Alicia decidida como estaba a regresar a su hogar bebió de la botella que así lo pedía y se volvió chiquitica, chiquitica. Desde ese momento nadie volvió a saber de ella.
Pobre Alicia.
Patricia Lara P
Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...
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