Carta a Patricia
Hola querida, desde aquí y mirando en retrospectiva quiero decirte que lo hiciste muy bien, de haber tenido tan pocas oportunidades, mira hasta donde has logrado llegar, y date cuenta que aún falta. Sé que jamás te visualizaste en quién eres ahora. Nunca soñaste con esposo e hijos, pero ahí están y los disfrutas. Te preguntarás cómo lo hiciste y no hay explicación alguna. Así como si de un tejido se tratase fuiste dando puntadas, uniendo retazos, poniendo botones, cremalleras, y adornos mil; ahí están ahora esas bellas creaciones. Fácil no ha sido, pero ahí vas. Sin prisa y sin pausa.
Tu y yo unidas con ella o aquella, las que seremos en un pestañear, y que ha contado siempre con nosotras, no puedes esperar consejo alguno. ¿Qué podríamos decirle a aquella que no sabe seguir instrucciones?
Jamás quiso copiar algo por bello que eso fuera. A ella, a nosotras nos gustan las imperfecciones, el trabajo arduo, desde aquí y en la seguridad de que a la vuelta de la esquina estará ella llevándonos bien adentro de su corazón, acunándonos como lo que somos, sus grandes tesoros. La niña, la adolescente, la mujer que la han llevado suavemente a convertirse en ella... Una mujer en construcción constante, que es y fue embellecida a cada paso por cada una de las Patricias, las que aportaron en su momento para hacerla, hacernos, ser.
Me despido momentáneamente dándote un beso y un apretado abrazo.
Yo, la Patricia Lara Pachón de hoy.
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