Tenía que destruir su vida, la que ahora llevaba e incluso disfrutaba. Para en un futuro próximo, poder meterse en ella y ser felices los dos... juntos.
jueves, 5 de septiembre de 2013
Un resumen
Tenía que destruir su vida, la que ahora llevaba e incluso disfrutaba. Para en un futuro próximo, poder meterse en ella y ser felices los dos... juntos.
Dos mujeres
Nacieron el mismo día, casi a la misma hora, en la misma ciudad con unas escasas cuadras de diferencia. Ambas fueron niñas que se convirtieron en mujeres. Tuvieron padres amorosos que velaron por ellas. Que amanecieron en vela cuando se enfermaron. Que rieron por sus alegrías y se enorgullecieron con cada uno de sus logros. Y que lloraron con ellas una a una sus frustraciones.
Los astros no influyeron mucho ya que
a pesar de las similitudes de nacimiento y crianza, una de ellas murió
joven. Recién casada, sin haber tenido hijos y con todos sus sueños por
cumplir retorcidos entre las latas de un automóvil. La otra, tuvo esposo,
hijos, vivió una vida larga a veces muy feliz otras insípida. Ahora en un viejo sillón en un hogar geriátrico, viendo sin ver,
espera sin esperar.
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Margot
Margot es viajera del pensamiento. En uno de sus viajes se quedó a vivir en sus imaginaciones. De vez en cuando regresa para darse cuenta de que el mundo ha cambiado y de que ya no le gustaría vivir aquí. Es allí cuando de nuevo emprende el viaje a épocas pasadas, a sus recuerdos, a sus alegrías lejanas. Allí no es feliz ni está triste, ni siquiera está, pero ya se acostumbró a sus viajes y eso no hay quien lo pare.
Hoy, como de costumbre cuando hay luna llena, regresó sólo para descubrir que la toalla no se combina bien con la harina de maíz, que las arepas no se cuecen si la cocina está apagada y que el papelón con queso sabe muy bien. Absorta, amasa (¿o lava?) la toalla en el fregadero y mira con cansancio el atado de ropa que espera turno a un lado. Del otro, cerca de la ventana, reposa la lavadora, que Margot, en este viaje logra reconocer como objeto utilitario. Cuando la mira, sonríe al ver lo hermosas que se ven las “bella a las once” que decidió sembrar allí. Solo por eso vale la pena seguir en la faena. Suspira y sigue tallando la toalla.
B. Osiris B.
Y vivieron felices
Y vivieron felices por siempre es lo que dicen los cuentos al terminar
de narrar un noviazgo. Seguramente tuvo muchas dificultades pero por fin
están juntos y felices. Casándose por cierto. Y ahí el narrador
dice..."Y vivieron felices por siempre" Y no cuenta el
resto de situaciones que pueblan la vida de una pareja. No todo es
felicidad por supuesto. No todo son besos y caricias y sexo para
"procrear". No señores. Hay infinidad de cosas o
situaciones que condimentan la relación y que la hacen inestable, detestable e
insufrible muchas veces.
Y es que el matrimonio se llena de situaciones cotidianas que pueden
resultar aburridas unas y detestables otras y los besos, los abrazos y las
caricias se "ensucian" con esas situaciones y desgastan hasta el
amor. Lo corroen. Algunos claro, logran superar todas esas
cotidianidades y llegan a viejitos juntos, y ahí es cuando por fin, se puede
decir que vivieron felices por siempre. Y es que el siempre ya es poco.
El viento y las palabras
Y alguien dijo... “Es que las palabras se las lleva el viento”
Y sí... a algunas, las que no son importantes, las que no duelen, esas
se las lleva el viento y dibuja arabescos con ellas en las nubes...
Pero otras, las que duelen o aquellas
que prometen... esas se pegan, se adhieren fuertemente al corazón, a la memoria
y florecen sonrisas y ponen color en las mejillas y brillo en los ojos. O
por el contrario echan raíces fuertes, profundas, que crecen cada vez más
y duelen... todos los días duelen.
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