domingo, 12 de abril de 2015

Ad infinitum




Un hálito,
un impulso,
una vida,
¡un respiro!
Un instante de renacer
en el infinito regazo
de Madre Natura.
Sentir al hermano Bosque,
vibrar en él y con él,
al cobijo
de un celeste radiante
o bajo el manto
de miríadas brillantes,
me doy permiso de vivir
y agradezco mi existencia
con la frescura de una sonrisa,
con la ligereza de un pequeño salto,
con la sutileza de una hoja
que se despide y vuelve a la raíz
para ser vida que nutre.
Un instante
de eterno contacto
con la verdad profunda
de un fugaz suspiro.
¡Un hálito!
B. Osiris B.

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