viernes, 2 de enero de 2015

Cerrá el pico



"Cerrá el pico"  Le decían a uno cuando insistía en algo en lo que uno creía se cometía una injusticia.  Era la última palabra y uno mudo (jajajajaj).  Hoy en día casi que son los hijos los que le dicen a uno que se quede callado.  Hummmmmm.  Aquí me quedo pensando pensamientos.
No es que me lo dijeran hoy, ni que ande de pelea con los muchachitos, solo que lo recordé; como cuando uno recuerda recuerdos.

Patricia Lara P.

Feliz cumpleaños Greis





En unas pocas horas se cumplirán dieciséis años de nuestra primera mirada, nuestro primer abrazo, pero no de nuestro primer "te amo"... Gracias por elegir nacer de mí y por ser la hija que eres, a pesar de mis muchas falencias como madre. ¡Te amo con todo mi corazón! y, si me dieran a escoger mil veces, mil veces escogería de nuevo prestarte mi vientre, mi regazo, ¡mi vida toda!, para volver a tener el privilegio de ser tu madre, de abrazarte y estar contigo "piel con piel", perderme en esos hermosos ojos de almendra y oler tus feromonas hasta desmayarme por el placer de tenerte tan cerquita. ¡Te Amodoro con toda la fuerza de la fisión nuclear, mi hermosa mata de sonrisas! ¡Que Dios Padre te bendiga y me conceda la dicha de seguir viéndote lograr tus metas y de ser feliz junto a quienes te amamos! ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

B. Osiris B.

jueves, 1 de enero de 2015

Hoy volaré hasta ti


Ensortijare mis dedos en tu pelo
 Y solo percibirás entre ellos el viento.
Acariciaré tu rostro
y solo un roce tibio sentirás gustoso.
Besaré tus labios
y un suspiro audible,
quizás un sollozo  escapará de ellos.
Yo volaré hasta ti
Y sin intuirlo o saberlo siquiera
tu corazón y el mío partirán al galope.
Nos amaremos siempre
en este mundo y otros.
En este tiempo o en otro.
Patricia Lara P.

Carta a los Reyes Magos


Otro de los fantásticos regalos de la señora
doña Yolanda de la Colina Flores. 

Durmiente





Bien era cierto que sentía que la noche había pasado y que el día se deslizaba como todos los días en la vida de una persona normal.  Pero Rigoberta no quería abrir los ojos.  Pensaba que lo mejor que podía ella hacer, era permanecer dormida, en su cama caliente y limpia y en perfecta quietud y silencio.  Era como un pálpito que tenía.
Al otro lado del cuarto, la familia la observaba.  No comprendían el motivo por el cual Rigoberta dormía tanto tiempo.  Horas y horas quieta y casi sin respirar.  A ratos alguno de ellos, se aproximaba y la miraba aún más fijamente.  Temían que en un segundo se olvidara o decidiera no respirar más y que ni siquiera se enteraran del momento del deceso de la querida señora.
El mal del sueño pensaban unos, la depresión otros.  Un dolor inmisericorde; tal vez.  Ella que era la única que lo sabía pensaba que había tomado la mejor decisión del mundo.
Dormir, y no enterarse de todos los males era bueno.  No se sufría innecesariamente por cosas en las que uno no tenía ninguna solución.
Patricia Lara P.

Los libros

  Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...