jueves, 2 de junio de 2016

El limpiador



EL Limpiador

Tenía una característica visual que le era aterradora.  Él a simple vista veía los virus, las bacterias.  Su vida era un constante luchar contra “los monstruos” que amenazaban su hogar constantemente.  Y es que para nada se le parecían a esos lindos bichitos que lo antivirales y limpiadores destruían tan fácilmente en la tele.
Él armado de guantes y polvos, líquidos y spray varios, no hacía otra cosa que limpiar.  Lo triste es que entre más era su lucha ellos se reproducían más y más. 
Se alejó entonces de la gente por temor a que aquella isla que era su casa se llenará irremediablemente y de la misma forma el enloqueciera.
Ver gentes y observar en sus manos, en su cuerpo aquella infinita cantidad de monstruos lo llevó un día a llenarse de valor y a llenar también la bañera del baño de ácido y de varios y variados limpiadores; y a introducir en ella.  Uno a uno  a su familia primero y sus amigos después.  Cuando lo descubrieron lo llamaron el peor asesino en serie de la historia.  Pero no.  Él sólo era el limpiador.

Patricia Lara P.

Me vestí de primavera



Me vestí de primavera.
(Hoy)

Me vestí de primavera,
Me maquille las ojeras,
Empolvé mi piel cansada
Y salí a caminar.

Con el viento vespertino
y el sol muy dorado y tibio
A pesar de estar cansada,
y que la prisa me apuraba;
Un hombre en mí se fijó.

No paraba de mirarme
Y en un momento fatal
Se atrevió a hacerme un guiño
Y una sonrisa coqueta el hombre me dirigió.

Lo miré sin parpadear
De arriba abajo, despacio de lado a lado también
Y después de observarlo
Lo ignoré sin más ni qué.

Pensé en su mujercita
Esperándolo en su casa
Mientras el muy sinvergüenza
En la calle coqueteaba.

Yo no me iba a poner
En ese mismo nivel
Pues se le debe respeto
Y también consideración
Al hombre que siempre duerme
A mi lado, sí señor.
Patricia Lara P.

Infieles



Infieles

Algunas personas no se cansan de buscar su “media naranja”.  Y pueden haberla encontrado, tenerla con ellos y sin embargo; lastimarla a diario con su comportamiento.  Igual a ellas -a esas personas- no les importa nada el sufrimiento del otro y siguen.  ¿Inconformes... perseverantes?  No.  Sencillamente malas personas.  Infieles perennes, perpetuos.  Desconocedores del dolor ajeno.  Infelices.


Patricia Lara P.

Los libros

  Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...