domingo, 22 de marzo de 2015

Llorando





Pertinaz el agua cae sobre los cristales, se desliza formando un pequeño charlo.  Ella la observa; intenta seguir la gota rauda con el dedo mientras con fruición sorbe un café caliente y cargado.  Cargado de lágrimas tan constantes como la gota de lluvia que se desliza por el cristal formando un charco ya no tan pequeño.
Se ha pedido disculpas muchas veces, las ha dado otras tantas; pero ni ella misma logra perdonarse o hacer que la perdonen.
Las lágrimas siguen su curso, las gotas de agua el suyo y el charco crece más y más. 
Ella ha llorado tanto que el cielo igual lo hace.  Espera que la lluvia y sus lágrimas se unan y la cubran, para por fin tener paz y olvido.
Patricia Lara P.

El aroma del amor




(¿Parte 2?)
Yo creo que el amor,
tal como tiene instantes,
tiene aromas que dejan,
al espíritu, fragante.
Siempre lo he creído
y, de hecho, lo he vivido:
el amor es arsenal
de olores
que para bien -o para mal-
nos hacen incesantes
peregrinos del recuerdo, 
prisioneros diletantes
de una añoranza
por momentos tenaz e involuntaria...  ¡ya privada -o ya preñada- de la más tierna esperanza!
¡Sí huele intenso el amor que se nos fija en el alma!
Es un aroma muy dulce que bien roba, o da calma.
Tiene, el amor, el bouquet
de la persona amada
o la triste fetidez del hastío,
dependiendo de la temporada...
Es perfume embriagador, asfixia repulsiva
que se liba o se sufre,
¡según como se viva!
B. Osiris B.

Palabras




Solo hermosas palabras.

Arrebol en las mejillas
ocaso en los labios
en la mirada melancolía
en los suspiros ambrosia.

Patricia Lara P.

Los libros

  Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...