jueves, 4 de julio de 2013

Amar amando




Amar es sinónimo de belleza
cuando amas
ves todo más hermoso
la luna es más brillante
el sol con calidez te abraza
las nubes bordan el cielo
con bellos arreboles
la lluvia te invita a caminar despacio
la gente te sonríe
los árboles se mecen
las aves trinan notas de amor
que solo tu comprendes
las flores te regalan sus mejores perfumes
y sus colores extasian tus sentidos
deseas cantar y bailar
puedes pintar un cuadro
y  describir amores
Amar
Definitivamente amar…
es sinónimo de belleza.

El susodicho aquel





El susodicho aquel del que tú y yo hablamos me visitó de nuevo.  Alega el hombre que lo dejaste a un lado.  Que cuando él te besa recuerdas otros besos, y si él te abraza sufre, pues sabe.  A ciencia cierta sabe, que otro calor recuerdas.
Él se llena de celos y soberbia pues sabe, a ciencia cierta sabe.  Que es mejor y más bello.  Que su sonrisa es más blanca que la que tu recuerdas.  Que sus ojos miran con más amor y son más dicientes que los que tú añoras.
El susodicho dice que si por fin te entregas en cuerpo y alma a él... él no lo dudará ni un segundo y a ti retornara dispuesto.
Pues mi querida amiga… el  susodicho te ama.

Nací para serlo




 No lo pensé jamás
no lo deseé
no lo intuí
Me imaginé siempre sola
haciendo lo que quisiera
y viviendo como deseara
pero sola
siempre sola
Y luego
de pronto
me veo siendo esposa
y Madre
Y ahora no me imagino de otra forma
me sorprendí pensando…
-el otro día-
que yo había sido mamá
aun desde antes de nacer
y es que ser madre
es una bendita bendición divina
sentir crecer a tus niños en tu corazón
-primero-
verlos luego crecer
 hacerse personitas
y personas
observarlos ser felices
y dolerse de sus tristezas
gozar sus triunfos
sufrir sus derrotas
acompañarlos
-siempre-
estando ahí cerquita
o desde lejos
pero acompañándolos
-siempre-
Amarlos con el corazón
henchido de orgullo y de sonrisas
recordar sus momentos y sonreír
contar y recontar sus historias
y sonreír de nuevo
Definitivamente
Nací para ser mamá
Y le doy gracias a Dios todos los días
Y miro a mis niños
Y de nuevo…
Doy gracias.


miércoles, 3 de julio de 2013

Los dos

Hoy vi a dos hombres hablar por teléfono
en el centro comercial.  No estaban juntos
y esta fue la idea que surgió de esa imagen

Les encanta decirse cosas bellas al oído.
Y salir juntos a recorrer los centros comerciales
 Disfrutan comprar algo que luego compartirán
pues tienen tallas y gustos similares.
Se toman juntos un café mientras conversan
no paran de hablar ni de reír
Desde lejos se miran y siguen conversando
las cuentas de teléfono son astronómicas

Temporal

Nube de agua,
cenicienta,
promisora de agua clara
al verte
mi ser despierta.
Cielo gris
cual pensamiento
de pesadumbres colmado
tu promesa de tormenta
serena mis tempestades.
Aguacerito temprano
de este atardecer sombrío
limpia y renueva mi canto,
lava penas,
dame bríos.

B. Osiris B.

Regresa


Levanta el velo de tu ausencia,
castígame con una sonrisa
y aparece frente a mí
Huye pronto de esta distancia infinita
y vuelve,
dulce caballero andante,
a galopar en el corcel de mis sueños.
Cierro los ojos,
tú tienes la última palabra,
¡felices sueños para mí!

B. Osiris B.

Analogías



Tu presencia es aroma de café recién colado:
inundas mi espacio y mi boca resiste tu aroma
pero no te tomo.
Tu cariño es chocolate amargo con almendras:
una dulce tentación
que me hace querer siempre más.
Y tus besos, agua fresca de manantial
que nunca bebo, por tu lejanía.
 
B. Osiris B.

Lo dicen las malas lenguas

Dicen las malas lenguas
que yo te quiero besar
que de tu cuerpo moreno
yo me quiero emborrachar

Dicen las viperinas
y la mía, que no es muy santa,
que tu nombre en mi garganta
se hace nota cantarina.

Dicen de mí los chismosos
que en mucho daría la vida
por ser, yo, la consentida
de tu trato cariñoso

Dicen y no es mentira
¿cómo lo podría negar?
que mi corazón suspira
al oírte mencionar

Susurran por las esquinas
lo que es ya secreto a voces:
que tu presencia es mi goce
y por ti todo se anima

Dicen, y yo no lo niego
que tu nombre es melodía
que alegra la vida mía
y me das calma y sosiego

Dicen que tú eres el hombre
que mi ensoñación invade
lo dicen –y tú lo sabes-

B. Osiris B.

El viaje


Sabemos que será un viaje largo. Nos preparamos para eso y para la cantidad de carros que estarán en carretera pues es el final de un puente festivo plagado de reinados y de actividades. Además estamos en vacaciones de mitad de año y la gente recibió la prima.
Llevamos agua y cositas para ir picando. En una de esas pocas rectas que tienen las carreteras colombianas vemos la oportunidad de adelantar otro auto; de pronto una nube de hojas secas revolotea, bailando sobre nosotros. Veo con cuidado y no son hojas; son fantásticas mariposas amarillas y luego ya no son mariposas sino pétalos de flores. Desaparecen luego y sigo mirando al frente. La recta se prolonga y sube una cuesta no muy inclinada. No dejo el asombro. Miro al lado para comentarle al conductor lo que pienso, siento y creo de lo que acaba de sucedernos. No hay nadie... Nadie conduce el auto que ahora es más grande y está más luminoso. Miro atrás y veo rostros. Cuatro o cinco caras que asombradas pero sin decir nada miran a los lados, al frente, hacia atrás y de nuevo a los lados. Como yo, no saben qué sucede. No reconocen ni reconozco a nadie. El auto con nosotros adentro; preguntándonos qué es lo que sucede; sigue su rumbo; por esa amplia carretera recta que sube y sube.

Los libros

  Jugué en la calle hasta los 8 o 9 años. Dejé de hacerlo cuando aprendí a leer y encontré en los libros una compañía invaluable. En esas le...