamos en vacaciones.  Mis hermanos a trabajar, yo a ser la niña diferente; la pinchadita, a la que tocaba cuidar como si fuera una joya.
En las madrugadas el tío se levantaba primero que todos los demás, entraba a la cocina y encendía el fogón de leña.  Preparaba un café negro que olía a dicha, a tranquilidad de conciencia, a hombre trabajador y amoroso. 
Después; en tazas esmaltadas con flores multicolores y avecillas, vaciaba el café negro, caliente.  Que llevaba directo al corral de ordeño.  Ya le tenían listas las vacas más bonitas que bramaban inquietas.
Mi tío, procedía a ordeñar en cada taza esa leche caliente y espumosa.  Después llegaba hasta nuestras camas poseedor del regalo más dulce, más amoroso que he recibido en mi historia.
Debí haber aprovechado más esos momentos, disfrutarlos a tope.  Y agradecerlos como lo que eran, maravillosos obsequios de amor.
Mi tío está aún, no lo veo con frecuencia pues la vida me alejó de casi toda la familia materna (la paterna prácticamente ni la conocí).  Pero con seguridad absoluta sé que me quiere con el alma y sé que él sabe cuánto lo he querido yo.  Esos abrazos apretados de hombre acostumbrado a las rudas tareas, esos abrazos que cortan el aliento y a pesar de eso uno quiere más.  Esos son los abrazos del tío.
Este escrito es el recuerdo que llegó a mi mente hoy.  Un recuerdo cargado de aromas y amor inmenso, que atesoro con el mayor cariño muy adentro de mi corazón.  Uno de esos que permanece ahí… acurrucadito, para calentarnos el alma y poner incluso un poco de humedad en los ojos.  No porque causen tristeza sino por la felicidad que aún se siente.
Patricia Lara P.

Los libros

  Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...