sábado, 26 de diciembre de 2015

Sueños y/o pesadillas



Ahora en la madrugada veía una película.  Inicia como una de las del agente 007 pero resulta que todo cambia y es una competencia de dos hombres por una chica.  Así que lo engañan a uno y termina  viendo una película romántica.  (A mí me gustan, pero el consorte las detesta).
Yo soy de esa clase de gente que mira bocas jajajajaja.  Así que los chicos tenían cada uno unos labios gruesos y varoniles.  Pero por supuesto uno de ellos tiene una boca que me gusta más.
Me entró el sueño de nuevo  y dejé la película para verla más tarde.  Pero el daño estaba hecho.  Soñé que el hombre en cuestión hacía parte de mi vida.  Me encantaba observarlo e imaginar la forma en que besaba (jajajaja)  Lindo el niño; para qué  voy a decir que no si si.
Bueno, al parecer también tenía yo hambre (aun debo tener pues no he comido nada).  Así que se me revolvió el sueño del chico con una secuencia de la "Nana".  Capítulo que me quedé viendo mientras me dormía profundamente.     En la cual hay una reunión y en ella hay un bufet y yo  como al descuido tomo algo que me pareció lucía bien y sabía bien.  Ya en el plato y mientras lo degusto, me  tomo el instante de observarlo de nuevo miro y ¡qué veo! Gas… que asco tan horrible.  Veo una pata de cucaracha en mi plato y entre mis dedos un bicho que tiene como cien de las mismas. Y eso no es nada… siento que una de ellas está metida entre mis dientes.
Arrojo todo y grito y corro y me limpió la boca. Y quiero lavarme con agua y con jabón si es necesario.
Cómo puede uno soñar con un niño lindo con boca hermosa y luego continuar con el sueño y en él mismo comer algo que te hace dar náuseas y correr y gritar.
Pesadillas serán... locuras mías como siempre.  Que ando entre las nubes y sueño y pienso y siento y todo al mismo instante.

Patricia Lara P

No quiero hacerlo



No quiero hacerlo
(Pero lo haré)


                                   
En realidad no quiero hacerlo
Pero me voy a obligar
y voy a ponerme sombra en los ojos
y rubor en las mejillas
y rojo ardiente en los labios
Alargaré mis pestañas con mucho rímel
y sombrearé mis cejas también.
Después voy a sonreír todo el día.

Patricia Lara Pachón.

viernes, 25 de diciembre de 2015

La vida



La vida

No es que no se le hubiera ocurrido antes.  Es que la idea le había cruzado por la mente como nube viajera.  Era tan imperceptible que solo hasta este momento se había dado cuenta que era recurrente el pensamiento.  No la espantó para nada.  Solo la hizo caminar por senderos poco transitados, llenos de malezas en los que se le enredaban los pensamientos y la hacían detener.  Las rocas del camino la hacían caer y tenía ya los pies heridos pues los zapatos no habían resistido el rigor del andar ni tan pausado, ni tan feliz.  ¡Y es que los vericuetos del pensamiento pueden ser tan intricados!
Disfrutaba a ratos espacios abiertos, grandes extensiones de césped verde;  con manchas amarillas aquí y allí.  El diente de león iba poblando del dorado color las  grandes extensiones.  Una que otra bailarina o campanita se mecía al viento y cantaba.
Y de nuevo lo agreste, lo obscuro, lo asustador.  La vida es eso.  A veces el camino llano nos distrae y de pronto tenemos que apresurar el paso, caminar aun si los pies están heridos y duele y seguir... seguir.
En eso se da cuenta que la idea ha muerto de nuevo.  O no muerto, no seamos tan dramáticos, se ha dormido y descansa mientras ella retoma el rumbo.  El futuro la aguarda… el destino la espera… ¿o será que la alcanza?
Patricia Lara P.

Los libros

  Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...